miércoles, noviembre 18, 2009

Can we blame...?

Y la deviance... -2logL... función de máxima verosimilitud... tengo una colección de conceptos divagando por mi cabeza sin ordenar. Que ganas de terminar el semestre... que ganas de cerrar el año que se ha pasado volando. Me veo a mitad de enero, con ese calor característico... pero con la posibilidad de estar en casa durmiendo siesta. Lindo panorama.

Las cosas no son tan terribles... pero como mi nivel de productividad tiende asintóticamente a cero... difícilmente puedo ir cerrando temas. Creo que el viernes supero uno de ellos: la prueba de laboratorio... un pequeño respiro para seguir en las cosas que faltan.

Termino mis clases de conducción también la próxima semana... luego a sacar la licencia y ser el peligro de las calles en "pitufín". Creo que el cálculo de gastos se ha disminuido... llené el estanque el lunes y me queda bencina para rato... un gasto menos.

Anoche soñé que estaba en una casa, muy iluminada, llegaba el sol de la tarde... lo reconocía porque era una luminosidad rojiza. Y estaba sola, creo que escuchaba música y tarareaba... miraba por la ventana, sentada en una silla reclinable... me acariciaba la barriga... se sentía pacífico, tranquilo. No entiendo exactamente a lo que refería... supongo que lo de la tranquilidad es más bien un anhelo... lo de la casa quizás sea que extraño la tierra... la ventana iluminada la interpreté como la claridad... y la barriga... me detuve dos segundos en la mañana para reconstruir el sueño... todo cuadraba... y la barriga?... anhelo o sugestión... se sentía tan bien...

sábado, noviembre 14, 2009

La excusa de las prioridades

Siempre lo he dicho: no me gusta tener que elegir. Y eso no significa que no haga elecciones todo el tiempo: la ropa que me pongo en las mañanas, los alimentos que como a la hora de almuerzo, el tipo de letra con el que escribo los ensayos... pero cuando empiezas a sumar la cantidad de elecciones y decisiones que tomas diariamente, te colapsa el hecho de no dejar de hacerlo. Dan ganas que las cosas decanten y te lleven solas a puerto. Muchos "cursos" de mi vida han sido así... decisiones menos domésticas que me niego a realizar y espero que se realicen solas... que casi por gracia divina las cosas "ocurran" y yo sólo las viva, sin mayor complejidad que esa.

Ha funcionado la estrategia, pero llegan momentos en que ya no resulta suficiente. Cuando tuve que elegir una carrera, no me quedó otra que analizar las opciones, cuando estuve trabajando tuve que decidir que renunciar era la mejor opción, convenciéndome que no era una fracasada. Cuando tuve que elegir Desuc-Isuc me di vueltas y vueltas para ver dónde había más proyección. Grandes decisiones de la vida estudiantil y laboral. Y así me he dado cuenta que he dejado pasar todo y ni siquiera me he tomado la molestia de pensar finalmente cómo quiero llevar el barco.

Me da lata tener que darme vuelta en esto una y otra vez... y me gustaría tener que preocuparme más de mi vida familiar, de mi vida amorosa, de si me quiero casar y cuándo quiero tener hijos, de si quiero viajar por el mundo o si irme a una montaña de ermitaña. Pero no, a pesar de mi pajerismo, mi vida es trabajo y estudio... y así me voy consumiendo una y otra vez, hasta que viene un remezón y comienzo de nuevo. Me encantaría tener todo tan claro que no tuviera necesidad ni siquiera de cuestionar el por qué ni el para qué, y vivir... olvidarme de lo que piense el resto y simplemente seguir mis instintos... las veces que lo he hecho no me ha ido mal, pero todavía no lo puedo validar como metodología de vida.

Y aquí estoy con insomnio... con la garganta apretada... con la cara húmeda por las lágrimas que no había derramado en meses (si ya son las hormonas u otra cosa, ni me importa), tratando de despejar la cabeza y mis pensamientos. Que ganas de perderme en un abrazo, de hablar del "poto" y el "pico", de jugar carioca, de tomar cerveza sin sentirme culpable... y busco las razones para no mandar todo a la punta del cerro, y son muchas: amo lo que hago y donde lo hago, pero soy intolerante a la crítica, y eso me mata... y me bloquea.

Después de dormir tal vez encuentre las cosas con más sentido... me gustaría que fuera así. Me gustaría poder ser capaz de decir todo lo que pienso... y seguir adelante, sin estas piedras que pateo constantemente... ya me duelen los pies de tanto patear.

martes, octubre 20, 2009

Proceso de domesticación

Después de leer tanto respecto del proceso de civilización, me queda la sensación de estar "reteniendo" demasiada información que ya no vale la pena cuestionarse... ¿y qué con que se hayan pacificado los modales?, ¿hay vuelta atrás en el potencial de la economía moderna cuando ya nadie es capaz de imaginar otra cosa?, ¿vale la pena pensar en la corte de un rey caído hace años?, ¿importa acaso que el monopolio de la violencia lo tenga el Estado incluso cuando ya poco se cree en él?

Puede que este tipo de cuestionamientos se deba al proceso de "domesticación" que la vida moderna nos propone y nosotros terminamos aceptando como ovejas del rebaño... para el caso, la pérdida marginal de una mente pensante y crítica nadie la siente, menos el que la pierde.

La alternativa tampoco resulta mortificante... tal como la jugosa carne en el paladar (Matrix)... ¿y cuál es el problema de querer disfrutar de cosas simples?... aunque sea de vez en cuando...

Una tarde de sol, salir de la oficina... caminar por una plaza... mirar y deleitarse con el verde... cosas simples, ordinarias... sin cuestionamientos, sin reflexiones trascendentales, sin Luhmann, sin Kant... sin Gauss ni su campana... ¿será que ya estaba añorando un poco de primavera en mi vida? Tal vez, por qué no... y no me complica en lo absoluto... creo que girar la cabeza y mirar otras cosas no tiene nada de malo.

Hoy me reí porque haciendo una reflexión como esta, alguien me dijo: "ah, ya se porqué estás así... eso se llama amor... si no... no me explico como TU estarías hablando de estas cosas... la otra alternativa es que te hayan abducido los ovnis". Quizás sean las dos. De un tiempo a esta parte me siento más domesticada... aunque creo que en el buen sentido de la palabra. Suspirona, sí... dependiente, su resto... enamorada, aunque me cueste admitirlo. Y así es la cosa no más. Aunque creo que tiene más beneficios de los que yo hubiera esperado... al menos por el lado de tener una óptica terrenal más optimista... aunque eso no quita que de repente me vuele y sueñe un poco. Creo que la misión es buscar el justo medio entre ambas... o al menos el medio menos doloroso.

Es doloroso abrir viejas heridas... pero se siente un alivio descargarse de ese pesar... creo que es otro aspecto positivo de todo lo que ha ocurrido en el último tiempo. Sin esperárselo, sin planificarlo... sólo ocurrió. ¿Dudas?... sí, muchas... pero no ya no representan una barrera como hace un tiempo atrás. Un pequeño paso para la humanidad, y uno enorme para mí.

lunes, septiembre 21, 2009

Antiguas andanzas

Ya se me había olvidado lo relajante que puede llegar a ser escribir en el blog... anoche lo recordé un poco... y repito el ejercicio.

Claramente las horas de felicidad post-vacaciones no duraron mucho... de sólo ver la bandeja de entrada de mi correo, me dio depresión... de reunión en reunión, sin almuerzo... entrega de notas no muy esperadas... a las 17:00 hrs. estaba con un bajón de esos... hubiera dado lo que fuese por un abrazo, la dura que sí... si hasta una lagrima se asomó, pero no la dejé salir. Como mujer fuerte e independiente, aquí me tienen... tratando de leer Elias y pensando en el trabajo de educación que debo hacer mañana. El día está armado de principio a fin... espero poder hacer la diferencia con hoy y almorzar... debo portarme bien y no saltarme las comidas. Es la misión.

Analizando mis reacciones corporales en el último tiempo, he llegado a la conclusión que mis hormonas me están jugando una mala pasada... puede que sea la medicación. En cierta forma no estoy acostumbrada a seguir un tratamiento tan largo... lo más largo que había seguido no contaba más de una amigdalitis o bronquitis... en fin...

En fin... me concentraré en lo que debo... el tiempo es precioso... o al menos, cuesta caro.

Vacaciones improvisadas

Ciertamente las quejas comenzarán en un par de horas más... pero en este minuto, sólo puedo decir que estos días libres más que justos y necesarios, se convirtieron en mi bote salvavidas para lo que queda del año... y que no es poco.

La idea había empezado desde hace un par de meses... pero dado lo "fortuita" que se ha convertido mi vida en este tiempo, no quise planificar demasiado. La idea era poder salir de la ciudad los días de Fiestas Patrias... el destino daba lo mismo... pero mientras fuera desconectada del mail y el teléfono, ideal. Después de unos acomodos y "sacrificios" administrativos, decidí tomarme desde el martes pasado hasta hoy de vacaciones. Tomé mi maleta y parti rumbo a Viña del Mar. Sí, playa, sol, mar... descanso, que te sirvan, sin preocuparte de que hay que levantarse temprano o que se viene una reunión al día siguiente... simplemente de ensueño. Pero como lo bello se acaba... volví ayer a la capital, con un sabor agradable y con la idea de que debo repetir esas experiencias más seguido, con la idea de que el trabajo no lo es todo y que hay una vida más allá del computador. Si hubera sido más extremista, hubiera regresado hoy domingo... pero habían dos fuertes razones por las cuales no hacerlo: necesitaba un día para conectarme de nuevo a la ciudad y porque era el cumpleaño de Hugo, el primero que celebramos estando juntos, por lo cual tenía un sabor especial.

Siguiendo con este último punto, y sacando las cuentas (lo siento, "deformación" profesional), el pasado 13 cumplimos 8 meses juntos, y aunque ahora no los cuento semana a semana, creo que me he convencido cada día más de eso que "estoy con alguien", y eso implica muchas cosas en mi rutina de vida: no puedo llegar y agarrar mis maletas para salir cascando, ahora más allá de las cosas que me gusta hacer, planifico pensando en hacerlas de a dos, o al menos aquellas en las que sí exista algún grado de sintonía. No es malo, pero es extraño. Tampoco me quejo, disfruto de las ventajas del "emparejamiento", los abrazos, los besos, la compañía, la complicidad. Incluso ya me complican menos los ronquidos y hasta los llego a encontrar tiernos. Mirarlo dormir puede llegar a ser un pasatiempo que disfruto durante las noches de insomnio... "quien te vio y quien te ve!". Es cierto, la parte ingrata viene cuando se corta la conexión, cuando no somos capaces de decirle al otro lo que pensamos... pero es parte del desafío, y si todavía lo siento como una "caja negra" en varias cosas, en otras siento que he ganado un terreno importante. ¿Destino?, ¿para dónde vamos?, ni idea... y si he repetido incansablemente que no me gusta la incertidumbre de esta realidad, al menos me gusta jugar a que tengo la certeza para soñar un poquito. Dicen que hay personas que "planifican" mucho dentro de una relación y se vuelan con el largo plazo... yo prefiero definirme como una persona que no le gusta entancarse y al menos tener una mirada más allá del ahora, y aunque las cosas no llegaran a resultar como se pensaron en un inicio, no veo nada de malo atreverse a querer algo más allá.

lunes, agosto 10, 2009

Encuentro en carro

Hacía tiempo que no me ocurrían cosas curiosas... curiosas en el sentido que salen de lo cotidiano, del ir de aquí para allá, de allá para acá. Quizás hoy era el día.

Caí de la cama un poco pasada las 7 de la mañana... bastante temprano para ser yo desde este año... que antes de las 8 me cuesta mucho abrir los ojos. No obstante, mi sentido de la responsabilidad, y de que debía chequear bien la clase que me correspondía hacer hoy me obligó a tal hazaña. Había sido una noche de modorra, y aunque me desperté con dolor de cabeza (no era caña, tampoco sabría decir si era falta de sueño), emprendí rumbo a la universidad. Al llegar... más temprano que de costumbre, me apresuré a preparar un café... necesitaba despertar las neuronas. Pasada las 10 logré finalizar mi cometido... aunque deambulé como zombie gran parte del día... incluso para la clase de hoy me faltó la chispa que suelo tener (bueno, pasar teoría de la probabilidad tampoco tiene nada de emocionante).

Decidí abandonar la oficina temprano... a eso de las 5.45 ya estaba de vuelta en casa. Recordé que debía comprar algunos víveres, así que después de cambiarme de ropa, fui al supermercado... tomé un carro como de costumbre y me puse a caminar entre los pasillos, mirando las cosas, pero sin prestar atención en nada. Sacaba cosas de las vitrinas y las colocaba en el carro, casi de forma autómata. Y así seguí mi ruta, a paso lento... hasta que un carro se colocó frente de mí, sin dejarme avanzar... traté de esquivarlo una vez... pero éste siguió mi movimiento, traté de esquivarlo por segunda vez... sin resultados nuevamente. Levanté la cabeza con expresión de hastío y con ganas de protestar... pero una cara sonriente echó por tierra mis planes: "tienes cara de querer descargarte con alguien... pero Dani, ¿desde cuándo tan despitada por la vida?". Me detuve y observé la cara sonriente. "No puedo creer que lo hicieras a propósito", me limité a decir. "Debía llamar tu atención... te vengo siguiendo desde el pasillo de los fideos". A Roberto no lo veía desde que emprendió viaje a tierras del sur, y en principio me costó reconocerlo, se ve más viejo, con una barba descuidada y el pelo desaliñado, pero con su cara de joven travieso que siempre le caracterizó desde que nos conocimos cuando entré a la universidad. Le pregunté que hacía en Santiago, y me contestó que se quedaba un tiempo por acá... como meses sabáticos. Está trabajando, no es millonario, pero se mantiene... fue lo que alcanzamos a conversar mientras nos encontramos en el pasillo de la leche. Le pregunté si se estaba quedando cerca, me dijo que no... que sólo estaba acompañando a un amigo que vivía cerca de estos lados. Bueno, habrá que juntarse, le manifesté... y me preguntó qué tenía que hacer en ese instante.... "aparte de pagar y llevarme los víveres a casa?, no mucho en este instante". Bien... nos podemos juntar en un rato más, añadió. Acordamos vernos en Plaza Ñuñoa a eso de las 7.

Caí en cuenta que hacía más de 3 años que no veía a este cabro... como dije, se ve más viejo, pero el buen humor no se le quita. Obviamente hice el interrogatorio de rigor: trabajo medianamente estable, soltero, independiente, sin hijos, vida relativamente tranquila. Ciertamente él repitió el interrogatorio en sentido inverso, a lo cual tuve que contestar sobre mi situación educacional, laboral y amorosa. "Vaya, toda una afortunada". Me reí agregando algo como "bueno, tú sabes que nunca es suficiente". "Sí, te conozco... no te basta con lo trivial, no me sorprendería que me salieras con que te casas en un tiempo más". Eso fue doble carcajada... "no niego que la idea puede llegar a ser atractiva... pero es impracticable", agregué. "Muy exigente la señorita?", "a veces demasiado...". Fue ahí donde cambiamos el tema, le pregunté por sus padres, su hermana. Cuándo volvía al sur, y si nos juntaríamos por ahí en algún momento. Fueron las mejores dos horas de este soñoliento día... creo que necesitaba expulsar información, aunque fuera de forma trivial. Hay días en que te levantas como si fuera el peor de todos... pero termina decentemente... hoy fue uno de ellos.

domingo, julio 19, 2009

Moderna pero moderada

Fin del semestre!... pero el trabajo continúa. Al menos ya me olvido de pruebas, trabajos y ensayos hasta agosto. Esta probadita del doctorado me ha dejado con la sensación de que si bien pude haber sacado mejores resultados, al menos las capacidades están (excepto en la Teoría, claro está). Pero bueno, el balance da positivo, aunque el agotamiento mental es difícil de recuperar en un fin de semana largo. Al menos me di el lujo de un día completo hacer nada... andar en pijama por el depto, sin preocuparse del celular, ni de la hora, ni siquiera de lo que iba a comer al almuerzo. Es extraño no tener esa sensación de NO tener que entregar algo al día siguiente. El trabajo sigue, no obstante, pero como es algo en lo que ya tengo experiencia... parece más un alivio de cierto modo.

Si bien las neuronas productivas descansan... las reflexiones no se detienen. La mente sigue y le comienza a dar vuelta a las cosas que quedaron suspendidas por período de exámenes y evaluaciones. Asegurando un par de cosas (como el trabajo docente), empienzan a dar comezón otras cosillas. La vida independiente es agradable, no así pagar cuentas... pero son males necesarios en pos de la independencia, ¿no? No obstante, surge la pregunta del millón... ¿ahora qué? No es que sienta que he completado todas las etapas de mi vida que siento que debería completar hasta ahora... sino más bien que el rumbo se ve tan cierto en algunas cosas. Siento que en cualquier momento me dicen "agarra tu maleta, te vas de viaje largo"... hay cosas para las cuales no se si estoy preparada todavía. Y tengo gente atrás mío que me dice "vamos!, dale!... esto es lo tuyo! sigue no más". Pero no me gustaría pensar que dedicaré mi vida completa al trabajo... o sea, me gusta lo que hago... pero no me gustaría terminar como un profesor querido, que hace poco se le encontró un cáncer y que está solo... una eminencia, pero solo. Ese será mi destino?, irá pasando la gente por mi vida como hasta ahora y se irán así como llegaron?...

Siempre he dicho que la incertidumbre no me gusta, pero he convivido con ella bastante bien. Vivir el presente tampoco ha sido problema, y lo he disfrutado... y lo disfruto hasta ahora, y nada de mal. Pero... ¿hasta cuándo? "no se" sería la respuesta... una de las respuestas que más odio en la vida, pero de la cual no puedo zafarme...

Y así, sigo con las cosas en las que estoy... como si nada... sólo que la "nada" no parece ser un buen plan permanente. ¿Planes?, sí, me encanta esa palabra, aunque a veces no sepa muy bien para adónde... pero al menos a algo, lo que sea... whatever...

sábado, junio 27, 2009

Y así será... y quién sabe cuándo

Fin de semestre... deseosa que se acabe pronto, pero con una lista larga de cosas por terminar. No obstante, me permití un "oasis" de descanso entre ayer en la tarde y ahora. Previa continuación de mis labores, dejaré plasmadas algunas cosas antes que las olvide por mi cuenta o que "la contingencia" me haga olvidarlas.

Ayer en la tarde-noche acompañé a Hugo a un matrimonio. Ciertamente no conocía a nadie... pero nada que un cigarro compartido no pueda solucionar: el sector fumadores fue mi incentivo para entrar en la conversación. El matrimonio era de una amiga de Hugo, del colegio. Y aunque debo reconocer que me daba un poco de lata acompañarlo (lo siento amor), reflexionando... empaticé con la idea, rememorando los matrimonios de mis compañeros de universidad a los cuales he asistido en los últimos dos años. Fue bueno, no lo pasé para nada mal, conocí gente nueva y bueno... debo reconocer que igual me sentí extraña, pues era el primer evento al que iba "acompañada", aunque en este caso la acompañante era yo.

Nos retiramos relativamente temprano del evento, el cansancio de la semana se hacía sentir. De seguro llegamos al departamento antes de la 1 o alrededor de esa hora. Fue bueno también, porque a Hugo no lo veía casi en una semana, y como ando en mi etapa "dependiente", me puse egoísta, quería su atención sólo para mí.

El sábado empezó tarde... de hecho... recién empieza en términos productivos. Todo el día flojeando, viendo tele, escuchando música, sin ganas de poner un pie fuera de la cama, el día estaba para descansar y regalonear. Como día de invierno.

No me gustan los matrimonios... pero no porque tenga algo contra del vínculo o cosas así... más bien por el tema de la formalidad y la producción. Siempre digo que no me voy a casar... y si lo hiciera, tendría que ser lo más simple posible... aunque me salga peleea con mis papás... y sería una de esas grandes. Pero bueno, mejor no pensar en eso... no están las condiciones y los ojos-mente están puestos en otro lugar de momento...