sábado, abril 28, 2007

Escribiendo a lo "Jones"

Recuperando el aliento.

La semana que logré cerrar ayer fue "compleja". Lo digo con ese calificativo, diferenciando todos los otros calificativos que he usado desde que estoy trabajando: "semana de mierda", "semana agotadora", "semana difícil", "semana acelerada", "semana pajera" (las menos). Y es que la complejidad no remite necesariamente a sobrecarga y ritmo acelerado. En mi caso, tuvo que ver con todo el "remezón" y las consecuencias de haberme mandado un "cagazo" laboral.

Del tiempo que llevo ahí trabajando, me he equivocado su buen par... pero nunca con consecuencias tremendas. Creo que ahora tampoco fue el caso, pero al parecer les dolió más... y les dolió porque a mí no se me movió ni un músculo. Aparte de pedir las disculpas necesarias, aceptar el error y arreglarlo... no me arrodillé pidiendo perdón ni autoflagelándome con latigazos en la espalda.

No me echaron... ni tampoco renuncié. Aunque esta última opción era para mí una realidad el jueves en la mañana. Estaba dispuesta a terminar con el tormento estresante de tener que estar batallando en varios frentes a la vez. Además, pensaba yo, sería mejor para todos... "ustedes buscan a alguien de un mejor perfil para esto, y yo me tomo unas buenas vacaciones. Todos ganamos". Pero después de la charla "psicológica" que tuvieron conmigo el jueves... me di cuenta que no estaba en sus planes dejarme ir... y yo tampoco tenía el ánimo de dejar todo botado. Y aunque trataron de "bucear" en mis pensamientos, tratando de decifrar qué mierda pasaba por mi cabeza... mi inexpresión característica les hizo abandonar la misión, cerrando la charla con la frase de oro: "para la próxima..."

Fin del asunto. Parace simple de la forma en que lo relato... pero fueron días tensos emocionalmente. De esos en que te cuestionas hasta por qué debes lavarte los dientes o cambiarte de calcetines (más allá de un tema de higiene, ciertamente). Tensos y complejos... a tal forma, que ayer a partir de las 5 de la tarde estaba decidida a salir de todo eso y empezar "el carrete".

"Con un par de cervezas me conformo", pensé. Así fue que empecé la búsqueda de "apañamiento" para la misión. Pensé en la Hegeliana... que podía estar en Santiago todavía, así que la llamé. En efecto, no me equivoqué... pero ella estaba pituteando y no se desocuparía hasta las 8 aprox. Lolo también quería apañar, pero era sujeto a confirmación todavía.

Como no quería quedarme con las ganas, y sabiendo que si me iba a la casa después no querría salir, se me presentó una alternativa de espera: un compañero de trabajo tenía que esperar que se fueran algunos empleados que todavía estaban trabajando (y que tenían para rato), para poder cerrar la oficina (él es el administrador, el único hombre de las llaves). "¿Vamos por una cerveza mientras?, que te llamen cuando quieran irse". Y así lo hicimos. En medio Providencia, viendo como la gente salía de sus trabajos a las 6 de la tarde, y nosotros con un shop grande y unas empanaditas de queso. Una charla entretenida, debo decir... familia, hijos, amigos... todos al baile. "Situaciones complejas de oficina" también fue un tópico inevitable... claro!, es la empatía del compañero de trabajo, tienen que hablarse ese tipo de cosas de un momento a otro. A las 6.30 lo llamaron. Volvimos a la oficina... se fueron los empleados, y yo me despedí de mi compañero agradeciédole la chela compartida... mis pies ahora me llevarían a otro lugar, la confirmación de Lolo había llegado.

Me instalé en el lugar de siempre. Vaya!, ya puedo decir eso con propiedad... "en el lugar de siempre". Suena hasta bonito. Cuando llegó Lolo ordenamos... el picoteo de rigor y cerveza. Eran las 7 de la tarde y yo continuaba mi "webeo" que llevaba dos horas aproximadamente. "No quería volver a la casa", fue una afirmación compartida... la evidencia de una chispa festiva necesaria. Una charla extensa... desde mi confesión semanal hasta la forma de tocar salsa y merengue con distintos instrumentos musicales.

Para mí era espontáneo... desde la nada, o más bien, desde una idea, había emergido la junta. Esas cosas que me están pasando ahora más seguido de lo normal. No me molesta, me asegura el hecho de estar haciendo cosas, de ser más reactiva que planificadora.

A la junta se nos unió la otra mitad de Lolo: señora y futuro hijo, léase. La otra mitad porque me revela la parte de la historia que no veo cuando está solo: su familia. Es un estado nuevo, pero que no se por qué creo que le asienta, más que a todos nosotros juntos... es una forma de ver las cosas distinta, una manera de vivir que lo arraiga a este mundo. No, no voy a psicoanalizarlo porque no tengo más herramientas que una burda observación en estado de casi ebriedad... se trata sólo de una sensación.

Cuando llegó la Hegeliana la mesa se cerró, y aunque no habló mucho... bastó para saber que está sacando las cosas adelante. Quizás no de la manera que ella quisiera... pero pequeños pasos no significa retroceder. Lo he aprendido lentamente, por cierto.

Llegó la hora de irse. Los muchachos se dirigieron rumbo al metro... yo fui tras un transantiago. Finalmente tomé un colectivo a domicilio. Fue cuático, porque iba a apagar el cigarro que recién había encendido y el chofer me dijo que no lo hiciera, que no le molestaba. Claro, tuve que darle uno en agradecimiento.

Mi idea era llegar temprano a casa porque hoy quería viajar a San Fernando, era algo que teníamos planificado... pero que cuando desperté en la mañana, descarté de plano: amanecí con una constipación de los mil demonios, dolor de garganta y el cuerpo cortado. Más allá de las cervezas bebidas, era evidente que mi estado se aproxima a pasos agigantados a un resfrío (otro más). En estos minutos estoy en mi cama, después de ver Prime Suspect por HBO. Creo que por un lado es mejor... a ver si puedo recuperar algo de sueño.

domingo, abril 22, 2007

Last report: 3 AM

Desperté, no se por qué.
Fui por un vaso de agua a la cocina y me di cuenta que no tenía sueño. Tomé mi notebook del bolso y lo encendí. Adoro las maravillas del wifi, pude conectarme a pesar de no estar en mi red.
Miré por la ventana de la pieza, está frío afuera porque vi los vidrios empañados. Definitivamente el otoño llegó... miré mis pies descalzos y tomé un chaleco que estaba en la silla para cubrirlos. Podría estar en la cama ahora... aunque sin sueño es poco productivo.

Pero prefiero teclear. Se me agolpan una serie de ideas por la cabeza. Podría estar carreteando ahora, de hecho... era una de mis ideas originales. Llegar de mi pequeña escapada de Santiago y responder a una curiosa invitación a un cumpleaños sorpresa, que recibí en la semana. Era una buena oportunidad para... salir del anonimato... pero las cosas tomaron un rumbo distinto en las últimas 12 horas.

Al medio día, cuando pensábamos que íbamos a almorzar con mis amigos, sonó el celular. Sorpresa fue cuando vi quien llamaba. Pensé que después de nuestra última conversación, él y yo no ibamos a hablar en un buen tiempo. Contesté, de la forma más normal que me ocurrió. Al otro lado del teléfono oía una voz que me parecía diferente, complicada, quebrada, apenada. Creo que me asusté y pregunté qué pasaba. "Necesito conversar" escuché. Supongo que mi vocación de "superwoman en ayuda del desvalido" afloró en ese instante. Y aunque recordé en donde estaba y que no sería fácil llegar a cualquier parte... accedí a la junta. Después de almuerzo me excusé y dije que tenía que volver más temprano, que tenía "un asunto que resolver".

Llegué al lugar de la junta.
Cerca de Tobalaba, en un café piola y escondido al que suelo ir a veces. Estaba fresco, sentía las manos y los pies helados. Cuando entré, lo vi sentado en una mesa junto a la ventana. Me acerqué lentamente, examinando la figura de quien tenía en frente. Trataba de adivinar de qué se trataba todo, como una forma de anticipar reacciones. Es bastante útil para evitar sorprenderse ante cualquier cosa.

Me senté al frente de él, dejé mis cosas en la silla que tenía a mi izquierda. Pedimos un café. Comenzó a hablar, a disculparse por llamar tan intespectivamente. Le dije que no importaba pero que me dijera qué era lo que había pasado. "¿No te ha pasado que de repente sientes que no hay salida porque tú misma has cerrado las posibilidades?". Esa afirmación me pareció "cabezona" y "mortificante" incluso para mí. Si es que lo había pensado, creía nunca haberlo dicho... o no lo recordaba en ese instante al menos. Le pregunté otra vez qué era lo que había pasado... fue ahí donde empezó a darme una lista de frustraciones que nunca esperé salieran de su boca alguna vez. En verdad se veía sobrepasado, hastiado, ofuscado... yo observaba como se iba descargando a medida que hablaba, de la manera en que yo iba sintiendo un peso ajeno al mismo tiempo. Creía entender bien casi todo lo que me decía. A ratos asentía la cabeza... pero luego me detenía, era como estar aceptando que también estaba en algo similar. Su rutina parecía más mortificante que la mía, pero me daba la impresión que su colapso tenía que ver con algo más allá de la rutina propiamente tal. Después de su monólogo, traté de averiguar el evento gatillante. Sólo pude deducir que se trataba de un "exceso de presión"... se sentía viejo para ser dependiente todavía... y como "mente libre" el acorralamiento termina por agobiarlo de esa manera.

Luego de escuchar todo lo que dijo, no se por qué empecé a hablar de mí... creo que trataba de mostrarle que todos podemos llegar a sentirnos agobiados. Y me parece que lo entendió. Aproveché la instancia para hacer mis propios descargos, le conté sobre mis últimas 3 semanas, sobre las decisiones que quería tomar... y así, un sin fin de cosas y algunas ridiculeces que ayudaron también a que se riera un poco. Al escucharme hablar, me dio la impresión que yo misma me aconsejaba: "no hay para que ser tan graves, tómatela con andina". Y ahí estuvimos, un largo rato... pasando del drama a la risa. Un ejercicio bien ejecutado. Decidimos salir del lugar e ir a caminar un rato.

Mientras caminábamos, me dio las gracias por haber acudido tan rápido... y porque a su juicio fui de mucha ayuda. Yo que sólo escuché y hablé de mí. Supongo que aquí aplica eso de la empatía tácita. Traté de explicarle que también había sido bueno para mí "hablar". Sin darnos cuenta llegamos al tema de nuestra última conversación antes de hoy: se disculpó por haberme dicho que no me metiera en sus cosas. Yo me disculpé por haber sido tan inquisidora, dado que sabía que no me correspondía serlo. Finalmente nos excusamos mutuamente, mientras nos sentábamos en la banca de una plaza. El ejercicio empático tácito continuó, seguimos hablando, pero ahora de cualquier cosa... dejamos la gravedad de lado y dimos rienda suelta a los temas "agradables", tiempo libre, lecturas jugosas, música... etc... etc... mientras veía como empezaba a oscurecer y las luces de los faroles comenzaban a encenderse.

Era tarde, pero no sentía prisa, de hecho... tampoco estaba segura de querer irme. Sentí que era algo mutuo, cuando se recostó en la banca con su cabeza en mis piernas... lo sentí también cuando me dio un beso... y luego otro... y otro. Cero planificación, espontáneo. Tan espontáneo, que desde ese minuto decidí no preocuparme más del tiempo ni de las circunstancias...

Acá desde donde estoy tecleando ahora, lo veo dormir.
Está tranquilo... se ve apacible, satisfecho. No he querido despertarlo, por eso preferí encender el pc... y tecleo despacio para no meter ruido, aunque se que está profundamente dormido. No puedo ocultar un dejo de ternura al mirarlo. Su respiración es acompasada, casi cronométrica. Difiere 100% de como estaba hace un par de horas atrás. Me cuesta ocultar una sonrisa de satisfacción al sentir que tengo responsabilidad sobre esa tranquilidad.

¿Qué hace que dos almas solitarias compartan tiempo juntas?... es una paradoja que no me logro responder. En este minuto tampoco quiero hacerlo, pero me es casi imposible no preguntármelo, dado que no es nuestra "primera vez". Algunas prácticas se hacen recurrentes sin explicación o justificación aparente. Me parece que se trata de algo que va más allá de la "compañía". Es entablar una conexión empática... un... "tu me entiendes y yo a ti... pero nuestro camino no es el mismo"... algo completamente racional, pero no menos sentimental.

Creo que apagaré esto, y volveré a la cama... el frío acaba por vencerme, igual que el sueño, que ha vuelto. Mañana será otro día, dejemos los caldos de cabeza para después. Vuelvo a sonreir... esta noche no batallo sola.

viernes, abril 20, 2007

A dos bandas... el mismo carril

Viernes... San Viernes!
No puedo describir el agotamiento físico y mental que tengo a esta hora. Se que debería haberme ido a las 4 de la oficina... pero - para variar - cachitos me detuvieron, y me obligaron a quedarme más tarde. Supongo que si bien estas horas no me las pagará nadie, espero que sean recompensadas si no en esta vida... en la otra.

Semana horrible, es todo lo que puedo decir... durmiendo en promedio 4 horas. Desde el mismo lunes en que me informaron que el jefe de terreno renunciaba y se iba ese mismo día... sentí la carga de dos puestos de trabajo sobre mis hombros. Hasta hoy... en que si tuve 15 minutos para comer, fue mucho. Claramente NO es un ritmo que me gustaría perpetuar en el tiempo, sin embargo, me siento responsable de este proyecto... y claro, como mi segundo nombre es "reponsabilidad", no puedo dejar esto botado. Aunque en algún momento me he sentido sobrepasada por esto... debo confesarlo.

Pero hoy ya es viernes... me desaparezco de Stgo. por un par de horas. Este fin de semana trataré de desconectarme de la mierda responsable. A ver si me resulta... después les cuento.

domingo, abril 15, 2007

Relato del weekend

Estaba escribiendo un mail... el que termina de la siguiente forma:

Sorry, me gustaría contar más cosas entretenidas o alegres, pero atribuye el hecho que estamos en otoño, las hojas caen y hace frío. A veces, cuando termino mi jornada, me voy caminando de Pedro de Valdivia a Tobalaba, sólo para aspirar un poco de aire frío y bajar las revoluciones antes de partir a casa. Otra actividad que he vuelto a retomar en el tiempo libre, es escribir alguna cosa... lo que me permite ensayar redacción y ortografía! (en mi pega no escribo nada, sólo putos reportes de 2 planas que son sólo números). Le he dado como caja a la música (Seattle y New York del 94'), y ya tengo hasta la 6ta temporada de xfiles en dvd... de hecho, creo que veré un capítulo ahora.

Es un bello resumen de las últimas dos semanas. En cierta forma me estaba disculpando por no tener nada más "emocionante" que contar... lo cual no significa que no hayan cosas "interesantes", sólo que son interesantes desde mi propia óptica, obvio (Small Potatoes). Más allá de eso, me gustaría ilustrar que es un resumen bastante poco detallado como podrán notar.

El cierre del fin de semana incluyó un cumpleaño doble anoche. Y es que a pesar que las 10 de la noche se "me había echado la yegua", igual me di ánimos y salí. Estuvo piola, me bebí varias cervezas, bailé, conversé... gasté energía. Llegué de vuelta a casa a eso de las 5 y media aprox. Dormí como una bebé hasta la 1 y algo. Soñé... aunque no recuerdo muy bien qué cosas... espero que haya sido agradable de todas formas. Desperté con la misma sensación de los domingos cuando estaba en la u, de haber hecho muchas cosas durante el fin de semana y sin ganas de hacer nada más por el resto de la semana. A pesar de eso, traté de que mi domingo fuera más que siesta y tv.

Cuando escribía este mail, trataba también de hacer un repaso de los hechos más notables de la noche. Bueno, fuera de que nos echaron del local a eso de las 4.30 am... creo que no hubo mayores percances. Se vieron figuras que yo al menos no veía hacía un tiempo. Y otras que cada vez que las veo, me da la impresión que crecen más rápido de lo que yo podría notar... impresiones, lo se... pero no dejan de llamar la atención.

Una de las formas más palpables de saber qué hay detrás de los discursos, sería estar dentro del cuerpo y la mente de la persona que los dicta. Digo esto, porque durante estos días he conversado con varias personas sobre temas diversos... pero me ha dado la sensación de que sólo puedo estar cierta de una mínima parte. Es como si esa incertidumbre de la que siempre hablo estuviera ahí el 99%. No hablo de "mentir", sino más bien de "obviar". Eso que te digan... "no, si estoy bien", y no saber si eso es porque realmente es así, o es para que uno no los webee más. Por experiencia digo que se acerca más a la 2da opción... pero qué diablos!... no está en tus manos de todas formas.

Me quedó dando vuelta esa idea: ¿sería posible?, eso de cambiar de cuerpo y persona por un tiempo, sólo por un afán científico, eso de saber "realmente" qué es lo que se siente. Uhmm... creo que estoy fantaseando mucho. Claro... si tampoco soy Eddie Van Blunth

Para escuchar: "Raining in Baltimore" - Counting Crows

sábado, abril 14, 2007

No sirvo pa' esta wea!

"Patear la perra" es una expresión típica que define a quienes no conforme con un hecho o situación particular que los afecta, manifiestan tal disconformidad mediante conductas y lenguajes agresivos tanto para sí mismos, como para el entorno inmediato que los rodea. Esta expresión mantiene conexión con otras que se suponen afines (o relacionadas) a estados y conductas que generan o predisponen la idea de "patear la perra": "arrastrar el poncho", "quemar la leña", estar "meado de perros", etc. Bajo todas esas frases, es posible dibujar un escenario poco grato para quienes pueden auto-describirse de tal manera; y es que sentirse "meado de perros" genera un nihilismo de bajo grado que te lleva a "arrastrar el poncho" y finalmente "patear la perra". Nada agradable, se los aseguro.

Ayer... podría haberme acriminado con cualquiera que se me hubiese cruzado por el frente. Creo que me faltaba echar humito por las orejas. Mientras revisaba las putas encuestas falladas y que me habían cagado el trabajo hecho en 30 horas non-stop... maldecía y me repetía... "no sirvo pa' esta wea"... "no sirvo pa' esta wea". Repetía eso una y otra vez, sin percatarme de mi alrededor, sólo era yo y esos papeles endemoniados que tenía regados por todo el piso de la oficina. Sólo una cosa logró que me diera cuenta del estado en trance en el que me encontraba: hablaba golpeado a cualquiera que se me acercara. Sólo pocas veces se ha hecho manifiesto tal comportamiento en mí. Mi enojo es con el mundo y las personas, pero no suelo "cargar la mata" con sujetos en particular. Ayer fue distinto, miraba feo hasta al conductor del metro porque no cerraba las puertas y porque no las abría también. Uhm... odiosa a cagar, con suerte me soportaba yo, y ni eso.

En fin, creo que lo único que me consolaba era saber que llegaría el viernes y que al menos este fin de semana podría darme algunos lujos con mi tiempo libre... o sea, que en efecto iba a tener tiempo libre. Aunque estaba segura que no iba a ser un viernes fácil. En efecto, no lo fue... así tampoco el jueves, miércoles, martes y lunes. Lo hubiera gritado a los 4 vientos si no me detuviera mi compostura.

Y es ahí donde dices... "¿dónde mierda están todos?". Y es después que te respondes... "aquí no, al menos". La batalla personal con el mundo es así: personal. Pero hay momentos en que te gustaría recibir aunque sea unos golpecitos en la espalda. Anoche traté de buscar esos golpecitos... pero "nobody answered". Terminé bebiéndome un café y comiendo unas tostadas en el Domino's del metro de la Chile. Apoyada en la barra... entre una mezcla de letargo y abatimiento meditaba mis próximos pasos. "Hay metas que cumplir", esa fue la conclusión. Y aunque tampoco sabía qué significaba mucho eso... pagué la cuenta y me vine a casa.

El viernes fue sólo trabajo y trabajo hasta las 5... salía a las 4, pero bueno... siempre están los "imponderables". Estaba desesperada, sólo quería cerrar el computador e ir a emborracharme a cualquier parte para olvidar. La ocasión estaba: mis compañeros de trabajo organizaron una junta "chelística" para después de la pega. Ellos partieron a las 4, después de finalizada la jornada. Yo me uní a ellos cuando logré despachar el último cacho que me quedaba.

Fue extraño, estar bebiendo cerveza con mis compañeros que me sobrepasan visiblemente en edad y weas vividas. Pero de repente me sentí igual que ellos: con ganas de olvidarlo todo y hablar de cualquier cosa. Creo que fue la manifestación más clara de "me importa una raja" que haya visto en la semana. En un momento me dio la impresión que sin decir nada, todos tratábamos de alentarnos, como una especie de empatía tácita. Fue un minuto donde sentí "golpecitos en la espalda".

Venía de vuelta a casa... con su buena cantidad de shop en el cuerpo. Sentía una especie de letargo, pero que no venía del abatimiento, sino del relajo. Han pasado un par de horas desde eso, el efecto del alcohol ya está pasando. Aunque todavía sigo pensando que no sirvo pa' esta wea.

domingo, abril 08, 2007

Están afuera, yo los vi!

En serio, no me fumé nada... no he bebido, ni me he sometido a trances hipnóticos en los últimos 3 años. Es así como puedo corroborar lo que he visto. Y es que estaba pensando lo mal que me estaba haciendo ver demasiada ciencia ficción... pero esto no es una proyección al respecto. Se los digo... ANOCHE VI UN OVNI.

No se si dar más crédito a lo que vi... pero de que vi algo, lo vi. A lo mejor es el ejército probando una nueva nave de combate, pero me da igual... vi algo anormal y sentí un "viento" paranormal recorrer mi espalda. Luces blancas, azules y rojas... y un movimiento oscilante de izquierda a derecha. Uhm... es así como lo vi... y no había nadie para corroborarlo!!!

En fin... eso sería todo lo que tengo que decir sobre mi propio x-files.

¿Fin de semana?. Digamos que de todo un poco... el viernes me boté a huelga neuronal y física y no hice nada... sólo vegeté en mi casa. Después de una semana, y particularmente un jueves, poco grato, me merecía una "suspensión témporo-espacial". De ahí la especie de "reflexión" en pleno insomnio de sábado.

Pues bien, luego de eso... decidí hacer unos cambios para el fin de semana. Sabía que me había traído pega para la casa y que era necesario hacerla... pero mi idea era aplazar ese dolor lo más posible. Así fue como me dispuse a hacer planes para el sábado a esa hora de la madrugada. Hablando con un amigo, éste me invitaba a almorzar a su casa. Yo suponiendo que a la hora que me acostaba y la cantidad de horas que pretendía dormir... le dije que dejáramos la junta para después de almuerzo. Trato hecho. Nos juntamos a eso de las 4 o 5 de la tarde... pasamos la tarde juntos, la que se me pasó rapidísimo. Cuando vi el reloj... eran casi las 9 de la noche.

Después de meditar la tarde que acababa de pasar... me dispuse a enfrentar el dolor de la pega que tenía pendiente. Nuevamente, y después de mi encuentro con el ovni, terminé acostándome cerca de las 4. Al menos tenía algo de la conciencia tranquila... aunque me quedaron algunas cosas dando vueltas.

No lo se... creo que las cosas se sienten raras a veces. Ayer sentí en algún minuto que no era yo... en la forma de hablar, las cosas que decía... me desconocí. Hacía tiempo que no me pasaba algo así. Mi amigo lo notó, porque en un momento me preguntó "¿qué te pasa?, ¿estay bien?". Yo suponía que sí... pero no dejaba de chocarme mi faceta "extrovertida" que salió de repente. Aunque de seguro le era agradable... pocas personas tienen el privilegio de verme actuar y hablar sin tapujos, sin el "auto-freno" al cual estoy acostumbrada. En fin... le di un par de vueltas al asunto y después me fui a dormir. Estaba cansada y me dolía el cuerpo.

Hoy he seguido en la senda responsable a diferencia de ayer... continué mi trabajo hasta ahora. Al menos puedo llegar mañana con algo más que una base de datos sin revisar.

¿Semana?. No se como será en verdad... pero espero que más tranquila... no quiero andar corriendo. Además quiero hacer otras cosas en mi tiempo libre, sin sentir que el cuerpo me pesa un kilo y los ojos se me cierran solos.

sábado, abril 07, 2007

Against the world

I don't think so...
Just that's not a chance.
If the world doesn't count, against it.
Fight the future, 'cause it's war.

Podría ser cualquiera de nosotros en algún momento de nuestras vidas, cuando creemos que todo está perdido, cuando nos rebelamos contra el futuro. Una rebelión basada en el miedo, en la incertidumbre. El mundo ya no nos parece un lugar agradable, sino un campo de batalla, que hemos de pisar día a día... y en el cual no basta "estar"...

Sí, es una serie de pensamientos que invaden esta madrugada de sábado... una abducción mental de cuyo retorno no tengo fecha. ¿Horas?, ¿días?, ¿semanas?. Simplemente no lo se. "Quiero creer" es parte de esa incertidumbre. Parte de aquellas cosas no-dichas que amenazan nuestra conciencia... el no saber de donde ni para donde. No saber si las decisiones tomadas llevan a un punto sin retorno o es parte de un espiral. O tal vez es como la serpiente que muerde su propia cola sin darse cuenta. Tantas posibilidades como cosas hemos visto a lo largo de los años.

¿Qué será de todas aquellas personas que pasaron por nuestras vidas alguna vez?. Con más o menos importancia, pero pasaron. Las vimos, pudimos hablar con ellas, estar con ellas, compartir incluso, con algunas, más de lo que imaginamos. Y de la noche a la mañana ya no están... por cualquier motivo, razón... o excusa. La vida sigue... pero ¿y ellos?.

Me han dado ganas de hacer una lista... de todos quienes estoy recordando en este minuto. Pero me arrepiento. Hoy no quiero eso... hoy no quiero nada, soy yo contra el mundo y mis recuerdos. La rebelión no del "por qué", si no, más bien... del "para qué". Y aunque quizás no obtenga respuestas, al menos buscarlas me dejará dormir en paz.

Quizás debería leer en voz alta esta frase:

"You come off so rational, but maybe you know less than you think"

¿Y si así fuera?, no estoy fuera de combate todavía.

viernes, abril 06, 2007

Quiero creer VII

Podría mirar a otro lado, pero no puedo. Trato de que mi mirada no me delate… pero yo se que sabes lo que estoy tratando de decir: lo siento, lo siento… por favor, no me tortures más… dime todas esas cosas que estás pensando, así como yo lo estoy haciendo ahora. No hay día más feliz para mí que este, pero no he podido dejar de pensar que es a costa tuya. ¿Qué más puedo hacer?, ¿debo suicidarme por ser feliz?, ¿acaso no tengo derecho?, ¿podrías nuevamente hacer algo para ayudarme?

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La vida nos regala misterios, como por ejemplo ahora, que siento como puedo escuchar cosas que no han salido de tu boca, pero que me resisto a creer. Tienes ojos suplicantes, es como si trataras de confesarte con la mirada. ¿Eres feliz?, sí… eres feliz, pero sientes culpa, es eso lo que estás tratando de decirme. Yo no quiero creerlo, es que si es verdad, yo ya no tengo nada más que hacer… me estaría convirtiendo yo en una intrusa, en una invitada no deseada… una uninvited guest. De víctima a victimario. La cabeza me da vueltas, pero no puedo despegar mi mirada de la tuya.

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Hay cosas de las cuales nadie tiene culpa. Esta es una de ellas. Quiero creer que así es. Que ambas hemos sido embaucadas por eso que llaman Destino. Me pregunto si tal vez en el futuro podamos hablar de ello con libertad, sin cuidar nuestras palabras… como antes solíamos hacerlo de otras cosas, con franqueza, con sinceridad. Tú como mi confidente bien sabes que no puedo mentir sin sentir remordimientos… que fue lo que sentí todo el tiempo desde que me enteré de la verdad. No fue mucho antes de que te dieras cuenta, pero a mí me pareció una eternidad tortuosa.

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Creo que si estamos aquí en este minuto, es porque una de las dos tendrá que dar un paso al lado. Y aunque se que tendré que ser yo, me gustaría irme con algo más que con las manos vacías y la cabeza gacha. He asumido mi nuevo rol, el de extraña. No creas que las cosas volverán a ser como antes. Las cosas pueden superarse, pero no olvidarse. Si nos volvemos a encontrar nuevamente, quizás… no lo se, te de un abrazo o simplemente te ignore. Son cosas de las cuales no tendremos nunca una certeza. Pídeme que te perdone y lo haré, porque simplemente ya no me queda otra cosa que hacer, pero no me pidas que lo olvide. Simplemente no podré hacerlo.

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No te vayas… no sigas alejándote. Entiendo, ¡quiero entender!, pero no te vayas… necesitamos conversar. Es como si ahora no quisieras escucharme, ya no me miras. Te has volteado, colocando tus manos en los bolsillos y caminando hacia la otra esquina con rapidez. Esta es mi última oportunidad, quiero salir corriendo en tu búsqueda, pero mi amor me detiene con una mano, me mira extrañado. ¡Acabo de darme cuenta de donde estoy!. Lo había olvidado, yo lo miro suplicante para que me suelte, pero él no entiende, me sigue mirando más extrañado todavía. Yo le señalo la vereda de enfrente, pero cuando ambos miramos al otro extremo de la calle, ya no hay nadie… no hay nada. Te has ido, y no se donde… otra vez me has dejado con las palabras en la boca. Al menos trato de pensar que pude transmitirte algo con la mirada, aunque me hubiera gustado ver más en tus ojos. Se que podrás perdonarme, pero no se a qué precio… supongo que el de no volverte a ver nunca más. Demasiado alto para mí, pero el más justo para las dos.

Epílogo:

En efecto, nunca más se vieron. Una vez estuvieron a punto de toparse. Luego del matrimonio, la feliz pareja tuvo hijos e hicieron una vida tranquila, juntos. Mientras que la mujer que observaba desde la vereda de enfrente, se alejó y se casó años después, con un hombre solitario que encontró en uno de sus tantos viajes a cualquier lado. El día que ambas estuvieron a punto de toparse nuevamente, fue en un cementerio, ambas despedían a sus respectivos compañeros, sus parejas. Desde ahí sus caminos siguieron en paralelo, solas, pero con una idea en la cabeza que les ronda hasta el día de hoy: querer creer que no fue en vano.

jueves, abril 05, 2007

Quiero creer VI

Es hora de marcharnos, tenemos que subir al auto que nos espera hace un buen rato. Tironeo a mi amor del brazo para apurarlo, pero él está abrazando a su familia que lo está felicitando. Yo mientras recibo besos y abrazos de mucha gente… empiezo a ahogarme un poco. No recordaba conocer a tantas personas. Quiero entrar al auto, es una necesidad imperiosa que comienza a desesperarme… estoy a punto de lograr que él se suelte de los brazos de su madre… volteo rápidamente al escuchar una frenada de auto demasiado cerca. Observo que una camioneta casi embiste a un auto justo al frente de la iglesia… todos nos quedamos callados, asustados por si hubiera pasado algo, pero sólo fue una falsa alarma. Suspiro de alivio, pero todavía tengo los ojos pegados en ambos vehículos.

Hay una figura me llama la atención… está al otro lado de la calle, observando los autos que estuvieron a punto de chocar. La reconozco de inmediato… está más flaca, con el pelo más largo y desordenado, pero con el mismo abrigo negro “regalón” que no cambiaría por nada. Tiene las manos en los bolsillos, y no se ha dado cuenta que la estoy mirando…

Lo que tanto pensé y especulé estaba frente a mis ojos… la posibilidad de que viniera a mi matrimonio, de que estuviera acá. Pero la imagen es diferente: no está aquí felicitándome, ni arrancándome el pelo… sino que en la calle de enfrente, cual fugitiva que no quiere ser vista.

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¡Un frenazo!... me saca de lleno de mis pensamientos. Una camioneta y un auto… está claro quien hubiera sacado la peor parte. Estoy viendo como ambos conductores se bajan de los vehículos gritando e insultándose mutuamente… me parece algo tan primitivo, pero tan aliviante a la vez… esbozo una sonrisa cuando se me cruza ese pensamiento en la cabeza. Me quedo expectante a lo que ocurrirá, si es que finalmente se irán “a las manos” como ambos amenazan. O sólo se quedará en eso… amenazas.

Tan concentrada estaba que no me había dado cuenta de que alguien me estaba observando del otro lado de la calle… de la iglesia, precisamente. He sido descubierta, ya no soy omnisciente, sino que el punto fijo que utiliza la vista de una persona… justo de quien menos quería que me viese.

Se acabó, si podía ocultarme y sólo observar, ahora soy yo la que está siendo analizada. Me cuesta mirarla a los ojos, pero cuando lo hago, puedo sentir como trata de hablarme a través del pensamiento. No me está insultando, no me está gritando… me está implorando…

miércoles, abril 04, 2007

Quiero creer V

Estamos saliendo de la iglesia, veo el auto que nos aguarda con la puerta abierta. Una lluvia de arroz cae sobre mi cabeza. Mi amor me toma fuerte del brazo para evitar que resbale con los granos que hay en el piso. Siento aplausos y voces que gritan: “el beso… el beso”. Nos miramos y ambos sonreímos, nos regocijamos con el entusiasmo de quienes nos rodean. Él me toma del otro brazo y me da un beso, el cual yo correspondo inmediatamente, y de forma sincera.

Con los ojos cerrados deambulo entre nubes de algodón. Siento como soy capaz de flotar en la nada. Me imagino en 5 años más, con mi amor al lado, con hijos, una casa… todas esas cosas que las mujeres que no han tenido una vida tranquila desean. Claro que mi vida no ha sido tranquila… después de haber estado al borde del suicidio tres veces y con una depresión que duró años, las cosas no podían ser fáciles. Burla del destino, cuando ya me creía completamente recuperada, y luego de conocer al hombre de mi vida, descubro que se trata del novio de mi amiga, una de las personas más influyentes en mi vida, y que fue pilar fundamental para salir de mi tristeza crónica. Fue como caer nuevamente en ese hoyo oscuro en donde no sabes para donde ir…

Y cuando creía que todo estaba perdido, que tendría que volver a ejercitar “el olvido”, resultó que mi amor y pasión eran correspondidos. Algo improbable, difícil de creer, pero que secretamente deseaba. Fue ahí cuando empecé a ser feliz, pero con esa pulga en el oído que te dice lo mala persona que eres. En este minuto la pulga se ha callado…

La gente sigue aplaudiendo, pero yo no los escucho… soy yo… y es él. No necesito nada más…

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Es ella y él… nada más. No les importa nada más. Quienes les aplauden saben eso. Y es que la vida de pareja finalmente se vuelve así de egoísta: no hay familia, no hay amigos, sólo “el otro”, que termina siendo “el único”. Nivel de absorbencia que decanta en lo que mis ojos ven ahora. Amor, amor, amor. Ya no necesito eso, ellos lo tienen y yo lo perdí. Creo que mi oportunidad está en recrearme un escenario donde puedo prescindir de ese sentimiento.

El chofer de la limusina que aguarda a los novios se da cuenta de mi presencia al otro lado de la calle. Creo estar segura de lo que está pensando: “mira, una pobre mujer que le gustaría estar en el lugar de la novia… de seguro le han roto el corazón”. Irónicamente tiene razón, aunque no de la forma indirecta en que lo está viendo, sino por el contrario… de la forma más directa que se pueda imaginar.

Me resisto a ser la que genera lástima en esta historia. Esa fue la razón por la que desaparecí tantos meses. No quería toparme con nadie ni con nada que me hiciera recordar el episodio que me tocó presenciar. Y es que no es agradable darte cuenta de un día para otro que tu mejor amiga y tu “novio” tienen una tremenda relación pasional mientras tú deambulas confiadamente por la vida… eso es para que cualquiera te tenga lástima. Sin embargo, más allá de lo doloroso que haya sido… o de lo doloroso que es, quiero creer que era algo inevitable, porque si no lo es… entonces pude haber hecho algo para que no pasara.

Ahora que los miro, puedo decir que tienen un rostro muy distinto al que les conocía. Es como si el estar juntos les diera otra fortaleza, algo que va más allá de lo que la gente puede ver. ¿Un complemento?... algo que nunca pude sentir con él. Buen sexo, buena compañía… pero no se si buen compañero. Alguna vez pensé que quizás nuestra relación se basaba sólo en buena música, cerveza y sexo. Algo cómodo para mí, que nunca quise comprometerme más allá… quizás él quería el próximo paso. Y lo acaba de dar… mientras yo daré un paso al lado…

miércoles, marzo 28, 2007

Quiero creer IV

“Acepto”… “acepto”… “acepto”. Sí, acepto. Estoy aceptando este hermoso error, que me costó caro, pero que no puedo no-aceptar. No, ya no me arrepiento. Lo miro y otro mundo se abre ante mis ojos. Debo olvidar, tengo que olvidar, ya no me importa, que se vaya al demonio, que haga lo que quiera, yo soy feliz, eso es lo que importa. Tengo que pensar en mí, tengo que vivir, me lo merezco.

Siento como toda la iglesia se levanta para aplaudirme, son todas aquellas personas que están contentas de verme feliz. Es lo que necesito, saber que estoy bien. Mientras camino del brazo de mi ahora marido por el pasillo de la iglesia, observo todos aquellos rostros conocidos que me sonríen al pasar, que me aplauden, que asienten con la cabeza. Yo les correspondo con una reverencia sincera, un eterno agradecimiento que ellos no pueden siquiera imaginar.

Mi culpa se hace tenue, pero no mi pesar. Y si bien mi alegría es lo suficientemente grande, mi razón todavía no ha dicho su última palabra. Quiero creer que tengo apoyo, que no soy sólo yo y él luchando contra el mundo… que nuestra relación no es una burbuja, que por el contrario, es real y tiene un asidero en la tierra… eso me hará más fuerte, y creyente en que esto es de verdad y que no se romperá al primer remezón. Es la única forma de probarme que la pérdida de tu amistad no fue en vano.

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Siento los aplausos. Todo acabó. He vuelto a colocar mis manos en los bolsillos y estoy a punto de irme, pero algo me detiene. La puerta de la iglesia se abre, lo cual me parece obvio… por ahí habrán de salir los novios, ahora marido-mujer. Se que no tengo nada más que ver… pero llevo casi una hora de pie acá, me cuesta hacer reaccionar a mis piernas. Siento una melodía en la cabeza, que de puros nervios me pongo a tararear… “tan-tan-ta-tannnn… tan-tan-ta-taann”.

Al ver la gente salir, involuntariamente me coloco tras un árbol… trato de no ser perceptible, aunque racionalmente pienso que ni siquiera estoy en el campo visual de los asistentes a la boda. Reconozco rostros entre esa masa… rostros de “mis” amigos, quienes ahora celebran. Están parados esperando que salgan los novios: cada uno tiene un puñado de arroz en la mano, ríen y hacen el ademán de lanzar el arroz a cada pareja que sale por la puerta.

La escena me parece iluminadora, por la gran cantidad de detalles que puedo ver en tan pocos minutos. Me siento omnisciente, es como si supiera lo que está pensando cada uno de ellos, sólo con observar sus rostros y sus movimientos. Están festivos, están rebosantes… y pensar que hace unos meses iban a mi casa a ofrecerme su apoyo. Fueron muchos de ellos quienes me recomendaron ir a un psicólogo. ¿Cura el psicólogo el dolor de dignidad?. Creo que no. Estaban seguros de que iba a suicidarme… y estuvieron al lado mío hasta que creyeron que ya no lo haría, hasta que creyeron que el peligro había pasado… que mi locura se había convertido sólo en pena superada… y despecho. Sólo hay algo que desconocen… no se trata de oportunidad sino de voluntad: las oportunidades se pueden propiciar, las ganas no. ¿Tengo ganas ahora?... podría tirarme al medio de la calle ahora. Pero para mí no es una opción… ahora…

lunes, marzo 26, 2007

Quiero creer III

Estoy apunto de decir “acepto”. Ya no habrá vuelta atrás. Mi amor me mira ansioso, yo también lo estoy, ya que mediante esa palabra, uniremos nuestros caminos para siempre. Me gustaría saber qué está pensando ahora, si siente o sintió ese pesar que todavía tengo. Si está arrepentido, si la habrá olvidado. Me gustaría creer que sí la olvidó, aunque eso suene egoísta y nos haga menos merecedores el uno del otro. ¿Y si hubiera sido yo la abandonada?. No, no… Dios, qué horrible sentimiento. Lo miro a los ojos y me transmite una seguridad que yo no puedo transmitir. Estoy feliz de tenerlo a mi lado, aunque mi felicidad estaría completa si ella lo aceptara… pero, ¿qué estoy diciendo?, claro que no, no es opción. No me resta más que seguir adelante. Quien sabe, a lo mejor en un par de años nos reiremos de esto.

¿Y si ahora entrara corriendo por esa puerta?, con un ataque de furia e hiciera un escándalo que terminara con esto. Tal vez sería más fácil para todos… más fácil para mí, pues no tendría que ser yo la que tomara la decisión de detener este matrimonio. Pero no, tampoco quiero eso. Y es que de verdad quiero casarme, y es que de verdad amo a este hombre que está al lado mío y que acaba de darme el “sí”. Este sacrificio es el más grande de todos, es un sacrificio a mi conciencia, a mi rectitud. A pesar de eso, creo que es lo más honesto que puedo hacer…

Me gustaría estar tranquila, así cuando él me abraza y me dice que todo va a estar bien. Así como esa vez que nos pillaste juntos y yo rompí en un ataque de histeria cuando saliste corriendo calle abajo. La había cagado, la había cagado feo, pero mi amor me abrazaba y me decía que no era mi culpa, que no era nuestra culpa. Yo quería creer eso, yo quiero creerlo todavía.

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¿Me habrá olvidado?. Claro que sí… se está casando. Tal vez fue eso lo que me faltó, decidirme antes. Nunca hablamos de matrimonio, excepto una vez, cuando salí corriendo de pensar que podría ser cierto. No era que no quisiera, sólo que estaba asustada, no estaba acostumbrada a que las cosas se me dieran así, que la felicidad fuera algo que se pudiese experimentar 24 horas al día. Ahí fue cuando me dijiste que no debía asustarme, que debía dar un paso adelante, que debía escribir mi propio destino y atreverme. Sí, atreverme a ser feliz. Tomé tu consejo y me comprometí, bajé la guardia, espanté mis demonios y confié. Así fue como me cegué ante mi propia evidencia.

Conversamos un montón de veces, te conté tantas cosas, intimidades… que de seguro lo terminaste conociendo tan bien como yo antes de verlo por primera vez. Todavía no se en qué momento empezaste a mentirme… me aturde no tenerlo claro. Me gustaría saber en qué punto esas palabras, las palabras de ambos, dejaron de ser sinceras. Al menos tendría un punto en el cual cortar la historia y trataría de olvidarla, al menos le echaría suficiente tierra como para no tenerla presente tan seguido.

Y estoy de pie aquí todavía, y ellos ya tienen que haber dado el “sí”. Mi hora pasó, la oportunidad se me ha escapado de las manos. Ahora sí soy una perdedora, no me queda más que hacer aquí. Podría hacer un escándalo de todas formas, pero no lograría más que aumentar mi patetismo. Algo oprime mi pecho, siento que me falta el aire, trato de aspirar un poco de frío para volver en mí. Miro a mi alrededor y la gente pasa sin advertirme… estoy perdida entre un millón de personas. Me siento tan pequeña, que cualquiera podría aplastarme ahora… no puedo dejar de imaginar que ahora están riéndose de mí. Me gustaría creer que al menos mi sacrificio sirve de algo… pero no puedo sentirme altruista, en este momento me cuesta no pensar en mí… me cuesta no pensar en ti, en esto, y en todo lo que se ha perdido, y en lo que seguiré perdiendo…

domingo, marzo 25, 2007

Quiero creer II

La música suena. Es hora de entrar. Las piernas me tiemblan, las manos me sudan. Veo a mi amor que me sonríe mientras toma a su madre del brazo para entrar. Yo le correspondo con otra sonrisa, un poco más forzada, pero por los nervios. Cierro los ojos y doy un suspiro. Debo tranquilizarme, la hora ha llegado.

Pero no puedo sacarte de mi cabeza… “traidora!... traidora!” me retumba en la cabeza. ¿Qué estoy haciendo?. Botando 10 años de amistad por un hombre… debería estar ardiendo en los fuegos del infierno. Mi padre me saca de mi tormento al tomarme del brazo. “Hija, debemos entrar”. Yo asiento con la cabeza, todavía estoy aturdida. Camino y siento como las piernas se me doblan, mi padre me toma fuerte del brazo y me regala una sonrisa tranquilizadora. Trato de no pensar o de pensar en la felicidad… veo como mi amor me aguarda en el altar. No, no puedo estarme equivocando, lo quiero, lo adoro, es la razón de mi existir… la vida sin él, sin duda, no sería la misma. No puedo arrepentirme, simplemente no puedo.

Mi paso se afirma con cada movimiento, mi respiración se regula, me siento más calmada, aunque no puedo despejar mi cabeza de las voces que me dicen que estoy cometiendo un error…

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Es un error que siga aquí, ella se ve feliz. ¿Esta es la comprobación que yo quería?. Sí, acabo de darme cuenta que soy la única patética que sufre aquí. Mi masoquismo nuevamente me ha jugado una mala partida. ¿Por qué no simplemente me doy la vuelta y me marcho?. No puedo, a pesar de que me digo que ya no tengo nada más que hacer acá. Bien, eres feliz… después de años de búsqueda, encontraste al amor de tu vida, a costa mía, por cierto. Creo que la justicia divina ataca a los silenciosos, a quienes no manifiestan sufrir… si es así, me merezco todo esto. Debo aguantarlo, así tiene que ser. Justo o no justo, no puedo cambiar las cosas, no puedo olvidar… tampoco puedo perdonar, ¿eso me hace una mala persona?, ¿debo poner la otra mejilla?. Sí, es tiempo de que sea egoísta, es tiempo de dejar de pensar en los demás. Es tiempo que me preocupe de mí. Debería entrar ahora mismo y terminar con esto, acabar con esta mentira, no se merecen la felicidad, yo tampoco.

No se realmente lo que pretendo con esto. Yo no soy así, no puedo entrar ahí ahora y arruinar su fiesta. No me siento capaz de llegar a eso, aunque fuera lo más oportuno en algún sentido. Quizás llegué acá buscando alguna señal, que me diga si debo dejar esto hasta acá o si es preciso seguir dándole vueltas. Total, ya he perdido más de lo que podría haber perdido en un principio. Perdí a mi amor, y a mi amiga. Y yo que me reía de las teleseries venezolanas…

Todavía estoy acá de pie, siento como la voz del cura retumba al interior de la iglesia. La ceremonia comenzó. Quizás debería asomarme a mirar. No, creo que ha sido demasiado por hoy. Tendré que irme a casa, descorchar una botella de vino y brindar a tu salud. Siempre conversábamos sobre qué discurso iba a dar el día de tu matrimonio… ambas soñábamos con un momento así de feliz. Yo te decía que iba a decir todas aquellas cosas que te avergonzaban sólo para molestarte, tú te enfadabas y me decías que no era justo, que yo tuviera mejor memoria de estos años que tú. En este minuto, créeme, me gustaría no tener tan buena memoria...

sábado, marzo 24, 2007

Quiero creer I

Quiero creer que hice todo lo que estuvo a mi alcance para no herirte. Aunque los hechos me demuestran que finalmente terminé haciendo todas aquellas cosas que te hicieron sufrir. Hoy en el día de mi matrimonio, tengo una alegría que embarga todo mi ser, pero al mismo tiempo una culpa que no puedo esconder… es la culpa de sentirme feliz a costa de tu sufrimiento. Sí, porque se que estás sufriendo por esto. Sé que deberías ser tú la que estuviera en mi lugar… esperando el inicio de la marcha nupcial para entrar al altar.

No puedo dejar de recordar nuestra última sincera conversación… antes de que toda esta mierda se desatara, antes de que el puto destino nos obligara a distanciarnos… y hasta odiarnos. Sí, porque estoy segura de que me odias, de que te arrepientes del día en que me conociste. No te culpo, en el fondo somos personas muy parecidas, por lo que yo también me odiaría su fuera tú.

Trato de pensar que mañana las cosas podrían estar bien… egoístamente le pido a Dios que te haga tener un ataque de amnesia y puedas olvidar todo lo que ha pasado. Pido olvido porque el perdón no me lo merezco… o tal vez sí. A veces siento que he sido tan víctima como tú, víctima de las circunstancias, de la mano invisible, del fatuo… no se. Quiero creer que no soy una mala persona, quiero creer que cuando yo entre al altar del brazo de mi amor… voltearé y veré que estás en una de las bancas mirándome con una sonrisa en los labios.

Creo que pido demasiado. Quizás sólo deba esperar que puedas continuar tu vida, que puedas superar esto, y que puedas tener a alguien a tu lado en este momento que te apoye, como tantas veces yo lo hice. Yo ya no puedo esperar tener tan noble labor.

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Estoy mirando el reloj. Calculo que la ceremonia está por empezar. La gente se mueve más aprisa, señal de que la novia ya está por entrar. Todos se ven felices. Veo al novio en la puerta de la iglesia, se ve nervioso… ansioso… feliz. Esa imagen me choca por un segundo. ¿Qué diablos hago acá?. No puedo contestarme, sólo estoy parada en la vereda de enfrente, y observo… espero. Algo de frío comienzo a sentir, el viento de otoño me obliga a cerrarme el abrigo hasta el cuello y a colocarme los guantes que traía en los bolsillos. Mi pelo se mueve y me tapa los ojos en veces, debo sacar las manos de los bolsillos para acomodarlo en su lugar.

Debería irme, todavía no se qué hago aquí. Yo no quiero estar aquí, sin embargo… estoy. No, no me he sanado de esto. No estoy bajando la guardia, no estoy perdonando nada, a nadie. De repente veo como uno de los guardias de la iglesia me observa con desconfianza, yo hago como que no lo veo y sigo de pie, en el frío de una tarde de sábado en la capital. El novio no me ve, está tan preocupado de otras cosas, que no tiene por qué verme. Creo que desde hace mucho tiempo que ya no lo hacía… dejó de verme en el momento en que ella… diablos!, ya ni siquiera su nombre puedo pronunciar. ¿Por qué?, podría haberlo esperado de cualquiera, pero… quisiera pensar que no hay culpa de nadie en este asunto, pero no puedo. Y me martirizo de verme patéticamente parada aquí. Creo que quiero verle la cara, quiero creer que no es feliz, que siente siquiera algo de remordimiento, quiero creer que no soy la única estúpida que está sufriendo con esto. ¿Y es que sufro realmente?, ¿qué es lo que realmente me duele?... ¿ perder el amor de mi vida o haber sido traicionada?. Que palabra más horrenda, “traición”. ¿A quién quiero engañar?... ¿de verdad me siento traicionada?, ¿o es que se trata sólo de ego herido?. Si fuera así, no me duele menos. Respiro profundo, saco y prendo un cigarro. Ahí viene entrando la novia...

jueves, marzo 22, 2007

Hungry Eyes

Desde que empezó la pesadilla del cambio de sistema de transporte... los viajes casa-trabajo y viceversa se convirtieron en una doble tortura que se debe soportar todos los días. A tal punto, que a pesar de estar pegados unos con otros... vas perdiendo toda empatía con los sujetos... y las personas te parecen más un obstáculo en el camino, que seres pensantes, dotados de voluntad, de torturas y alegrias...

Finalmente terminas encerrándote en el mundo de los audífonos y el mp3... casi no miras a quien tienes al lado... sólo piensas en que las estaciones pasen rápido... y te lamentas de que el sol ya se haya ido.

Hoy, luego de cerrar algunos "temas" de oficina... noté que eran más de 7... y que ya se me había pasado la hora de salida. Tomé mis cosas y partí rumbo a la estación de metro... venía pensando en temas sin solución (como siempre): el de hoy era que "no siempre tomas las mejores decisiones"... algo que es a toda vista "obvio"... pero que vas recordando cada vez que hay algún tipo de repercusión.

Entré al tren... entre sofocada y con hambre (tuve un almuerzo liviano que me empezó a pasar la cuenta a esa hora). Mientras Per Gessle me cantaba al oido... "never gonna give up...". Tarareaba en silencio. La gente empujaba... las puertas no se abrían... el calor aumentó.

Después de la "procesión" para cambiar de tren... logré ubicarme en una parte con mayor ventilación... y donde podía mover mis brazos con libertad. Cerré los ojos... me pesaban desde el momento en que desperté esta mañana. Yo seguía tarareando mentalmente... mientras se me cruzó el siguiente pensamiento:

Necesito una señal...

No sabría decir por qué pensé eso... sólo lo pensé. O tal vez lo haya escuchado... pero en ese momento fue como una petición... en contra o a favor de algo... quizás la necesidad de una confirmación: "estás haciendo las cosas bien"... o "en verdad la estay cagando". Son de ese tipo de cosas que emergen cuando no estás segura del terreno en el cual pisas... ese tipo de incertidumbres que aún me cuesta asumir.

Respiré profundo y abrí los ojos... quería saber en qué estación iba. Fue en ese instante cuando crucé la mirada con un par de ojos que me sacaron de toda densi-cavilación. No se como... pero fue casi obra del destino... así lo pensé yo en ese instante. Me había atrapado en una de las cosas más mundanas de vida: otro ser humano.

Y no podía dejar de mirar... y no quería dejar de mirar.

No se si mi vista inquisidora fue advertida... sinceramente no me importó. Eran los ojos más hermosos que había visto en mucho tiempo... pero no eran simplemente los ojos... sino que esa mirada que trataba de comunicar algo que yo creía entender (o al menos en mi rollo paranoico imaginé comprender). Era una mezcla de tranquilidad y seguridad... pero proyectada hacia algo que no estaba "ahí"... porque efectivamente era como si él no estuviera ahí, era como si viviera en otra parte del universo, y se veía tan a gusto entremedio de decenas de rostros que sólo dibujaban cansancio, hastío, resignación (incluido el mío)... que yo desee en ese instante, estar en ese mismo lugar paradisiaco que él.

El resultado de tal ejercicio inconciente fue una pérdida del sentido temporal... ya habían pasado cerca de 8 estaciones de metro... y tenía que bajar... y tenía que abandonar ese paraiso que no era mío. Se me pasó por la cabeza seguir hasta Puente Alto... pero esa idea demasiado descabellada fue descartada por mi razón... que recuperó aliento después de una suspensión temporal de sus funciones.

Experiencias simples... detalles que pasamos por alto día a día... porque simplemente no tenemos capacidad ni energías para captar todo lo que ven nuestros ojos y almacenarlo en la cabeza. Quizás el tipo de señal que mi mente solicitó en ese instante fue precisamente la capacidad de salirse por un momento de uno mismo... pero no para ver la desgracia en el otro... sino para ver como otros pueden experimentar su propia vida con otros ojos... es posible que este sujeto haya tenido tantos o más problemas que todos quienes viajábamos a esa hora en el tren... pero yo quería estar en ese paraíso que sus ojos mostraban.

sábado, marzo 17, 2007

Ready or not

Yo reía con ganas, estaba de espalda sobre el pasto crecido... la sombra de un árbol me cubría la cara. Creo que el chiste que me contaba era tan gracioso... que no podía parar de reír... era natural, era espontáneo... yo reía... es todo de lo que acuerdo...

... cuando desperté... sentí como los músculos de la cara los tenía contraidos... en efecto, me estaba riendo. Habían pasado demasiadas noches desde la última vez que soñé algo que me hiciera despertar riendo. Cuando abrí los ojos, observé a mi alrededor... por un segundo me descolocó el hecho que no reconociera donde estaba: "esta no es mi pieza, esta no es mi cama..."

Al segundo siguiente recordé todo lo que había sido el viernes... "ahhh... sipo, de veras"

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Después de mi jueves de furia, lo que menos quería el viernes en la mañana era ir a trabajar. Por mí me hubiese quedado en casa, en cama... sólo vegetando, ni siquiera viendo tele o algo así... no me daba ni para mover los brazos... no me daba ni para pensar weas... a ese nivel.

Ni siquiera saludé a mis jefas cuando llegué a las 9.30. A pesar de mi sobrehumano intento de llegar a la hora... el endemoniado taco de Walker Martínez... y el show del metro en Vicuña Mackenna y en Tobalaba no me hicieron tener éxito. Y a pesar que caminaba puteando a cuanta vieja lenta encontré en el camino... no bastó para abrirme paso entre la masa de gente que intentaba subir las escalas para combinar a línea 1.

La mañana transcurrió rápida... no se si para mi fortuna o mi desgracia. Sabía que tenía bastante trabajo, pero no quise apurarme... ya llevaba 4 días con un ritmo del orto... esto tenía que terminar. Después de finiquitar un tema pendiente del jueves y de ordenar mi escritorio que estaba regado de papeles... me relajé. Todo lo que hacía, lo hacía con calma... tratando de meditar los pasos... "no más condoros, por lo menos esta semana no". Nadie me molestó... ni siquiera me llamaron los clientes. Era perfecto.

Sonó el celular a eso de las 12... era Chascón. Después de su saludo correspondiente y su talla del día, me preguntó que haría después de la pega. "No se... tengo un asado en la noche... pero no quiero irme a mi casa, si no después no me van a dar ganas de salir". "Te tengo la solución, te paso a buscar a las 4". Acordamos que me pasaría a buscar si me prometía que lo que sea que tuviera en mente, no durara más de 3 horas.

En mi relajo post-almuerzo... me dediqué a chequear mis correos, ya que todo el personal (jefas incluidas) estaba preocupado de sacar material para una encuesta... ergo, nadie se acordaba que yo estaba ahí. Me encontré con mails sin leer... referentes al asado de la noche... y aprovechando el ocio del momento, me puse a responderlos... las réplicas llegaban al minuto después de contestar... se notaba que la pega del viernes en la tarde era relajada no sólo para mí...

Pasada las 4, Chascón apareció por la oficina. Apagué el pc y volé de ahí. "Y bien, ¿dónde vamos?". Me dijo que tenía ganas de relajarse, caminar o descansar en algún lugar a sus anchas... donde hubiera sombra, el calor era bastante insoportable a esa hora de la tarde. Se me ocurrió ir a Parque Bustamante... que es donde por lo general voy a caminar cuando necesito despejarme. Pero Chascón argumentó que quería "echarse en el pasto" deliveradamente... y que Bustamante estaría lo suficientemente transitado como para no sentirse cómodo. "¿y San Joaquín?", preguntó. Yo lo miré con cara de... "tú no eres pontificio... por qué el amor por el campus?". Adivinó lo que pensaba y replicó: "no seré de ahí... pero he dormido mis mejores siestas en esos pastos, recuerda eso". Bien... ya que insistió... para allá partimos.

Como buen viernes (las cosas no cambian), el campus estaba vacío... es decir, la cantidad de gente era visiblemente menor que el resto de la semana, y la probabilidad de encontrarse con un conocido tendía a cero... perfecto!. Pasamos por la cafeta de sociales, nos compramos un jugo y unos chocolates. Nos instalamos atrás de los estacionamientos de Aulas Lassen... bajo un árbol imponente que daba una sombra espectacular. Eran las 16:30 hrs. aproximadamente.

Nos quedamos en silencio un largo rato... yo apoyé la cabeza en mi bolso y me crucé de brazos mirando el cielo. Chascón prendió un cigarro. "¿De cuando que no venías a la U?". Yo había cerrado los ojos, pero no dormía... sin abrirlos le respondí: "creo que desde diciembre... a principios, cuando se acabó el semestre". "¿Volverías?", volvió a preguntar... "No lo creo... a menos que fuera como ahora... un viernes y en búsqueda de un pasto cómodo para estar". No estaba segura si la pregunta apuntaba a eso... pero no quería que la explicitara, estaba demasiado cómoda como para empezar una charla densa.

Conversamos un buen rato... me contó pormenores de su ruptura amorosa, yo hablé de mis aventuras laborales, de mi interés por hacer algunas inversiones con mi plata... de las ganas (pero poca voluntad) que tenía de publicar algo... de como era que había llegado a un punto en que no sabía si tener poco tiempo libre era ya un sacrificio y no una opción. Miramos el reloj, y eran las 6 de la tarde... acordamos que era hora de irnos, ambos teníamos planes... y el break ya nos había dejado con un poco más de carga en las pilas. Emprendimos viaje a estación Baquedano, donde nos separamos.

Eran las 18:30 y yo había quedado de juntarme con el anfitrión del asado, que salía de la pega a esa hora. Estación Salvador... caminé por el andén... tenía mis audífonos puestos... escuchaba Lifehouse... no me percaté que detrás de mi hombro izquierdo me hablaban. Cuando voltié conecté nuevamente con la realidad... y es que en verdad venía pensando cualquier estupidez. Lolo lo notó, pues me venía hablando desde hacía varios pasos... y yo sólo tarareaba una canción.
El plan era pasar a buscar a la Hegeliana a su depto... para luego emprender rumbo al norte: así fue. A las 7 de la tarde, nuestros pasos nos llevaban camino a Patronato, en busca de un bus alimentador. Alimentador que se dignó a pasar, pero que en una cuadra antes que nosotros, abordó una turba de personas desesperadas por volver a casa... no los culpo, sólo por el hecho que no pudimos subirnos. Pasamos al plan B: troncal y caminar... después de todo, no era tan tarde. Finalmente, llegamos a nuestro destino pasadas las 20:00 hrs... mientras Lolo se preguntaba si la parrilla estaría o no en casa.

Yo no conocía el depto todavía, por lo que fue sorpresa al llegar... recinto cerrado con cuidador (!!!) y una sección de áreas verdes que me dejó loca: pasto bien cuidado, árboles grandes que daban una sombra envidiable por cualquiera. Era como un pequeño oasis entre las calles cementadas que la rodeaban... un tremendo descubrimiento, sin duda.

Faltaba que llegara el resto de la gente... no pasó mucho rato antes de eso. Al parecer la semana había pasado la cuenta a varios... pues divisé varias caras de cansancio... tanto que uno se quedó raja como por 2 horas, mientras nosotros alentábamos para que 2 personas fueran a hacerle compañía formando un trío... algo visiblemente jugoso... pero que se me ocurrió mientras respondía los mails de la tarde.

El carrete estuvo bueno, tanto que no necesité de ingesta alcohólica para mejorarlo (a diferencia del viernes pasado). Me bajé litro y medio de jugo "Leader"... bien rica la cuestión. Hubo hasta partido de fútbol en la cancha dentro del recinto (del cual no participé por el calzado con el que andaba, bastante incómodo a menos que hubiese querido hacerme mierda los pies). Y a pesar de las "tallas" inofensivas que corrian de un lado a otro... tuve la impresión que más de alguna cayó mal entre las féminas asistentes... no se, fue una impresión... no podría estar 100% segura. El único detalle fue que extrañé a María en un momento... pues, por lo general... siempre nos pegábamos una buena conversa al medio de los carretes, con un pucho encendido, of course.

A las 3 AM, y haciendo honor a eso de que ya "los años no pasan en balde"... empezó la retirada de asistentes. Yo ahí me cuestioné que iba a hacer... estaba lo suficientemente lejos de mi casa como para llegar y partir. Ahí me salvó la hospitalidad de los dueños de casa: "te puedes quedar, hay cama". La raja, problema resuelto. Nos quedamos conversando un rato más después que se fue todo el mundo... me estiré en el sillón... terminamos hablando de música, series de TV y conspiraciones entre los escritores que dejan a los fanáticos colgando de un hilo. Finalmente el sueño nos obligó a ir a dormir.

A la mañana siguiente... cuando desperté... sentí como los músculos de la cara los tenía contraidos... en efecto, me estaba riendo. Habían pasado demasiadas noches desde la última vez que soñé algo que me hiciera despertar riendo. Cuando abrí los ojos, observé a mi alrededor... por un segundo me descolocó el hecho que no reconociera donde estaba: "esta no es mi pieza, esta no es mi cama..."

Desayuné con los dueños de casa... me tomé dos tazas de té, tenía sed. Y aunque hacía calor... no me importó. Me fueron a dejar a la micro... aquella que pasó llena la noche anterior. Eran más de las 12... y el calor aumentaba. Camino a mi casa venía pensando en el sueño... logré recordar exactamente lo que había pasado ahí...

No era un chiste... me reía del gesto raro de su cara cuando le dije que era lo mejor que me había pasado en la vida. Era cara de espanto y sorpresa... entre satisfacción y duda. Era la mejor cara que había visto en años. Yo me reía de eso... y del repentino atrevimiento de decir lo que acababa de decir...

jueves, marzo 15, 2007

Wuthering Heights

Si alguna vez en el colegio les hicieron leer libros de Jean Austen o Emily Brontë... sabrán que no hay mucho que envidiarle a los siglos en que se usaban vestidos largos, donde una mujer tenía que casarse antes de los 18 años y en donde la máxima entretención estaba en los salones con "bailes grupales" (no, no se imaginen una escena porno... aunque por el intercambio de parejas, podría parecerlo) y en juntarse a bordar junto al lago en las tardes de fin de semana.

Recordé esto porque justamente buscando unos papeles en mi biblioteca me encontré con el libro "Cumbres Borrascosas" (biblioteca: espacio que, por cierto, no he tocado hace años, excepto por el manual de muestreo de García, el libro de análisis estadístico de Johnson y el libro de análisis estadístico en Excel). Me acuerdo que antes de leerlo yo había visto la película que Peter Kosminsky hizo el '92... sí esa donde salía el "mijito rico" de Ralph Fiennes ("El Paciente Inglés"; ahora como Voldemort en "Harry Potter") y Juliette Binoche ("El Paciente Inglés"; "Rouge"; "Chocolat"). Esta película en particular... (que la vi por ahí en el '97... '98) me inspiró a escribir el primer cuento narrativo de mi vida. Y es que el carácter de Heathcliff y Cathy daba para mucho... una especie de "Lo que el Viento se Llevó", pero con personajes cuyos conflictos, finalmente tenían más que ver con ellos que con su entorno. En una palabra los podrías definir: testarudez... que podría llegar hasta ser "tontera", pero que terminas entendiendo e incluso justificando.

Finalmente, tiene de esos términos dramáticos que te pueden hacer llorar (de hecho, a mí me pasó la primera vez que la ví). Terminas reflexionando si el orgullo es algo que valga la pena mantener si es que estás realmente enamorado. Reflexión que termina sin conclusión porque no sabes determinar si sería posible saber con exactitud cuando se está realmente enamorado.

Bueno... pasa en las películas, pasa en la vida real... pasa en TNT.

martes, marzo 13, 2007

Queen of Ice

Bien... como forma de dejar tranquilos a mis fans... dedicaré mi post 196 a uno de mis recientes fichajes.

El 99% del tiempo soy una persona pacífica, que trata de no hacerse mala sangre por nada, que es conciliadora, mediadora de conflictos incluso. Pero hay un 1% de las veces en que los astros se alinean de tal forma que esa visible pacificidad se rompe... y emerge desde las profundidades el ser odioso que todos llevamos dentro.

Ser odioso que tiene diversas formas de manifestarse... una mala cara, una frase pesada, ironías de aquí a allá... o simplemente la indiferencia: alguna señal clara de que no estamos con paciencia o tolerancia para nadie.

Mi último numerito fue con la polola de un "amigo" (las comillas son porque después del episodio... no se si podré hacer uso de ese título con él). Procedo a aclarar los hechos:

Hay gente que tiene el afan de reclamar por todo... ok!... yo también reclamo la mayor parte del tiempo por diversas cosas... pero cuando ya veo que empiezo a hastiar... me detengo. Pues bien... día viernes, después de una semanita que te la encargo... con un buen par de cervezas en el cuerpo y con la idea fija de que ya había escuchado suficiente de Transantiago... veo que la susodicha insiste en darle más vuelta a un tema que... no tiene vuelta. Si le suman a eso, su agudo tono de voz... que con las cervezas se elevaba cada vez más... no da como resultado un bonito fondo. A eso deben sumar el comportamiento estúpidamente pollerudo del novio... uhm... lo cual no tiene nada de malo en la medida que no afecte a otros que no sean la pareja en cuestión.

Tuvimos que cambiarnos de mesa 3 veces porque la joven se sentía incómoda, habló casi toda la velada... y además absorvió a su pobre novio, el cual sólo supimos que estaba ahí cuando articulaba frases como... "si, mi amor"... "tu me avisas, mi vida"... "no los pesques, te tienen envidia ricura". La reina de la noche... se hizo sentir... a pesar del pesar del resto de los asistentes.

Evento cúlmine de la noche: en buena onda le dije, "oye... préstame a tu novio un rato?"... "no, dale no más... entre los dos no tenemos secretos, haz como que no estoy". Tan tan!... gota que rebalsó el vaso.
- ¿Cómo sabes que no hay secretos?... una nunca está segura de esas cosas - De manera sutil me propuse arrebatarle por un momento esa seguridad altanera que su ego le proporcionaba.
- Ay... es que yo conozco al chanchi po'- Una risita nerviosa salía de su boca.
- Nunca pongas las manos al fuego por nadie... confiar no es saberlo todo... - mi tono que sonaba a broma se fue haciendo más serio cada vez.
- Andai densita parece - La risita se convirtió en ataque un poco más directo.
- Ah!... leyendo entrelíneas... que bien... - No me di por alcanzada.
- Tus malas experiencias no tienen por qué repetirse en todos... - Ella trataba de ser frontal... pero no lo hacía con mucho convencimiento. Después de esa última frase me quedé un segundo en silencio... lo cual hizo que se dibujase en ella una sonrisa triunfal. Sin cambiar mi "cara de nada" y mi tono plano, repliqué...
- Vamos!... no es desconocido eso de ocultar y omitir en las parejas... creo que pertenece a algo que suelen llamar vida privada, completamente humano, por cierto... - En ese momento, cuando me estaba empezando a sentir entretenida... y ella incómoda, el novio interviene... "creo que es mucho pelambre por hoy... voy a dejarte a tu casa 'bita'? (abreviación de "bebita")". Mientras le preguntaba eso a su novia... mi miró con ojos incendiarios... de quien se va a comer a alguien. Sonreí forzadamente... tomé mi cerveza... y me cambié de puesto.

Como ven... no hubo agarradas de mechas... ni insultos, ni gritos... sólo "frases"... tan típico de mina... que me hace recordar que soy parte del género y le hago un tremendo honor!. A pesar de lo corto del diálogo, éste no pasó inadvertido... y es que si le doy una vuelta más profunda... mi "ataque" que parecía genérico y que cayó contra su persona... finalmente repercutía en el angelito de pololo de la susodicha. "Mamón" pensé cuando me levanté de la silla para cambiarme de puesto... entre molesta y hastiada. En fin... no me gusta ese tipo de actitud tan complaciente... de seguro la mía tampoco agrada a muchos individuos.

Ahh... bueno, según Chascón eso confirma uno de mis apodos recientes... "Queen of Ice", (que deviene junto con el de Scully)... pero que este pastel asegura que me cae como anillo al dedo. Bueno, el que me importe una raja una gran cantidad de cosas... y el que me haga la indolente en otro par de ellas no significa que sea "made on ice", pero bueno... eso es lo que la simple vista puede hacer... ¿ustedes pensarían lo mismo?.

domingo, marzo 11, 2007

The Truth is Out There (Net)

Absorvida... más bien abducida.

Había olvidado lo que es navegar por la net más de 5 horas seguidas... probablemente el cambio de hora haya tenido que ver... ya había pasado 2 horas frente al pc y eran las 12... había que atrasar los relojes en 1 hora... y me acosté a las 4, eso da un total de 7 horas de pc non-stop. Recién ahora mi neurona regalona está reaccionando a otros estímulos que no sean spoilers, fanfic's, noromo's, shippers, drippers. Sabía que había gente apasionada por películas, series de tv, teleseries, etc.... pero siempre consideré eso como una etapa natural de la vida... solamente como una ETAPA. La net te entrega la verdad que está ahí afuera: algunas etapas, simplemente, son más permanentes que otras.

Ficción, realidad, imaginación: sumergimiento neuronal

En fin, más allá del análisis que merezca esto... los hechos indican que fueron las 7 horas más "informativas" en cuanto a weas freak de los Xfiles que haya pasado en años (con toda seguridad hice maratones así años atrás, pero no lo recuerdo con claridad). Encontré un resumen que me permitió adentrarme en esas cosas añejas que todavía me dan risa (y hasta me emocionaron!), al tiempo que me dio el impulso para buscar más y más: Frikipedia. Así es... he decidido aceptar la verdad de que pertenezco al porcentaje de la población "freak" de este país... y de que estoy a punto de inscribirme en el F.B.I. para perseguir extraterrestres con algún psicólogo loco (siguiendo la tónica conocida). La gabardina y la 9mm me combinarían bien... me faltaría teñir mi pelo de rojizo solamente y aprender a correr con zapatos de taco alto.

Dicen que la verdad va más allá de la ficción... ¿eso quiere decir que la ficción trastoca la realidad? o ¿que la ficción es más que la verdad?. Caldos de cabeza como esos pueden emerger después de horas y horas de exposición a conspiraciones e ideas negativas del mundo (oh, vamos!... no es tan descabellado después de todo... si sabían que el Transantiago iba a fallar... como no saber que sí existen los extraterrestres!!)

Y de cosas cotidianas podemos volver a sumergirnos en la ficción... e incluso agregarle elementos cotidianos para hacerla más creible, más verosímil. He ahí la función de todos esos fanfics o relatos alternativos que aparecen... es una perpetuación de la originalidad pero vista con los ojos de miles de fanáticos que esperaron más de lo que lograron ver: demostración del poder de la imaginación. Imaginación que crea canciones, melodías, nuevas historias... que hace menos plano el mundo que miramos con menos -otros con "más"- asombro cada día (uhm... eso ya no sonó a mulderismo).

A fin de cuentas, las liberaciones mentales de todos quienes somos abducidos por la imaginación, son ideas sueltas que encuentran un hilo conductor cuando son tematizadas desde nuestro particular punto de vista: es ahí cuando emergen frases como... "siii!!, yo también pensaba eso!!"... "de seguro eso lo sabía!", etc... etc... Conexión para los solitarios, confirmación para los creyentes, material para los escépticos. La verdad es que todo lo que vemos y leemos es tan real como la cabeza que imaginó tales historias, canciones, poemas, etc. No sale de la nada... nada sale de la nada... bonita paradoja.

Reconocimiento de una causa

Sí, lo reconozco... este sumergimiento neuronal me ha hecho recordar una parte de mí que también he dejado suspendida: la imaginativa. Yo era de las primeras personas que aceptaba desafíos relacionados con salirse de uno mismo y volar... imaginar y crear. Ahora me limito a plasmar ese límite. Ir más allá implica un desgaste cotidiano que no me permite soportar la cotidianeidad. Mi más osadas "voladuras" están en este blog y en aquellas cosas sueltas escritas en word con contraseña de Estado.

Una persona muy querida por mí escribió una vez: "La pasión hace al pasional... tengo mis pequeñas pasiones... así es que puedo llegar a ser pasional en veces... no es mi bandera de lucha, pero sí mi vía de escape". Le reconozco el mérito de haber aceptado esa posición. Años más tarde supe que se había ido a recorrer el mundo con su polola hippie que conoció unos meses después de haber escrito esto. Impulso y acción... quien sabe será de su vida... curiosamente tengo la sensación de que está mucho mejor que todos nosotros.

Epílogo

No es la intención hacer un sobre-caldo-de-cabeza... insisto, es el efecto de 7 horas de internet. La net tiene la gracia de que hay de todo lo que te puedas imaginar... eso reconforta hasta al más cauto de los individuos. Es evidente que una sobre-exposición puede dañar la salud... aunque, al carajo!... ¿alguno de ustedes se declara sano?.

sábado, marzo 10, 2007

X-phila

Son las 10 de la noche... no pretendo salir... me da lata... además está entretenido esto de dar vueltas por la red. Hacía tiempo que no me daba un extenso surfeo por la red... me lo merezco después de haber trabajado como bestia (literalmente casi) toda la semana... y de haberme emborrachado el viernes después de terminar la joda (perdón, "jornada") laboral.

En fin... muchas veces me pregunté cómo se reconoce bien a un fanático. Pues bien, referente a los X-files (y mi campaña de tener todas las temporadas originales), encontré algunas pistas que son claves... se las mostraré y detallaré, si es necesario, en qué aplica para mí:

Si tu eres un verdadero x-philo...

1. Tienes miedo de entrar a un baño. (Después de todo, ¿cuántas veces no ha sido atacada Scully en uno?)
>> Las cañerías y alcantarilla esconden un mundo que prefiero no revelar...
2. Te mantienes alejado/a de cualquier conducto de ventilación. (Para que nadie se pueda *infiltrar*.)
>> ¿Han escuchado la teoría de los "hombres de goma"?
3. Odias la película "Bambi." (Y aplaudes cuando se muere la mamá.)
>> ¿Quién mierda puede llamarse Bambi?!!!!
4. Contestas tu teléfono diciendo, "¿Quién murió ahora?"
>> Uhm... por lo general no lo digo textual... pero en el tono de voz al contestar, parece evidente.
5. Sabes suficientes cosas médicas como para aprobar el primer año de la escuela de medicina.
>> Entre Xfiles... ER y CSI tengo suficiente.
6. Empiezas a decir palabras como- neumonultramicroscopicosilicavolcanesis. (¡De verdad existe esa palabra!)
>> Existen... creanlo!... supercalifragilisticoespialidoso... papalapapiricoipi!
7. Conoces mejor la vida de Mulder y Scully que la tuya propia.
>> Sí... lo mejor de todo es que se exactamente en donde queda la historia, aunque no me guste
8. Piensas que toda persona que te rodea es un clon.
>> En parte... la gente tiene un comportamiento tan extraño a veces...
9. Te mantienes alejado/a de las sombras. (Por si acaso.)
>> Apuesto que tienen personalidad propia!
10. Piensas que todo es una conspiración del gobierno. (Lo cuál es cierto de todas maneras.)
>> AMEN!... no falta más comentario al respecto.
11. Tu contraseña es TRUSTNO1
>> Así como los nombres de usuario, posts, títulos de reviews, y hasta consejos!
12. Tienes una carpeta de archivos llamada "Expediente X."
>> Obvio!, donde guardaría estas cosas?
13. Registras todas tus plumas buscando un equipo de grabación.
>> Lámparas, escritorios, mesas, sillas... etc.
14. Crees que te están siguiendo.
>> Es una persecusión grosera en veces...
15. Piensas que tu microondas te está enviando mensajes subliminales.
>> Así como la T.V. que me dice "mátalo!, mátalo!"
16. Tu reloj se para y te pones a saltar gritando "¡He perdido 9 minutos!"
>> Lo he hecho!, sobretodo cuando voy atrasada a alguna parte!!
17. Esperas que tu teléfono suene a las 11:21.
>> Nunca me duermo antes de las 12, a diferencia de Scully... creo.
18. Te pasas horas mirando al cielo.
>> En la infinidad hay infinitos que miran nuestra finitud...
19. Llamas a todo el mundo por su apellido.
>> Sería más práctico, no creen?
20. Temes cruzar por los detectores de metales por si suena la alarma.
>> Y suena!, Sofía puede dar fe de ello. ¿Será el implante?.
21. Codificas todos los archivos del ordenador en Navajo.
>> Jajajaja... buena idea!
22. Te sometes a regresión hipnótica.
>> Otra excelente idea... pensada, pero no ejecutada.
23. Decides que la cremación es la mejor opción cuando abandones este mundo.
>> Luego de sacar lo que sirva... y asegurarse de que no tenga vida propia.
24. Cuando bebes de una fuente de agua, observas la dirección del agua.
>> Nunca se sabe cuando las constantes del universo puedan romperse.
25. Te has abastecido de RAID para cuando vayas a moteles llenos de cucarachas.
>> "Muere pulga!, muere!"
26. Sospechas que el vendedor de aspiradoras es en realidad un asesino múltiple.
>> ¿Sabe qué tipo de personas toca su puerta?
27. Silbas la música del tema mientras trabajas.
>> Tarareo... no se silvar. La música de mi celular también es de la serie.
28. Entiendes todo lo que pone en esta lista.
>> Así es!
29. Tratas de convencer a tu maestro de geografía de que sabes la locación del Área 51.
>> A cualquier persona que me lo pregunte, claro.
30. Si peleas con alguien aseguras que se debe a una confusión cósmica.
>> La alineación de los planetas es cosa seria, sobretodo si se juntan dos personas nacidas el mismo año, mismo día y a la misma hora.
31. Tiras el teléfono contra la T.V. cada vez que pasan un anuncio de alguna línea psíquica. (¿Quién no lo hace?)
>> Los verdaderos psíquicos no se hacen promoción por la T.V.
32. Toda tu vida está dedicada a los Expedientes X y a encontrar la verdad.
>> La verdad está ahí afuera.
33. Pasas todo tu tiempo libre viendo episodios anteriores.
>> ¿No se nota?
34. Te dan escalofríos cada vez que te subes a un ascensor
>> Sobretodo si parecen poseídos!
35. Cuando oyes la palabra Bambi, ya no piensas en un lindo venadito, sino en insectos.
>> Curiosa asociación... más precisamente asociada a cucarachas.
36. Cuando vez una cucaracha, la recoges y dices, "¡Saludos desde el planeta Tierra!"
>> Ellos están ahí afuera... y de las formas más inimaginables.
37. Te preguntas serieamente el por qué nadie se llama Fox.
>> Siempre pensé que era una propaganda descarada a un canal del cable.
38. Si ves a alguien fumando piensas que te está siguiendo para asesinarte.
>> El fumador hace sentirse inseguro a cualquiera.
39. Cuando te sientes de mal humor, fumas o bebes "destornillador" (una mezcla de Vodka con zumo de naranja)
>> Funciona!
40. Piensas que el té helado es la bebida más romántica del mundo.
>> Así es, no me pregunten por qué.
41. Sabes el significado de acrónimos como "UST", "UDG", "DEA", "CCI" y nombres como "RatBoy."
>> UTM, UF, UFRO, MOMS, VIH, etc.. etc... etc.
42. Si se incendia tu casa, y lo primero que salvas es tu colección de Expediente X.
>> Demasiada inversión detrás...
43. Has programado tu ordenador de manera que toque el tema de la serie cada vez que la enciendes (o frases como "Agents Mulder and Scully, FBI")
>> ¿No les he contado sobre mi último protector de pantalla?
44. Pones algunas piedras enormes en tu patio y las pintas de café rojizo para tener tu propio "Anasazi."
>> Ese aspecto desértico atrae en los meses de verano...
45. Odias volar, y en el mar te mareas.
>> Por default...
46. Viste un gran sofá de cuero negro y simplemente tienes que tenerlo.
>> Tiene que ser mío!
47. Estás convencido/a de que tus padres son extraterestres.
>> A veces se comportan de un modo muy extraño... y sangran verde!
48. Juras haber visto un OVNI.
>> Al menos en sueños...
49. Hablas de Expediente X más de una vez al día.
>> Uhm... depende de la cantidad de personas con las que hable en el día, of course.
50. Estás convencido de que tus hermanos son clones y los verdaderos fueron abducidos.
>> ¿Quién no lo ha pensado alguna vez?
51. Skinner te empieza a parecer atractivo- su cabeza sin pelo no se ve tan mal.
>> Do you think I'm sexy?
52. Has comprado un seguro para tu colección de Expediente X.
>> Es demasiado dinero invertido!!!
53. No te acercas a una letrina portátil ni de broma.
>> No señor, no sabes qué cosa "peliaguda" te puedes encontrar.
54. Tus amigos te llaman Scully o Mulder.
>> Mulder por lo trabajólica-obsesiva... Scully por lo racionalista de las explicaciones que doy.
55. Crees que tu ordenador tiene poderes y te quiere matar.
>> En las noches escucho que me habla...
56. Crees que todos andan tras de ti.
>> Es una sensación... siempre mira quién va tras de tí... and trust-no-one.
57. Te revisas constantemente buscando implantes.
>> Nunca se sabe... más si cuando paso por un detector de metales, éste suena! (ver Nº20)
58. Contestas el teléfono diciendo tu apellido.
>> Más de una vez lo hice y me llevé una puteada de respuesta: "qué mierda es eso de contestar con el apellido?, te crees ABOGADO?"
59. Has leído todo lo relacionado con OVNIs, fantasmas, lo oculto, etc.
>> Ovnis, más bien... lo paranormal me tuvo bien paranoica un tiempo. Quería pruebas!!
60. Si ves aceite piensas que es un alien
>> Sí, ya veo como se apodera de mi cuerpo (no en forma de colesterol, por cierto)

El jugo podría continuar... forever... (Material extraído de aquí)

miércoles, marzo 07, 2007

Tolerancia = 0

La "tolerancia" es considerada una cualidad entre algunas personas... en lo personal, quizás preferiría tener menos cualidades y mantenerme en mi rinconcito privado, común y corriente... donde no tengo que pensar mucho en como reaccionar (y relacionar ) ante la fauna humana que verborrea sobre cómo deben ser las cosas desde perspectivas "ampliamente estrechas" por no decir lo menos.

Desde hace un par de años... he tenido la oportunidad de socializar con muchos declarados "pluralistas". Sí, aquel concepto tan manoseado por los "pro-diversos". "Hey!, acepta la diversidad... todos somos distintos... y todos aportamos, cachai?". Curiosamente... o quizás como comprobación a la regla... las palabras suenan atractivas... pero son palabras, eso ya lo sabemos. Pues bien, el discurso de la diversidad, en la práctica, se escuda en una (conciente e inconciente) demarcación de territorios sociales, de segmentos. A fin de cuentas se trata de una segregación "en buena". Se ve mejor decir que aceptas la diversidad a pesar que ocultas de tus amigos a tu hermano gay o el origen pobre de tus padres.

El juicio no es sobre la omisión... todos omitimos, sino que el juicio apunta al hipócrita. ¿distinción de clase?... no, claro que no... dijera mi abuela... en todas partes se cuecen habas. Algunos mienten para ocultar... otros para mostrar, finalmente... terminamos viviendo entre hipócritas que te dan la mano cuando por detrás te destruyen de un hachazo.

Pluralistas?... para tercermundistas... incluso para los "desarrollados" es intolerable.

lunes, marzo 05, 2007

Here we go... again

Y se acabaron… mis preciadas y anheladas vacaciones llegaron a su fin. Fue una semana bastante activa después de todo, pero bien aprovechada a mi juicio. Eso me hizo quedar con un gusto a poco… no obstante, fue bueno… saqué un poco de neura y practiqué el agradable deporte del ocio. ¿Cómo fue exactamente la semanita?

Vegetando frente al mar

La playa fue el destino elegido. Mañana de caminatas por la orilla de la playa, almuerzos en zonas top del lugar, más caminatas por la costa… once en lugares típicos… recorridos por la ciudad, etc… etc. Hasta viaje en metro interciudad, pasando por la costa también. Creo que igual dejé los pies ahí, pero valió la pena… la brisa marina te permitía despejarte, pensar en cualquier wea que no fuera molesto. Hasta los problemas quedaban suspendidos… no había tiempo como para desperdiciarlo en esas cosas. Fueron 5 días reponedores… igual extrañaba mi cama.

Never Again

Mi última adquisición consumista fue la 4ta temporada de los X Files en dvd (colección de lujo, con discos extra, etc.… etc.). Como me llegó la encomienda casi antes de irme de Santiago, no había tenido tiempo de ver capítulos. Una vez que llegué a mi casa el jueves, me instalé en una maratón que duró todo el fin de semana (con los intervalos que serán explicados más abajo).

Sin duda, la 4ta temporada es una de las más “duras” en términos emocionales para los protagonistas… si la 3ra era más oscura, ésta tiene más drama (no cargado a la cebolla, pero heavy en esos términos). En particular destaco los episodios “Never Again” y “Memento Mori”. Aunque si tengo que elegir, me quedo con Never Again… es la primera vez en 4 temporadas que Scully se cuestiona seriamente su permanencia en una cruzada que ni siquiera era de ella. Es una de las cosas más cercanas a lo humano-corriente que he visto... incluso el hecho mismo de preguntarse por qué no tiene su propio escritorio en la oficina. Es simplemente notable, porque es común. Quienes gustan de la serie podrán estar o no de acuerdo… para quienes no la conocen… mala suerte… pero si pueden, vean el episodio.

Eclipse

Mi maratón estuvo interrumpida por algunos acontecimientos. Uno de ellos fue un asado con algunos amigos del colegio en Las Vizcachas… algo así como un día de campo… al aire libre, escuchando a los patos en la laguna y toda la parafernalia. Sí, así es… me di un tiempo con la “naturaleza”. Fue relajante… como una forma de despedir la semana. Una buena cerveza, un trozo de carne, y una conversación que me recordó mis mejores momentos como escolar que hace la cimarra. Noche coronada con un eclipse lunar… del que sólo me enteré cuando de repente se me tapó la luna: “ahhh… ¿había eclipse?. Curioso… coincidió con una suspensión en mi tiempo rutinario.

Maestría

Domingo activo… fui a trabajar al Barrio El Golf. Uhmm… no se confundan, no en “ese” tipo de trabajo. Sino que fui a hacer una clase particular de estadística que duró la no despreciable cantidad de 4 horas!. Positivo: saqué más plata que en un mes de ayudantía… paradojas de la vida. Más bien diría, jugarretas de la vida. Cuando venía de vuelta pensaba que a lo mejor la esperanza no está del todo perdida… y que quizás todavía puedo torcer el destino de tener que trabajar como consultora el resto de mi vida.

Come back baby, I miss you

Pero ya domingo… y con un lunes encima, llegué a mi casa pensando que todo había terminado. Que mi semana de libertad era precisamente eso: una semana que llegaba a su fin. Igual me dormí tarde… muy tarde. Terminé mi maratón de X file con un capítulo más y me acosté. La oficina ya me estaba llamando en mis sueños.

Becas, becas y más becas

Día lunes, 9 de la mañana… me preparaba el café matutino en la cocina de la oficina, y claro, como era de esperar… la pega no tardó en llegar: se aplazó el informe de becas y aumentaron los elementos a integrar. Estuve gran parte del día adicionando los elementos faltantes. Mientras trabajaba pensaba en cualquier cosa. Me acordaba de los capítulos de los X files que me faltaban para terminar la 4ta temporada.

Metro SUDA-Americano

Definitivamente no tiene nada de gracia, ni siquiera resulta erótico tener que estar en un metro cuadrado con 6 giles (perdón, “personas”): te pisan (lo pies), te pegan codazos, y lo peor de todo, terminas SUDANDO como caballo de feria. Fue realmente abrumante ser parte del ganado arriado en metro Tobalaba a las 7 de la tarde cuando trataba de volver a mi casa. Estoy segura que escuché a más de alguien mugir mientras bajábamos la escalinata al andén. Pensaba en esos instantes en cuál sería el mejor invento que falta por ser inventado… la tele-transportación fue lo único que se me venía a la cabeza.

Este fue la especie de resumen de estos días... hasta hoy. Cada uno de estos apartados tiene una historia más extensa que contar... creo que las iré desarrollando en post siguientes... no obstante, el grueso es ese... semanita.

sábado, febrero 24, 2007

Te enojai por todo

Si pensaron que ya estaba de guata al sol en estos minutos, se equivocaron... pero solamente por un cálculo de días... mañana a esta hora estaré en esas condiciones.

Esta semana fue de locos... quienes tuvieron el "no-privilegio" de verme pueden comprobarlo. Especialmente irritable, especialmente enojona. Y es que tratar de dejar las "cosas en orden" antes de irme de la ciudad ha sido más difícil que en años anteriores. Ayer sentía una mezcla de alegría con ansiedad... y claro, un tremendo cansancio por las pocas horas de sueño que llevaba en el cuerpo desde el fin de semana pasado.

Pero a fin de cuentas, a quien le importa!. Es sólo para justificar mis malos modos con algunos de ustedes (sorry chicos).

Mañana me voy de la ciudad... planeo volver a fines de la otra, a ver si me voy a San Fernando por el fin de semana que viene.

Si seguimos hablando de irritaciones, supongo que tendría que mencionar el último arranque de H. Conviene mencionarlo por una razón simple: estaba yo al medio. No me pregunten por qué, pero tengo un especial poder de estar en los lugares en los momentos más incómodos... y para colmo, debo actuar de "mediadora". En fin, como siempre salí victoriosa, con mi ya conocido tono pasivo y reflexivo. Cuento corto: conocí a la madre de su hijo en un momento poco adecuado, justo en una discusión de ambos. Finalmente, con sangre fría traté de desviar la discusión... o al menos bajarle el tono. Es increible la capacidad que tenemos para actuar... lástima que es sólo algo reactivo y que al rato nos damos de cabeza al muro sin entender como lo hicimos.

Lo notable del asunto es que descubrí que me estoy colocando tan irritable como H, o como cualquiera... por eso tampoco pude recriminar su actitud del todo. Malos días tenemos todos... lo incorrecto es hacércelos sentir al resto... pero es algo que se va haciendo incontrolable con el tiempo.

El tiempo... que pasa rápidamente... ya son casi las 12 y no he preparado mi bolso de viaje. Cerraré transmisiones por unos días, es justo y necesario. A la vuelta les contaré como anduvo todo... a ver si hay novedades que contar.

Una post-data sobre música que he estado escuchando en este rato:

Del baúl: unas de Dido... me acuerdo cuando entré a la u... particularmente del invierno 2001. No se por qué... pero tengo esas imágenes en la cabeza: yo entrando a la cafeta de sociales y de fondo "Here with me". Hasta siento el frío de invierno en mi cara y el olor a café (que con los años se fue convirtiendo en olor a fritanga... pero bueh... eso es tema de otro post)

Cosas freak: un cover de Marilyn Manson para la canción "Spin me round" (Dead or Alive). Que wea más freak!, si tienen la oportunidad escúchenla... en lo particular me produjo un corto-circuito neuronal... pero me quedó el sonido, tanto que la coloqué en la lista de la pendrive.

viernes, febrero 16, 2007

Sácate un paragua...s

Día extraño: hace caleta de frío y llueve como si fuera invierno. Sí, son como esas cosas climáticas raras que pasan en los veranos de la capital. Y aunque "presentía" que podía llover, no me le hice caso a mi intuición... así que no me abrigué, ni menos salí con paraguas ante el miedo de hacer el ridículo en la calle con semejante objeto. Finalmente el ridículo lo hicimos todos aquellos que tuvimos que correr para huir de los goterones que caen abundantemente hasta esta hora. Fue gracioso, cuando entré al Mideplan sólo estaba nublado... cuando salí, llovía a chuzo. En ese instante me odie por no haber traido mi paraguas regalón (el único que tengo, por cierto)

A pesar de ser un corto día, logré hacer varias cosas... desde ir al centro, sacar dos planillas, ingresar 280 encuestas, contactar clientes -odiosos, por cierto- etc... etc. Cortito, pero productivo. Sin embargo, igual este fin de semana tuve que traerme pega para la casa. ¿La razón?: salgo de vacaciones el próximo viernes, y tengo una lista más o menos larga de cosas que quiero dejar listas antes de irme. No quiero ni pensar que vaya a sonar el celular por algún "cachito de oficina" mientras estoy de "guata al sol". No señor... ni pensarlo.

Como el día ha estado bastante "invernal", he tenido unas ganas tremendas de estar en mi casa, acostada y viendo una película. Ahora estoy en mi casa... pero ni acostada, ni viendo películas. La labor de "dueña de casa" que tengo hasta el domingo no me lo permite. Tendré que conformarme con que llegue la noche y pueda tener mis horas disponibles para hacer lo que se me antoje. No saldré... con agua, ni a la esquina!.

Ayer me fui a tomar unas cervezas después de la pega con la Claudia. Fue un notable momento de relajo... necesitaba distraerme, reirme, desconectarme. Lo logré. Claro que llegué a mi casa en calidad de bulto... entre el cansancio y las cervezas. Eso aumentó la tremenda lata que tuve hoy al momento de levantarme. Pero filo! era viernes!.

No he tenido muchas noticias del mundo. Hablaba con la Hegeliana hace unos días... la pobre con esto de la cesantía está deprimida. En cierta forma lo entiendo... yo también estuve cesante. Pero el des-ánimo finalmente anula cualquier posibilidad... una no se da cuenta, pero pasa la mayoría de las veces.

En fin... aproveché de escribirle a María. Tuve un espacio durante el día y le escribí un mail donde "escupí" de todo un poco. Entre boletín informativo y terapia. Es un buen ejercicio... sobretodo un día de lluvia.

miércoles, febrero 14, 2007

El día de los "no-enamorados"

Estoy segura que muchos sacaron cuentas alegres el día de hoy: las confiterías, las florerías, la señora que vende rosas en Providencia con Pedro de Valdivia, los restoranes, los moteles, Village y las compañías de celulares. La excusa era contundente: el Día de los Enamorados, donde la gran mayoría de las personas andan suspironas por la vida, con una sonrisa dibujada en el rostro y mirando la hora para que se acabe día luego e ir al encuentro de su enamorado (a). Caminar por la calle era momento para constatar esto que les estoy diciendo... en ningún otro día del año se ven tantas flores caminando. De hecho, el metro olía a rosas... pero el único detalle negativo y punto en contra, fue para los que compraban ramos muy grandes. Señores, ¿cómo se les ocurre subir al metro con tamaño ramo?. De repente me vi atacada por un ramos de calas que me abofeteaba cuando se le daba la gana. Definitivamente eso no fue agradable.

Pero bueno, algunos lo pasaron (o lo están pasando) felizmente con sus parejas, pololos(as), maridos, esposas, amantes, etc... etc. Pero hay otro grupo que por diversas razones no tiene esa posibilidad. Algunos de ellos pensaron lanzarse al metro, ser arrollado por un bus troncal, tirarse al Mapocho, o simplemente no salir de su casa (menos prender la tele o la radio). Uno de ellos me comentaba hace un rato... "debería existir el día de los no-enamorados, así habría una compensación social por restregarnos tanta felicidad en la cara". Si bien el comentario me pareció "algo" resentido, no me pareció mala idea el día de los no-enamorados. ¿Qué tiene que malo no estar enamorado?, con todos los problemas que acarrea tener una pareja, sería suficiente motivo para celebrar el no tenerla. Sí, eso también es extremista, pero la idea era ilustrar que un estado no es menos ventajoso que el otro.

Bueno, para todos ellos (y para mí, que también aplico este año)... Feliz día de los no-enamorados!"... una celebración que dura 364 días al año!

PD: Una lástima, hoy no me tocó sentarme en las piernas de un fogozo galán como sugería Lolo, quizás en un próximo viaje.

martes, febrero 13, 2007

Encuentro (otra vez)

Definitivamente salir a caminar por las calles transitadas de Santiago es como para asustarse. O sea, si van a hacer alguna maldad, como andar de la mano con la amante, perpetrar un asalto a un banco o realizar un atentado terrorista... ni se les ocurra hacerlo en Providencia o en el Paseo Ahumada, porque es posible que más de una persona los reconozca.

Hoy quise almorzar afuera... digamos que estaba un poco apestada del ambiente de oficina. Si bien es cierto, casi no hay gente... el trabajo no disminuye, y los cachitos saturan. Lo que menos quieres en tu horario de colación es pensar en los teléfonos, las planillas o las reuniones. Así fue que decidí darme un gusto y fui a comer a uno de los restoranes de 11 de Septiembre. Como se trata de un local que recién están inaugurando, te atienden la raja... a la otra no me agarran de un brazo para invitarme a entrar.

Me senté en el sector de fumadores, casi por un tema de inercia. Llegó una niña a atenderme. Le pedí un surtido de ensaladas con camarones y un jugo de durazno ("si nos vamos a dar un lujo, que valga la pena", pensé). Cuando la niña me trajo el jugo me dijo casi de la nada: "¿Le puedo hacer una pregunta?, ¿Usted salió del Cervellón?". Yo estaba leyendo el diario y de inmediato levanté la vista. Respondí que no, que yo había salido de un colegio de La Florida. Mientras decía eso me empecé a fijar que la niña si tenía rasgos que me eran familiares. Ella replicó, "¿Del Chilean?". Así fue como empecé a recordar... ella iba en mi colegio de la media, pero era de un curso más abajo. Llegamos a esa conclusión... ella había salido del matemático y yo del humanista, pero ciertamente nos conocíamos. Es curioso que todavía se generen ese tipo de "empatías territoriales"... sólo por el hecho de haber compartido un espacio o un tiempo común.

Almorcé con la sensación de verme a mi misma "crecidita", algo similar a lo que me ocurrió el viernes pasado en el bar. Extrañé la libertad de mis movimientos, de no tener que cuidarme si me despeinaba o si se me desataba el zapato o si tenia un agujero en la polera. Ahora estaba sentada, comiendo cual señorita... con una blusa bien abotonada, pantalones de vestir y zapatos formales... arreglándome el pelo cada vez que el viento las agarraba conmigo. Me dieron unas ganas tremendas de estar tirada en el pasto después de comer.

Terminé de almorzar y de leer el diario. Pagué y me despedí de la niña que me atendió. Fue agradable... es probable que repita la operación en otra ocasión. Al menos se que tendré a alguien que conozca y en un tiempo más podría darme el lujo de llegar y decir: "lo de siempre, gracias".

Es todo lo digno que tengo para contar ahora. De Transantiago, el tema del momento... no me referiré, simplemente porque todavía no hago uso intensivo y extensivo de él. Sólo me puedo quejar de que el metro se hace más sudoroso y poco íntimo. Estoy segura que mañana tendré que abrazar a un tipo para irme más cómoda (o sentarme en las piernas de una señora).