domingo, mayo 13, 2007

MDTLT: Collective Soul

Capítulo 2: COLLECTIVE SOUL, DEL ROCK CRISTIANO A CHICOS MALOS

No es que tenga una fijación con la letra "C", es sólo que debo hacer justicia a uno de los grupos de los cuales me enganché más a temprana edad. Collective Soul es uno de ellos.

Collective Soul emerge como una banda de rock a principios de los '90, liderada por el "carismático" Edgar Eugene Roland III (Ed Roland, para los amigos). Nativos de Stockbridge, Georgia, salieron a la escena musical como muchas de las bandas de la época, con un gran HIT... del cual, asumo, se deben acordar todos: Shine. Esta canción, era un single que Roland había grabado hacía un tiempo con sus amigos, antes de pensar hacer de Collective Soul, una banda de rock. Anteriormente, en 1991, Ed había grabado un disco solista que no tuvo repercusión masiva, pero que demostró que el chico mayor de los Roland, sabía hacer las cosas y tenía demasiadas ganas de hacer rock. Con esas mismas ganas, atrajo a su hermano Dean, a Ross Childress, Shane Evans y Will Turpin para que los acompañaran en esta travesía por el mundo rockero que de la década de los '90


Hints, Allegations and Things Left Unsaid: Himno a los chascones.

Dado el acierto (insólito para muchos) que generó "Shine" en las radios locales, la banda fue presionada a presentar un disco de estudio para consolidar la imagen detrás de tremendo éxito. De esta manera, realizaron una colección de singles grabados con anterioridad, armando un disco de 13 temas ("Hints, Allegation and Things Left Unsaid"-1993), que si bien no tiene ningún hilo conductor, ejemplifica bastante bien los diferentes estilos por los que Collective Soul les gustaba pasearse a inicios de los '90: el rock, el grunge, el soul, el country sureño, hasta el clásico instrumental! (quienes han escuchado Pretty Donna saben a lo que me refiero). "Hints..." como disco no dijo mucho, pero sentó un precedente para la banda, que los instó a trabajar duro y generar un trabajo mucho más acabado, que la gente sí quería escuchar. Canciones destacadas del disco (aparte de los hits "Shine" y "Breath"): "Love Lifted Me" (canción para escuchar conduciendo en una carretera a 120 por hora), "Burning Bridges" (la mejor balada del disco) y "Goodnight-Good Guy" (guitarras melódicas, pulso marcado... rock sureño al estilo Collective Soul).
Collective Soul: De Georgia a New York.
Con la cabeza un poco más fría, y bajo un intento más serio, se encerraron en estudio para dar origen al primer disco como Collective Soul (1995). De ahí que se convirtiera en el homónimo de la banda. Este trabajo tiene piezas impecables que demuestra que el grupo de Roland tiene más que un sólo hit para justificar su permanencia en la escena musical: "The World I Know", "December", "Gel", "Smashing Young Man", fueron algunos de los aciertos radiales más destacados. En muy pocas semanas, fueron capaces de poner más de dos canciones en las listas de las más escuchadas por los norteamericanos, así como también lograron abrirse paso en un mercado más amplio, que incluyó Europa y Sudamérica. Con "The World I Know", demostraron que podían convertirse en una banda seria, musicalmente impecable, y que no abandonaban su característica que logró mantenerlos con "Hint...": el contenido de las letras. Para avalar tal cambio, la banda se trasladó de su Georgia natal, a una de las grandes urbes del país: New York.

En sus inicios, muchos catalogaron a Collective Soul como una banda de "rock cristiano", de hecho, desde el origen de su propio nombre, se les atribuyó esta etiqueta que los alejaba de los rockeros "chicos malos" contemporáneos a ellos. No obstante, el grupo no hablaba de Dios, ni de Salvación Suprahumana... sino que de una especie de creencia ferviente en "lo humano", sus canciones más "cristianas", se acercaban mucho más a una recuperación individual que a una salvación trascendental. En este sentido, hubo cierto grado de incomprensión que la banda trató de disipar con su disco homónimo. Algo fue logrado, pero aún seguían cargando a cuestas la etiqueta que los vio nacer. Aparte de los singles ya mencionados del disco, habría que agregar otros de indudable calidad musical, pero de poca llegada comercial: "Simple", "Untitled", "Where The Rivers Flows" y "Bleed".
Disciplined Breakdown: Con agua bajo el puente.
Pero no todas las cosas se les dieron fáciles a Collective Soul. Luego de su vertíginoso éxito en no más de 1 año, comenzaron los problemas con su manager y casa discográfica. Esto los alejó de las grabaciones por un tiempo prolongado. Dedicados a las giras en un principio, y en arreglar sus diferencias legales, después, la banda guardó un silencio supulcral sobre su futuro musical. Muchos decían que era el fin del grupo. Roland también lo creyó en su momento. Pero lograron sobreponerse a esa dificultad, y se encerraron a grabar su 3er album: "Disciplined Breakdown" (1997).
Sin duda, este es el trabajo más maduro que la banda haya realizado en cuanto a su estilo rock. Es un disco acabado, reflexivo, personal, completo. Con tres éxitos que dan cuenta de ello: "Precious Declaration", "Listen" y "Blame". Otras canciones del disco como "Forgiveness", "Maybe" y "In Between", demuestran este patrón. "Disciplined..." demostró que la banda podía sostenerse más allá de la ola rock de inicios de década. Esa era una buena noticia para la banda y para los fans que ya comenzaban a crecer alrededor del mundo.
Dosage: Oxigenados, pero rockeros aún.
A las puertas del nuevo siglo, Collective Soul se atrevió a experimentar. Así fue como se gestó "Dosage" (1999): un disco que no abandona sus guitarras características, pero que juega mucho más con sintetizadores y efectos electrónicos de distorción. Al mismo tiempo, Roland buscó ajustar sus timbres vocales a la música, llegando a mimetizarse con ellos. Muchos dijeron que Collective Soul ya no era una banda de rock, pero se equivocaron: el sello no se perdió. Testimonio de ello lo pueden dar canciones como "Heavy", "Slow" y "Generate". Tampoco perdieron la capacidad de hacer baladas, pues "Crown" y "Run" son aciertos en este sentido. De todas formas, había cierto temor, pues con la vara que dejó "Disciplined...", era bastante peligroso atreverse con algo distinto. A pesar de eso, "Dosage" contó con aceptación de la industria y del mercado.
Eso no quitó que los fans más rockeros y nostálgicos del post-grunge fueran alejandose de la banda cada vez más: el estilo de la banda estaba mutando, al mismo tiempo que su imagen, abandonando las cabelleras largas, por melenas un poco más oxigenadas. Pero Collective Soul estaba conciente de que si quería permanecer, debía probar y ajustar su estilo a las nuevas corrientes del rock. Hasta aquí, fue un ajuste que les dio suficientes resultados.

Blender: ¿Y si buscamos renovación?

Muchos dicen que "Blender" (2001) fue un desacierto. Me inclino a pensar que tienen razón en muchos aspectos. Pero lo que no alcanzaron a ver, es que hubo una mímesis entre la imagen y el sonido que en "Dosage" no quedó del todo claro: la oxigenación del pelo, dio paso a los pantalones de cuero y a las poleras ceñidas al cuerpo. Esto, sin duda, hizo que la música sonara distinta. El margen de experimentación que tuvo el disco anterior, fue castigado en "Blender", a pesar de que tiene más rock del que la gente puede notar: "Skin", "Vent" y "Happiness" se parecen mucho más a Scream ("Hints...", primera etapa de la banda) que "Heavy". En fin, fue un disco incomprendido por los seguidores de la banda, y por la industria. Con muy pocas copias vendidas, a pesar de que contar con contribuciones tan notables, como la de Elton John en una de las canciones ("Perfect Day")
Youth: Años de silencio para un "Better Now"


Luego de "Blender", Collective Soul guardó silencio. Silencio que significó la pérdida de dos de sus miembros (Childress y Evans). Entremedio de estas pérdidas, editaron un disco de éxitos con dos canciones nuevas: "Energy" y "Next Homecoming", que hacían presagiar un regreso de la banda a sus raíces del rock más primitivo dejadas en stand-by luego de "Disciplined..." y "Dosage". Pero esto fue considerado una falsa alarma, pues no se veía en Roland y compañía un interés de volver atrás. Cambiaron de casa discográfica, abandonando Atlantic Records por El Music Gruoup, un intento independiente de industria que vería nacer su 6ta placa: "Youth" (2004).

Para esta placa, fueron reclutados el guitarrista Joel Kosche (en reemplazo de Childress) y el baterista Ryan Hoyle (en reemplazo de Evans). Los falsos rumores fueron, hasta cierto punto, verdaderos: Collective Soul regresó al sonido de guitarras que los caracterizó siempre, así como a la voz de Roland en sus mejores interpretaciones rockeras. Finalmente, con una calidad musical y létrica interesante en las baladas del disco ("How Do You Love", "Perfect To Stay" y "Satellite"). Fue como si "Blender" nunca hubiera existido, y esta fuera una continuación mucho más madura y asumida de "Dosage".
Hoy se espera que la banda edite su 7mo disco de estudio, aunque todavía no hay líneas definidas del mismo. Aparte de eso, están en continuas giras dentro del país. Han sacado discos en vivo y dvd's de sus presentaciones más recientes (una con la Orquesta de Jóvenes de Atlanta, muy recomendable).
Para quienes todavían tienen la esperanza de que la banda vuelva a ser lo que fue al principio de los '90, es mejor que se vayan acostumbrando a la idea de que eso no va a pasar. No obstante, la mutación no ha sido tan terrible como algunos planteraron en un principio. Collective Soul se inició como una banda de rock estándar, buscando identidad en cada uno de sus discos... adoptando incluso la postura de "chicos malos" (quizás lo más chocante de "Blender"). Si bien el primer desafío de "la permanencia" está superado, ahora tienen uno de mayor complejidad... el de la "estabilidad musical". Como banda, a estas alturas debe consolidar un sonido que defina incluso los márgenes de lo que se puede o no se puede experimentar. En la medida de que logren eso, no habrá temor en los próximos pasos, y tendremos Collective Soul para rato.

sábado, mayo 12, 2007

9 PM Central Park

Podría haber viajado este fin de semana, de hecho, esa era mi idea ayer… pero algo hizo que me detuviera. Un presentimiento que no puedo explicar bien, pero que me llevó a la decisión de no moverme de Santiago por este fin de semana. Más allá del pajerismo característico en mí, creo que una especie de “no ando de humor para atados” fue finalmente lo que me venció. En fin, no me quejo, hoy dormí hasta tarde, algo que deseaba hacer desde el domingo pasado.

Descontando todo eso, creo que debería hacer algo ahora en la noche… por último un café con alguien, una charla, una caminata por el Central Park, algo… que me distienda. Me llego a imaginar en la ciudad con el tiempo en mis manos, con la completa decisión de mí sobre mí. Esa es mi proyección ideal, dado que estoy conciente que tendré una semana complicada, por eso quizás estoy tratando de sacarle un poco el jugo a estas horas libres.

Ayer después de postear, me fui a una reunión en la Fundación, era algo que no podía seguir posponiendo, ya se me caía la cara de vergüenza cada vez que me llamaban y yo no podía ir por culpa de mi trabajo. Así que ayer me reivindiqué. Salí después de las 8 eso sí. Pero todavía me quedaban cosas por hacer antes de ir a casa. Me junté con un amigo para tomarnos una cerveza y conversar.

No voy dar mayores detalles de eso… pero fue algo interesante y constructivo a mi modo de ver. Una conversación ya iniciada hace mucho tiempo atrás, años quizás, pero que tuvimos en persona por primera vez ayer. Insisto, algo interesante y que sería bueno repetir en otra oportunidad.

De los eventos sociales que vienen, Pamela está de cumpleaños esta semana, y seguramente hará algo el viernes. Sería el momento para ver a varios de los “elite” nuevamente, quizás ahí tenga la disposición que hoy no tengo. Sobre otros eventos, alguno de los orwellianos podría manifestarse también… si bien es cierto, en la semana estuve en contacto con algunas (bueno, aprovechando que M. José encontró pega, y trabaja a 4 cuadras de distancia de mí oficina), sería bueno saber del resto.

Encargué la 7ma y 8va de los X files, después de haberme portado bien en abril sin gastar mucho dinero. Estaría ya casi llegando a mi meta de tener todas las temporadas. Aún escucho los rumores de la 2da película… pero… ver para creer. Eso aplica para muchas cosas, como “vacaciones todo febrero”, “transantiago funcionando”, “metro vacío”, “casa en la pradera”, etc… etc. Insisto… ver para creer.

viernes, mayo 11, 2007

Du yu espik inglich?

Llega un momento en la vida, en cual te preguntas si las cosas deben "llegar hasta ahí no más". Es decir, te preguntas si volverás a sorprenderte con algo, si volverás a entusiasmarte como antaño, si sentirás pasión como la primera vez... en fin, si hay más emociones que levantarte en la mañana, sufrir por la locomoción y llegar a sentarte en un escritorio con millones de papeles encima. Sí, puede que la imagen sea un poco extrema... pero créanme que no está lejos de eso para muchos.

Pues debo confesar que se me ha pasado tal pensamiento por la cabeza... pero luego de meditarlo un poco (que novedad), he llegado a la conclusión que ese negativismo es producto del consumo rutinario y no porque se haya perdido la capacidad de asombro, la capacidad de hacer cosas. Bajo ese diagnóstico... traté de evaluar cuál sería la mejor forma de sacarme esa idea negativa de la cabeza: y es que me rehuso a pensar que no hay más futuro que el presente... eso sería como para bajonear a cualquiera. Así fue como llegué a concluir que debía hacer otra cosa adicional al trabajo, la casa y el carrete. Ese ritmo te consume y te avejenta al poco andar. Noten que sólo han pasado 2 años desde que salí de la u... ¿qué queda para quienes tienen 40 o más años?

"Vayamos por lo obvio... ¿qué es lo que extrañas en este minuto?"... la respuesta fue: "estudiar". Quiero ser estudiante de nuevo, quiero aprender weas nuevas, quiero hacer funcionar las neuronas en algo que me guste aprender... donde pueda sacarme el jugo y desconectarme de lo que veo todos los días. Estudiar una carrera en este minuto es imposible: tiempo y recursos. Un magister tampoco... un diplomado?... más de lo mismo?. No, por ahora no. Macramé?, cerámica en frío?, punto arroz?, origami?. Después de pensarlo un poco más... llegué a la idea de que idiomas no sería una mala idea... alguna vez estudié alemán... pero en términos prácticos, Alemania no es uno de mis destinos inmediatos si es que llegara a viajar. "Inglés?"... sí, nunca está de más... es una inversión, y me gustaría estudiar más. Así fue como empecé mi búsqueda, la cual a poco andar me dio algunas opciones. Tan decidida me veo... que ya fui a rendir los tests de evaluación. Todo esto en el período de 1 semana. Aún no tengo nada 100% decidido, pero vaya que me entusiasma la idea!. No les explico como el día ahora se me pasa volando y ya he ido dejando atrás los problemas de la oficina, total... tengo cosas mejores en que pensar.

domingo, mayo 06, 2007

Cara de nada

No puedo ser tan cara de raja... o si?

Este fin de semana fue tranquilo. No hubo disturbios, me quedé en casa. Necesitaba descansar, vegetar concientemente, ver tele, comer en familia, escribir tranquila. Imaginar y pensar. Creo que logré todo eso, excepto por la piedra en el zapato que vuelve una y otra vez.

Dado que el viernes "se me echó la yegua" y no salí a ninguna parte (excepto la escapada de doctor entre las 17 y 18 hrs. a San Joaquín - otro día explico-), decidí que así sería el resto del fin de semana. Eso causó el enfado de Chascón que insistía en hacer algo el sábado por la noche. Le dije que no era necesario que yo fuera, además con el poco ánimo festivo que tenía... iba a ser poco aporte en cualquier carrete.

Así fue como anoche estaba en casa, eran las 1 de la mañana y conecté mi msn. No esperaba encontrar a nadie, dado los múltiples panoramas que todos decían tener para una noche de sábado como esta. No obstante, me equivoqué, si habían contactos conectados. Uno en particular, me llamó la atención... sí, el mismo. Llamaba la atención, primero, porque yo ya creía que había sido eliminada de su lista de contactos para el resto de su vida, y segundo, porque hacía años que no veía conectarse a dicho sujeto a esas horas de la madrugada.

En fin, no fui yo quien iniciara la conversación. Me preguntó cómo estaba, yo contesté. No se por qué me seguía hablando. Estaba algo incómoda... me parecía un blooper. Creo que se dio cuenta. Giró el tema hacia hacia otras trivialidades... podría haberme desconectado, pero no tenía tampoco nada más entretenido en mente. Terminamos hablando de romanticismo y sexo en televisión y en películas. Aquí la parte de la conversación más candente:

- El sexo es una manifestación romántica del primitivo que llevamos dentro.-Dije eso, antes la pregunta de si valía la pena resaltar el sexo en pantalla.
- Un primitivo no puede ser romántico.- De seguro trataba de anular la posibilidad de que hubiera razones para enlazar ambos conceptos ("romanticismo" y "primitivo")
- Sí, los hombres pueden llegar a ser románticos cuando quieren.- Apuesto que ahogaba una risa nerviosa en ese momento.
- Noto cierto resentimiento en esas palabras...
- No, te equivocas... hablo sólo con el afán científico propio de mi formación.
- ¿Conocimiento de causa?
- No hasta donde yo sepa... o si?
- Sólo tú podrías saberlo.
- Pero bueno, para qué seguir hablando de eso- Me di una pausa antes de continuar - ¿Cómo está tu polola? ¿y tu futuro hijo?... debe estar por nacer, no?

Creo que en este punto de la conversación, las bromas pasaron a segundo plano.

- Bien, nos vamos a ir a vivir juntos cuando nazca.
- Que bien, te harás todo un hombre de familia.
- Es la idea.
- Me imagino que estás emocionado y contento.
- Sí.
- Que bueno.

Ahí fue cuando terminé mi sentencia.

- No estar enamorado no significa el fin del mundo.
- ¿Quién dijo que no estaba enamorado?- Respondió eso después de unos segundos.
- Yo no dije eso.
- Sí lo dijiste.
- No, yo sólo dije que no estar enamorado no significa el fin del mundo... no necesariamente hablaba de tu caso. ¿O es que acaso lo es?
- Estabamos hablando de mí, claro que lo decías por mí.
- ¿Me equivoqué entonces?.- No recibí respuesta hasta unos minutos más tarde.
- No, no te equivocas.

Esa fue la confirmación que necesitaba. No me sentía triunfante, tampoco me enorgullecía el hecho que aceptara que se sentía obligado. Hasta lata me dio... pero en ningún caso hubiera corrido a consolarlo. Ya no. Podría haber seguido metiendo el dedo en la herida... pero me detuve. No soy tan cruel tampoco. Así que para aliviar el asunto, di por finalizada la charla... argumentando que tenía que dormir. Supongo que eso no me convierte en heroina... pero tampoco en victimario. Las cosas como son, y cada uno asume como puede. Creo que lo está entendiendo después de todo. Creo que mi cara de nada me está demostrando que hay hasta cierta naturalidad en esto, después de todo... después de todo.

sábado, mayo 05, 2007

Dicho y hecho

Un poco de espacio, sólo un poco.

Es difícil imaginar cuántas cosas estarías dispuesto a hacer por una persona. Quienquiera que sea... pero a la cual le tengas un cariño o valoración especial. Un amor, un hermano, un amigo, un padre, una madre... da lo mismo, pero la calidad de la entrega es lo que cuenta. ¿Hasta qué punto es válido?. No se... en esas cosas es muy fácil caer en la ambigüedad, ¿no lo creen?. Pues bien, no pretendo llegar a ningún punto con esto, es sólo que se trata de una reflexión después de un par de observaciones de mi entorno cercano, y no tan cercano también. He escuchado muchas veces... "mi vida es tu vida, haz tú lo que quieras con ella", y más allá de ser una frase cliché para despertar aceptación por parte del otro... algunos se lo toman a la pata de la letra. Un millón de veces he hablado de que es muy complejo eso de perder la autonomía por otra persona... lo sigo manteniendo, y creo que con razones de sobra.

Por ejemplo, alguien me comentaba hace unos días, que le parecía increible como su hermano se metía en las decisiones que ella tomaba en lo que fuera: desde el corte de pelo hasta los pololos que tenía. Me decía que siempre había sido así, y que a pesar de todo... le costaba no tomarlo en cuenta. Otra persona decía que su pololo era tan absorvente, que casi ni la dejaba respirar... pero como lo quería, no tenía otra opción. Supongo que a la larga, ambas se darán cuenta lo complicado que va a ser eso en un futuro no tan lejano. En ambos casos, me limité a dar la siguiente observación: "¿por cuanto tiempo más?". Dicho y hecho... no falta mucho para eso.

Pero bueno, esa es la observación. No creo que haya mucha vuelta que darle... finalmente depende de la voluntad de cada cual, y de las prioridades que se manejen en su momento. Hay quienes pueden ser felices sin tener un ápice de autonomía... bien por ellos. En cambio, hay otros que necesitan su espacio para respirar... su libertad (ojo, libertad y no libertinaje), en esos casos, la independencia es un bien escaso y altamente valorado. ¿Hasta qué precio?, me pregunto yo. ¿O es que no hay precio que se le compare?. Uhm... difícil de determinar, creo yo.

jueves, mayo 03, 2007

MDTLT: Counting Crows

Nueva sección: MUSICA DE TODOS LOS TIEMPOS o FUERON FAMOSOS UN DIA

Era como evidente que tenía que hacerla, pero como que recién me caí del catre!. Música pos, obvio!. ¿Cómo no hablar de las cosas que escucho?. Pequeños o extensos repasos por artistas y discos que producen cosas, algunos más recomendados que otros... pero todos tienen "algo" especial. El capítulo de hoy, dedicado a Counting Crows.

Capítulo 1: COUNTING CROWS, MUSICA PAJERA QUE VALE LA PENA ESCUCHAR.

¿Recuerdan esa canción que decía... "Mr. Jones... and me... look into the future... Stare at the beautiful women... 'She's looking at you. Uh, I don't think so. She's looking at me'..."?, y cuyo intérprete tenía más pinta de rasta que de rockero de Seattle?. Pues bien, Counting Crows se convirtió en ese tipo de grupos que en nuestro país sólo fueron tomados en cuenta por Mr. Jones (1993). Esto se explica dado que la atención estaba centrada en bandas mucho más "agresivas" que golpeaban la escena musical en ese entonces. Mr. Jones se convirtió, por lo tanto, en el oasis necesario entre tanta guitarra potente y voz rasgada... entre tanto chascón a lo Candlebox y Pearl Jam. Y es que el aspecto "piola" de sus integrantes, tampoco daba para hacer mucha noticia... así, injustamente, se le consideró una banda que pasó "sin pena ni gloria". Pero ojo, Counting Crows fue mucho más que Mr. Jones.

Con cuatro discos de estudio, lograron pasearse por un estilo que pocos se atrevían a explotar: el rock pajero, pero pajero del bueno. El concepto tiene que ver con la capacidad de hacer del rock algo más relajado, sin prisa... evolucionando a lo que yo lo llamo un country urbano. Urbano porque tanto letras y música dejan esa sensación de un cemento nostálgico, con acordeones y pianos que te obligan a detenerte con una copa de licor mirando por la ventana en un día frío o lluvioso. Es el caso de canciones del disco August And Everything After (1993) como "Raining in Baltimore", "Perfect Blue Building" y "Sullivan Street", en donde la música y la voz de Adam Duritz ofrecen el escenario adecuado para un racconto personal... es uno de los logros más notables del disco a mi modo de ver.

Con Recovering The Satellites (1996) hubo un intento de dar más potencia a las guitarras, la voz de Duritz se hizo más fuerte y rasgada, haciendo un rock más cercano al estilo explotado durante los años '90, pero sin perder ese pajerismo característico y siendo un poco más comercial: hay canciones como "I'm not Sleeping", "Have You Seen Me Lately" y "Long December", que evidencian ese intento. No obstante, el country urbano se sigue apoderando del resto del disco ("Monkey", "Walkaways", etc.)

Para This Desert Life (1999), se siente una ratificación del estilo, perdiendo un poco de nostalgia en la melodía, pero no en las letras: "All My Friends" y "Colorblind" son mis recomendables del disco en este sentido. El resto de las canciones guarda la compostura de sus antecesores y no experimenta más allá de lo necesario. Siguen siendo una banda "low perfil", con música que no sería rara de escuchar en un bar piola de norteamérica en plena década de los '90. Entre guitarras y violines, restando protagonismo al piano, un gran acompañante de la banda en sus dos discos anteriores.

Tres años más tarde, con Hard Candy (2002), la banda intentó integrarse a la nueva ola del milenio: música rápida, fácil de digerir: "American Girl", "Hard Candy" y "New Frontiers" son ejemplos de ese experimento. Otras creaciones como "Butterfly in Reverse" dejan la sensación de que todavía no habría un "último" estilo para Counting Crows. Pero un aire nostálgico aún no se pierde con las baladas a lo "Counting" como "Black and Blue" y "Good Time". Sería el último disco de estudio hasta donde se conoce de ellos. Ahora dedicados a las presentaciones en vivo, deambulan por norteamérica y editan discos en vivo de dichas presentaciones. Es lo último de Counting Crows hasta que el rock pajero vuelva a estar de moda.

En lo personal, me quedo con los dos primeros discos, algo de los '90, 100% original... donde precisamente emerge eso de lo que les hablaba, el country urbano en su máxima expresión... estilo que los hace diferenciarse de bandas como Dave Matthews Band, Hootie and the Blowfish o Blues Traveler, por mencionar a algunos. Más allá de ser un disco de hits, August And Everything After, es un disco de estilo, de colección... y Counting Crows, una banda que merece un sitial dentro de la música de toda una década, no por su trascendencia, si no por su calidad de representante innato.

martes, mayo 01, 2007

Otro más... ya van 2

No es fácil cumplir años.

Cada día que pasa sientes como el ir y venir de la vida va golpeándote con fuerza, te hace reaccionar, te hace perderte, te hace maldecir y también agradecer. Es como si en veces... la naturaleza conspirara de tal forma, que finalmente terminas aceptando que sólo eres una pulga en el mundo... y en otras ocasiones, te sientes tan grande que podrías mover montañas sólo con la fuerza de la mente. Días buenos... días malos. Algunos los celebramos... otros no.

Hoy, como buena trabajadora que soy... celebré mi día del trabajo en casa, en cama... cuidandome de esa gripe que desde el sábado me tiene en la cuerda floja. Ayer sólo me levanté para ir a trabajar. Mañana haré lo mismo. Sin ganas, pero con la responsabilidad de siempre.

Veía unos bloopers por YouTube, me apretaba la guata riéndome de los chascarros de los actores en las grabaciones de las series de la Fox. De repente yo misma me he sentido en situaciones que parecen bloopers... "esto no puede ser, es una broma". Sí, no es siempre... pero a veces pasa.

Pero hoy, aparte del día del trabajador, también tengo un aniversario que celebrar. El de este blog. Sí señores, este blog cumple la no despreciable suma de 2 años!. Uhm... empecé a escribirlo mientras corría mi último año de universidad. Inspirada por aquellos que lo usaban como un medio de expresión de cosas "no-dichas". Todavía mantiene ese espíritu... pero también ha dado rienda suelta a otras cosas... ideas y jugos... a fin de cuentas, lo que los dedos quieran escribir.

Y eso. Al menos es mi idea seguir con esto. Ya tiene un público acotado, pero selecto. Es colocarme en exposición, pero una exposición selectiva. Así que considérense afortunados, pues nunca verán tanto jugo de mi parte en otro lugar. Ya son más de 200 post... ojalá sigan siendo más. Hasta donde dure.

domingo, abril 29, 2007

True TUG Story I: María

No se trata de Hollywood, ni del yet set nacional, sino de personas que van pasando por tu vida... algunas se quedan más tiempo, otras simplemente pasan. Pero todas dejan, aunque sea, una pequeña huella en nuestras vidas.

He querido empezar la saga con María. Ya varias veces han leído sobre su persona en este blog. Y claro, es que es una persona bastante cercana para mi vida desde hace unos años. Coincidió con mi integración al mundo universitario, un paso bastante importante para mi vida. Pues bien, hablaré con propiedad, porque se que no leerá esto. Alguna vez le di la dirección de este blog... pero de seguro lo vio una vez, vio demasiado jugo extenso como para leerlo, le dio paja... y olvidó la dirección. No la culpo, si yo no escribiera esto, también me daría paja leerlo.

Pero bueno, a lo nuestro. María apareció en un punto de mi línea temporal, en donde la difusividad de las relaciones sociales estaba en su máxima expresión. Después de mi felicidad al encontrarme fuera del colegio, choqué con la complejidad de establecer nuevas relaciones en un mundo que me parecía tremendo y complejo: la universidad. Para alguien que tiene las habilidades sociales más cercanas a un ejercicio obligatorio, se convierte en un terreno peligroso. Y así fue. Las primeras palabras cruzadas con mis "pares" (me costaba verlo así, yo no iba de vacaciones a Europa, ni vivía en Vitacura, ni menos tenía auto o medio de transporte diferente al metro o a la micro) fueron tímidos intentos "de ciego". Las primeras frases articuladas con éxito fueron con una compañera que hablaba la misma cantidad de palabras que yo (Marionchi). Eso fue un alivio tremendo... llevaba 3 días en la u y no había articulado frases enteras aún. Pues el primer paso estaba dado. Con esa misma empatía, comenzamos a sentarnos juntas y a "charlar". Era algo aliviante en las clases de Sociedad Moderna, y por sobre todo en las de Matemáticas Finitas.

Fue en una de estas instancias (Matemáticas Finitas), después de que Herminia terminara la clase sentenciando que la semana siguiente había que entregar el primer trabajo... se nos acercó una muchacha con cara entre urgimiento y duda que nos preguntó: "oye!... ¿qué trabajo hay que entregar la próxima semana?". Mi sorpresa se combinó con el pensamiento: "¿que acaso no vienes a clases?". Y como si adivinara lo que estaba pensando, se apresuró a decir: "es que yo tomé este ramo hace unos días no más... por mocarga, entonces me he perdido varias clases ya".
Bien, comenzamos a explicarle en qué consistía el famoso trabajo, lo cual agradeció de sobremanera. Aprovechó la instancia para pedirnos el cuaderno, para ponerse al día con la materia.

Ese fue el primer acercamiento de María. En un principio me pareció algo fortuito e incluso "barza" (con los años sería una práctica que hasta yo misma ejecutaría con cierta precisión en mis ramos de Ciencia Política). Dejé el episodio archivado, pero como una anécdota más en mis primeras semanas universitarias.

Lo curioso fue después. Cada vez que me topaba con María en una sala o en los pasillos de la facultad, ésta me saludaba con una efusividad que pareciese que éramos "amiguis" de mucho tiempo. No me molestaba, pero me llamaba la atención. "Apenas la conozco", pensaba yo. Un día me la encontré en la biblioteca (sii!!!, el primer año de la u yo iba a la biblioteca a estudiar!, aunque usted no lo crea!), y salimos de ahí conversando. Nos sentamos en una de las escaleras de la facultad para seguir nuestra charla. Esa fue la primera vez que "hablé" con María. Me parecía una persona que tenía muchas cosas que decir, tantas, que se agolpaban en su mente con una rapidez impresionante. Llevaba ya sus años de carrete universitario, no obstante, estaba charlando con una novata en ese instante. Creo que fue la primera manifestación de su carácter maternal.

Luego empezaron las juntas para estudiar, los famosos trabajos en grupo para los talleres de Matemáticas Finitas (Cálculo, después). Las pruebas de Sociedad Moderna, y de Cultura Moderna después. Ya no me parecía rara la situación, pues la empecé a conocer: simplemente ella era así, espontánea, tanto que podía llegar a pecar de inocente ante el resto... y eso era simplemente porque verbalizaba esa inocencia. En eso difiere con varios de nosotros, que preferimos callar antes de ser "descubiertos" en esos aspectos.

Han pasado más de 6 años desde ese primer episodio... en todo este tiempo, nos ha tocado compartir noches en vela estudiando o trabajando, cigarros y café en los pasillos de la facultad, almuerzos en la cafeta, chelas y caños en las canchas, carretes en casa y en locales, reuniones de trabajo, congresos, etc... etc.

Ahora María está en el viejo continente, probando suerte. Demostrando que se pueden hacer cosas si es que realmente te las propones. De seguro no ha sido fácil, pero estoy cierta que a su regreso (cuando sea que fuere) tendrá más cosas que contar... tantas, que se le agolparán en su cabeza con una rapidez impresionante.

sábado, abril 28, 2007

Escribiendo a lo "Jones"

Recuperando el aliento.

La semana que logré cerrar ayer fue "compleja". Lo digo con ese calificativo, diferenciando todos los otros calificativos que he usado desde que estoy trabajando: "semana de mierda", "semana agotadora", "semana difícil", "semana acelerada", "semana pajera" (las menos). Y es que la complejidad no remite necesariamente a sobrecarga y ritmo acelerado. En mi caso, tuvo que ver con todo el "remezón" y las consecuencias de haberme mandado un "cagazo" laboral.

Del tiempo que llevo ahí trabajando, me he equivocado su buen par... pero nunca con consecuencias tremendas. Creo que ahora tampoco fue el caso, pero al parecer les dolió más... y les dolió porque a mí no se me movió ni un músculo. Aparte de pedir las disculpas necesarias, aceptar el error y arreglarlo... no me arrodillé pidiendo perdón ni autoflagelándome con latigazos en la espalda.

No me echaron... ni tampoco renuncié. Aunque esta última opción era para mí una realidad el jueves en la mañana. Estaba dispuesta a terminar con el tormento estresante de tener que estar batallando en varios frentes a la vez. Además, pensaba yo, sería mejor para todos... "ustedes buscan a alguien de un mejor perfil para esto, y yo me tomo unas buenas vacaciones. Todos ganamos". Pero después de la charla "psicológica" que tuvieron conmigo el jueves... me di cuenta que no estaba en sus planes dejarme ir... y yo tampoco tenía el ánimo de dejar todo botado. Y aunque trataron de "bucear" en mis pensamientos, tratando de decifrar qué mierda pasaba por mi cabeza... mi inexpresión característica les hizo abandonar la misión, cerrando la charla con la frase de oro: "para la próxima..."

Fin del asunto. Parace simple de la forma en que lo relato... pero fueron días tensos emocionalmente. De esos en que te cuestionas hasta por qué debes lavarte los dientes o cambiarte de calcetines (más allá de un tema de higiene, ciertamente). Tensos y complejos... a tal forma, que ayer a partir de las 5 de la tarde estaba decidida a salir de todo eso y empezar "el carrete".

"Con un par de cervezas me conformo", pensé. Así fue que empecé la búsqueda de "apañamiento" para la misión. Pensé en la Hegeliana... que podía estar en Santiago todavía, así que la llamé. En efecto, no me equivoqué... pero ella estaba pituteando y no se desocuparía hasta las 8 aprox. Lolo también quería apañar, pero era sujeto a confirmación todavía.

Como no quería quedarme con las ganas, y sabiendo que si me iba a la casa después no querría salir, se me presentó una alternativa de espera: un compañero de trabajo tenía que esperar que se fueran algunos empleados que todavía estaban trabajando (y que tenían para rato), para poder cerrar la oficina (él es el administrador, el único hombre de las llaves). "¿Vamos por una cerveza mientras?, que te llamen cuando quieran irse". Y así lo hicimos. En medio Providencia, viendo como la gente salía de sus trabajos a las 6 de la tarde, y nosotros con un shop grande y unas empanaditas de queso. Una charla entretenida, debo decir... familia, hijos, amigos... todos al baile. "Situaciones complejas de oficina" también fue un tópico inevitable... claro!, es la empatía del compañero de trabajo, tienen que hablarse ese tipo de cosas de un momento a otro. A las 6.30 lo llamaron. Volvimos a la oficina... se fueron los empleados, y yo me despedí de mi compañero agradeciédole la chela compartida... mis pies ahora me llevarían a otro lugar, la confirmación de Lolo había llegado.

Me instalé en el lugar de siempre. Vaya!, ya puedo decir eso con propiedad... "en el lugar de siempre". Suena hasta bonito. Cuando llegó Lolo ordenamos... el picoteo de rigor y cerveza. Eran las 7 de la tarde y yo continuaba mi "webeo" que llevaba dos horas aproximadamente. "No quería volver a la casa", fue una afirmación compartida... la evidencia de una chispa festiva necesaria. Una charla extensa... desde mi confesión semanal hasta la forma de tocar salsa y merengue con distintos instrumentos musicales.

Para mí era espontáneo... desde la nada, o más bien, desde una idea, había emergido la junta. Esas cosas que me están pasando ahora más seguido de lo normal. No me molesta, me asegura el hecho de estar haciendo cosas, de ser más reactiva que planificadora.

A la junta se nos unió la otra mitad de Lolo: señora y futuro hijo, léase. La otra mitad porque me revela la parte de la historia que no veo cuando está solo: su familia. Es un estado nuevo, pero que no se por qué creo que le asienta, más que a todos nosotros juntos... es una forma de ver las cosas distinta, una manera de vivir que lo arraiga a este mundo. No, no voy a psicoanalizarlo porque no tengo más herramientas que una burda observación en estado de casi ebriedad... se trata sólo de una sensación.

Cuando llegó la Hegeliana la mesa se cerró, y aunque no habló mucho... bastó para saber que está sacando las cosas adelante. Quizás no de la manera que ella quisiera... pero pequeños pasos no significa retroceder. Lo he aprendido lentamente, por cierto.

Llegó la hora de irse. Los muchachos se dirigieron rumbo al metro... yo fui tras un transantiago. Finalmente tomé un colectivo a domicilio. Fue cuático, porque iba a apagar el cigarro que recién había encendido y el chofer me dijo que no lo hiciera, que no le molestaba. Claro, tuve que darle uno en agradecimiento.

Mi idea era llegar temprano a casa porque hoy quería viajar a San Fernando, era algo que teníamos planificado... pero que cuando desperté en la mañana, descarté de plano: amanecí con una constipación de los mil demonios, dolor de garganta y el cuerpo cortado. Más allá de las cervezas bebidas, era evidente que mi estado se aproxima a pasos agigantados a un resfrío (otro más). En estos minutos estoy en mi cama, después de ver Prime Suspect por HBO. Creo que por un lado es mejor... a ver si puedo recuperar algo de sueño.

domingo, abril 22, 2007

Last report: 3 AM

Desperté, no se por qué.
Fui por un vaso de agua a la cocina y me di cuenta que no tenía sueño. Tomé mi notebook del bolso y lo encendí. Adoro las maravillas del wifi, pude conectarme a pesar de no estar en mi red.
Miré por la ventana de la pieza, está frío afuera porque vi los vidrios empañados. Definitivamente el otoño llegó... miré mis pies descalzos y tomé un chaleco que estaba en la silla para cubrirlos. Podría estar en la cama ahora... aunque sin sueño es poco productivo.

Pero prefiero teclear. Se me agolpan una serie de ideas por la cabeza. Podría estar carreteando ahora, de hecho... era una de mis ideas originales. Llegar de mi pequeña escapada de Santiago y responder a una curiosa invitación a un cumpleaños sorpresa, que recibí en la semana. Era una buena oportunidad para... salir del anonimato... pero las cosas tomaron un rumbo distinto en las últimas 12 horas.

Al medio día, cuando pensábamos que íbamos a almorzar con mis amigos, sonó el celular. Sorpresa fue cuando vi quien llamaba. Pensé que después de nuestra última conversación, él y yo no ibamos a hablar en un buen tiempo. Contesté, de la forma más normal que me ocurrió. Al otro lado del teléfono oía una voz que me parecía diferente, complicada, quebrada, apenada. Creo que me asusté y pregunté qué pasaba. "Necesito conversar" escuché. Supongo que mi vocación de "superwoman en ayuda del desvalido" afloró en ese instante. Y aunque recordé en donde estaba y que no sería fácil llegar a cualquier parte... accedí a la junta. Después de almuerzo me excusé y dije que tenía que volver más temprano, que tenía "un asunto que resolver".

Llegué al lugar de la junta.
Cerca de Tobalaba, en un café piola y escondido al que suelo ir a veces. Estaba fresco, sentía las manos y los pies helados. Cuando entré, lo vi sentado en una mesa junto a la ventana. Me acerqué lentamente, examinando la figura de quien tenía en frente. Trataba de adivinar de qué se trataba todo, como una forma de anticipar reacciones. Es bastante útil para evitar sorprenderse ante cualquier cosa.

Me senté al frente de él, dejé mis cosas en la silla que tenía a mi izquierda. Pedimos un café. Comenzó a hablar, a disculparse por llamar tan intespectivamente. Le dije que no importaba pero que me dijera qué era lo que había pasado. "¿No te ha pasado que de repente sientes que no hay salida porque tú misma has cerrado las posibilidades?". Esa afirmación me pareció "cabezona" y "mortificante" incluso para mí. Si es que lo había pensado, creía nunca haberlo dicho... o no lo recordaba en ese instante al menos. Le pregunté otra vez qué era lo que había pasado... fue ahí donde empezó a darme una lista de frustraciones que nunca esperé salieran de su boca alguna vez. En verdad se veía sobrepasado, hastiado, ofuscado... yo observaba como se iba descargando a medida que hablaba, de la manera en que yo iba sintiendo un peso ajeno al mismo tiempo. Creía entender bien casi todo lo que me decía. A ratos asentía la cabeza... pero luego me detenía, era como estar aceptando que también estaba en algo similar. Su rutina parecía más mortificante que la mía, pero me daba la impresión que su colapso tenía que ver con algo más allá de la rutina propiamente tal. Después de su monólogo, traté de averiguar el evento gatillante. Sólo pude deducir que se trataba de un "exceso de presión"... se sentía viejo para ser dependiente todavía... y como "mente libre" el acorralamiento termina por agobiarlo de esa manera.

Luego de escuchar todo lo que dijo, no se por qué empecé a hablar de mí... creo que trataba de mostrarle que todos podemos llegar a sentirnos agobiados. Y me parece que lo entendió. Aproveché la instancia para hacer mis propios descargos, le conté sobre mis últimas 3 semanas, sobre las decisiones que quería tomar... y así, un sin fin de cosas y algunas ridiculeces que ayudaron también a que se riera un poco. Al escucharme hablar, me dio la impresión que yo misma me aconsejaba: "no hay para que ser tan graves, tómatela con andina". Y ahí estuvimos, un largo rato... pasando del drama a la risa. Un ejercicio bien ejecutado. Decidimos salir del lugar e ir a caminar un rato.

Mientras caminábamos, me dio las gracias por haber acudido tan rápido... y porque a su juicio fui de mucha ayuda. Yo que sólo escuché y hablé de mí. Supongo que aquí aplica eso de la empatía tácita. Traté de explicarle que también había sido bueno para mí "hablar". Sin darnos cuenta llegamos al tema de nuestra última conversación antes de hoy: se disculpó por haberme dicho que no me metiera en sus cosas. Yo me disculpé por haber sido tan inquisidora, dado que sabía que no me correspondía serlo. Finalmente nos excusamos mutuamente, mientras nos sentábamos en la banca de una plaza. El ejercicio empático tácito continuó, seguimos hablando, pero ahora de cualquier cosa... dejamos la gravedad de lado y dimos rienda suelta a los temas "agradables", tiempo libre, lecturas jugosas, música... etc... etc... mientras veía como empezaba a oscurecer y las luces de los faroles comenzaban a encenderse.

Era tarde, pero no sentía prisa, de hecho... tampoco estaba segura de querer irme. Sentí que era algo mutuo, cuando se recostó en la banca con su cabeza en mis piernas... lo sentí también cuando me dio un beso... y luego otro... y otro. Cero planificación, espontáneo. Tan espontáneo, que desde ese minuto decidí no preocuparme más del tiempo ni de las circunstancias...

Acá desde donde estoy tecleando ahora, lo veo dormir.
Está tranquilo... se ve apacible, satisfecho. No he querido despertarlo, por eso preferí encender el pc... y tecleo despacio para no meter ruido, aunque se que está profundamente dormido. No puedo ocultar un dejo de ternura al mirarlo. Su respiración es acompasada, casi cronométrica. Difiere 100% de como estaba hace un par de horas atrás. Me cuesta ocultar una sonrisa de satisfacción al sentir que tengo responsabilidad sobre esa tranquilidad.

¿Qué hace que dos almas solitarias compartan tiempo juntas?... es una paradoja que no me logro responder. En este minuto tampoco quiero hacerlo, pero me es casi imposible no preguntármelo, dado que no es nuestra "primera vez". Algunas prácticas se hacen recurrentes sin explicación o justificación aparente. Me parece que se trata de algo que va más allá de la "compañía". Es entablar una conexión empática... un... "tu me entiendes y yo a ti... pero nuestro camino no es el mismo"... algo completamente racional, pero no menos sentimental.

Creo que apagaré esto, y volveré a la cama... el frío acaba por vencerme, igual que el sueño, que ha vuelto. Mañana será otro día, dejemos los caldos de cabeza para después. Vuelvo a sonreir... esta noche no batallo sola.

viernes, abril 20, 2007

A dos bandas... el mismo carril

Viernes... San Viernes!
No puedo describir el agotamiento físico y mental que tengo a esta hora. Se que debería haberme ido a las 4 de la oficina... pero - para variar - cachitos me detuvieron, y me obligaron a quedarme más tarde. Supongo que si bien estas horas no me las pagará nadie, espero que sean recompensadas si no en esta vida... en la otra.

Semana horrible, es todo lo que puedo decir... durmiendo en promedio 4 horas. Desde el mismo lunes en que me informaron que el jefe de terreno renunciaba y se iba ese mismo día... sentí la carga de dos puestos de trabajo sobre mis hombros. Hasta hoy... en que si tuve 15 minutos para comer, fue mucho. Claramente NO es un ritmo que me gustaría perpetuar en el tiempo, sin embargo, me siento responsable de este proyecto... y claro, como mi segundo nombre es "reponsabilidad", no puedo dejar esto botado. Aunque en algún momento me he sentido sobrepasada por esto... debo confesarlo.

Pero hoy ya es viernes... me desaparezco de Stgo. por un par de horas. Este fin de semana trataré de desconectarme de la mierda responsable. A ver si me resulta... después les cuento.

domingo, abril 15, 2007

Relato del weekend

Estaba escribiendo un mail... el que termina de la siguiente forma:

Sorry, me gustaría contar más cosas entretenidas o alegres, pero atribuye el hecho que estamos en otoño, las hojas caen y hace frío. A veces, cuando termino mi jornada, me voy caminando de Pedro de Valdivia a Tobalaba, sólo para aspirar un poco de aire frío y bajar las revoluciones antes de partir a casa. Otra actividad que he vuelto a retomar en el tiempo libre, es escribir alguna cosa... lo que me permite ensayar redacción y ortografía! (en mi pega no escribo nada, sólo putos reportes de 2 planas que son sólo números). Le he dado como caja a la música (Seattle y New York del 94'), y ya tengo hasta la 6ta temporada de xfiles en dvd... de hecho, creo que veré un capítulo ahora.

Es un bello resumen de las últimas dos semanas. En cierta forma me estaba disculpando por no tener nada más "emocionante" que contar... lo cual no significa que no hayan cosas "interesantes", sólo que son interesantes desde mi propia óptica, obvio (Small Potatoes). Más allá de eso, me gustaría ilustrar que es un resumen bastante poco detallado como podrán notar.

El cierre del fin de semana incluyó un cumpleaño doble anoche. Y es que a pesar que las 10 de la noche se "me había echado la yegua", igual me di ánimos y salí. Estuvo piola, me bebí varias cervezas, bailé, conversé... gasté energía. Llegué de vuelta a casa a eso de las 5 y media aprox. Dormí como una bebé hasta la 1 y algo. Soñé... aunque no recuerdo muy bien qué cosas... espero que haya sido agradable de todas formas. Desperté con la misma sensación de los domingos cuando estaba en la u, de haber hecho muchas cosas durante el fin de semana y sin ganas de hacer nada más por el resto de la semana. A pesar de eso, traté de que mi domingo fuera más que siesta y tv.

Cuando escribía este mail, trataba también de hacer un repaso de los hechos más notables de la noche. Bueno, fuera de que nos echaron del local a eso de las 4.30 am... creo que no hubo mayores percances. Se vieron figuras que yo al menos no veía hacía un tiempo. Y otras que cada vez que las veo, me da la impresión que crecen más rápido de lo que yo podría notar... impresiones, lo se... pero no dejan de llamar la atención.

Una de las formas más palpables de saber qué hay detrás de los discursos, sería estar dentro del cuerpo y la mente de la persona que los dicta. Digo esto, porque durante estos días he conversado con varias personas sobre temas diversos... pero me ha dado la sensación de que sólo puedo estar cierta de una mínima parte. Es como si esa incertidumbre de la que siempre hablo estuviera ahí el 99%. No hablo de "mentir", sino más bien de "obviar". Eso que te digan... "no, si estoy bien", y no saber si eso es porque realmente es así, o es para que uno no los webee más. Por experiencia digo que se acerca más a la 2da opción... pero qué diablos!... no está en tus manos de todas formas.

Me quedó dando vuelta esa idea: ¿sería posible?, eso de cambiar de cuerpo y persona por un tiempo, sólo por un afán científico, eso de saber "realmente" qué es lo que se siente. Uhmm... creo que estoy fantaseando mucho. Claro... si tampoco soy Eddie Van Blunth

Para escuchar: "Raining in Baltimore" - Counting Crows

sábado, abril 14, 2007

No sirvo pa' esta wea!

"Patear la perra" es una expresión típica que define a quienes no conforme con un hecho o situación particular que los afecta, manifiestan tal disconformidad mediante conductas y lenguajes agresivos tanto para sí mismos, como para el entorno inmediato que los rodea. Esta expresión mantiene conexión con otras que se suponen afines (o relacionadas) a estados y conductas que generan o predisponen la idea de "patear la perra": "arrastrar el poncho", "quemar la leña", estar "meado de perros", etc. Bajo todas esas frases, es posible dibujar un escenario poco grato para quienes pueden auto-describirse de tal manera; y es que sentirse "meado de perros" genera un nihilismo de bajo grado que te lleva a "arrastrar el poncho" y finalmente "patear la perra". Nada agradable, se los aseguro.

Ayer... podría haberme acriminado con cualquiera que se me hubiese cruzado por el frente. Creo que me faltaba echar humito por las orejas. Mientras revisaba las putas encuestas falladas y que me habían cagado el trabajo hecho en 30 horas non-stop... maldecía y me repetía... "no sirvo pa' esta wea"... "no sirvo pa' esta wea". Repetía eso una y otra vez, sin percatarme de mi alrededor, sólo era yo y esos papeles endemoniados que tenía regados por todo el piso de la oficina. Sólo una cosa logró que me diera cuenta del estado en trance en el que me encontraba: hablaba golpeado a cualquiera que se me acercara. Sólo pocas veces se ha hecho manifiesto tal comportamiento en mí. Mi enojo es con el mundo y las personas, pero no suelo "cargar la mata" con sujetos en particular. Ayer fue distinto, miraba feo hasta al conductor del metro porque no cerraba las puertas y porque no las abría también. Uhm... odiosa a cagar, con suerte me soportaba yo, y ni eso.

En fin, creo que lo único que me consolaba era saber que llegaría el viernes y que al menos este fin de semana podría darme algunos lujos con mi tiempo libre... o sea, que en efecto iba a tener tiempo libre. Aunque estaba segura que no iba a ser un viernes fácil. En efecto, no lo fue... así tampoco el jueves, miércoles, martes y lunes. Lo hubiera gritado a los 4 vientos si no me detuviera mi compostura.

Y es ahí donde dices... "¿dónde mierda están todos?". Y es después que te respondes... "aquí no, al menos". La batalla personal con el mundo es así: personal. Pero hay momentos en que te gustaría recibir aunque sea unos golpecitos en la espalda. Anoche traté de buscar esos golpecitos... pero "nobody answered". Terminé bebiéndome un café y comiendo unas tostadas en el Domino's del metro de la Chile. Apoyada en la barra... entre una mezcla de letargo y abatimiento meditaba mis próximos pasos. "Hay metas que cumplir", esa fue la conclusión. Y aunque tampoco sabía qué significaba mucho eso... pagué la cuenta y me vine a casa.

El viernes fue sólo trabajo y trabajo hasta las 5... salía a las 4, pero bueno... siempre están los "imponderables". Estaba desesperada, sólo quería cerrar el computador e ir a emborracharme a cualquier parte para olvidar. La ocasión estaba: mis compañeros de trabajo organizaron una junta "chelística" para después de la pega. Ellos partieron a las 4, después de finalizada la jornada. Yo me uní a ellos cuando logré despachar el último cacho que me quedaba.

Fue extraño, estar bebiendo cerveza con mis compañeros que me sobrepasan visiblemente en edad y weas vividas. Pero de repente me sentí igual que ellos: con ganas de olvidarlo todo y hablar de cualquier cosa. Creo que fue la manifestación más clara de "me importa una raja" que haya visto en la semana. En un momento me dio la impresión que sin decir nada, todos tratábamos de alentarnos, como una especie de empatía tácita. Fue un minuto donde sentí "golpecitos en la espalda".

Venía de vuelta a casa... con su buena cantidad de shop en el cuerpo. Sentía una especie de letargo, pero que no venía del abatimiento, sino del relajo. Han pasado un par de horas desde eso, el efecto del alcohol ya está pasando. Aunque todavía sigo pensando que no sirvo pa' esta wea.

domingo, abril 08, 2007

Están afuera, yo los vi!

En serio, no me fumé nada... no he bebido, ni me he sometido a trances hipnóticos en los últimos 3 años. Es así como puedo corroborar lo que he visto. Y es que estaba pensando lo mal que me estaba haciendo ver demasiada ciencia ficción... pero esto no es una proyección al respecto. Se los digo... ANOCHE VI UN OVNI.

No se si dar más crédito a lo que vi... pero de que vi algo, lo vi. A lo mejor es el ejército probando una nueva nave de combate, pero me da igual... vi algo anormal y sentí un "viento" paranormal recorrer mi espalda. Luces blancas, azules y rojas... y un movimiento oscilante de izquierda a derecha. Uhm... es así como lo vi... y no había nadie para corroborarlo!!!

En fin... eso sería todo lo que tengo que decir sobre mi propio x-files.

¿Fin de semana?. Digamos que de todo un poco... el viernes me boté a huelga neuronal y física y no hice nada... sólo vegeté en mi casa. Después de una semana, y particularmente un jueves, poco grato, me merecía una "suspensión témporo-espacial". De ahí la especie de "reflexión" en pleno insomnio de sábado.

Pues bien, luego de eso... decidí hacer unos cambios para el fin de semana. Sabía que me había traído pega para la casa y que era necesario hacerla... pero mi idea era aplazar ese dolor lo más posible. Así fue como me dispuse a hacer planes para el sábado a esa hora de la madrugada. Hablando con un amigo, éste me invitaba a almorzar a su casa. Yo suponiendo que a la hora que me acostaba y la cantidad de horas que pretendía dormir... le dije que dejáramos la junta para después de almuerzo. Trato hecho. Nos juntamos a eso de las 4 o 5 de la tarde... pasamos la tarde juntos, la que se me pasó rapidísimo. Cuando vi el reloj... eran casi las 9 de la noche.

Después de meditar la tarde que acababa de pasar... me dispuse a enfrentar el dolor de la pega que tenía pendiente. Nuevamente, y después de mi encuentro con el ovni, terminé acostándome cerca de las 4. Al menos tenía algo de la conciencia tranquila... aunque me quedaron algunas cosas dando vueltas.

No lo se... creo que las cosas se sienten raras a veces. Ayer sentí en algún minuto que no era yo... en la forma de hablar, las cosas que decía... me desconocí. Hacía tiempo que no me pasaba algo así. Mi amigo lo notó, porque en un momento me preguntó "¿qué te pasa?, ¿estay bien?". Yo suponía que sí... pero no dejaba de chocarme mi faceta "extrovertida" que salió de repente. Aunque de seguro le era agradable... pocas personas tienen el privilegio de verme actuar y hablar sin tapujos, sin el "auto-freno" al cual estoy acostumbrada. En fin... le di un par de vueltas al asunto y después me fui a dormir. Estaba cansada y me dolía el cuerpo.

Hoy he seguido en la senda responsable a diferencia de ayer... continué mi trabajo hasta ahora. Al menos puedo llegar mañana con algo más que una base de datos sin revisar.

¿Semana?. No se como será en verdad... pero espero que más tranquila... no quiero andar corriendo. Además quiero hacer otras cosas en mi tiempo libre, sin sentir que el cuerpo me pesa un kilo y los ojos se me cierran solos.

sábado, abril 07, 2007

Against the world

I don't think so...
Just that's not a chance.
If the world doesn't count, against it.
Fight the future, 'cause it's war.

Podría ser cualquiera de nosotros en algún momento de nuestras vidas, cuando creemos que todo está perdido, cuando nos rebelamos contra el futuro. Una rebelión basada en el miedo, en la incertidumbre. El mundo ya no nos parece un lugar agradable, sino un campo de batalla, que hemos de pisar día a día... y en el cual no basta "estar"...

Sí, es una serie de pensamientos que invaden esta madrugada de sábado... una abducción mental de cuyo retorno no tengo fecha. ¿Horas?, ¿días?, ¿semanas?. Simplemente no lo se. "Quiero creer" es parte de esa incertidumbre. Parte de aquellas cosas no-dichas que amenazan nuestra conciencia... el no saber de donde ni para donde. No saber si las decisiones tomadas llevan a un punto sin retorno o es parte de un espiral. O tal vez es como la serpiente que muerde su propia cola sin darse cuenta. Tantas posibilidades como cosas hemos visto a lo largo de los años.

¿Qué será de todas aquellas personas que pasaron por nuestras vidas alguna vez?. Con más o menos importancia, pero pasaron. Las vimos, pudimos hablar con ellas, estar con ellas, compartir incluso, con algunas, más de lo que imaginamos. Y de la noche a la mañana ya no están... por cualquier motivo, razón... o excusa. La vida sigue... pero ¿y ellos?.

Me han dado ganas de hacer una lista... de todos quienes estoy recordando en este minuto. Pero me arrepiento. Hoy no quiero eso... hoy no quiero nada, soy yo contra el mundo y mis recuerdos. La rebelión no del "por qué", si no, más bien... del "para qué". Y aunque quizás no obtenga respuestas, al menos buscarlas me dejará dormir en paz.

Quizás debería leer en voz alta esta frase:

"You come off so rational, but maybe you know less than you think"

¿Y si así fuera?, no estoy fuera de combate todavía.

viernes, abril 06, 2007

Quiero creer VII

Podría mirar a otro lado, pero no puedo. Trato de que mi mirada no me delate… pero yo se que sabes lo que estoy tratando de decir: lo siento, lo siento… por favor, no me tortures más… dime todas esas cosas que estás pensando, así como yo lo estoy haciendo ahora. No hay día más feliz para mí que este, pero no he podido dejar de pensar que es a costa tuya. ¿Qué más puedo hacer?, ¿debo suicidarme por ser feliz?, ¿acaso no tengo derecho?, ¿podrías nuevamente hacer algo para ayudarme?

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La vida nos regala misterios, como por ejemplo ahora, que siento como puedo escuchar cosas que no han salido de tu boca, pero que me resisto a creer. Tienes ojos suplicantes, es como si trataras de confesarte con la mirada. ¿Eres feliz?, sí… eres feliz, pero sientes culpa, es eso lo que estás tratando de decirme. Yo no quiero creerlo, es que si es verdad, yo ya no tengo nada más que hacer… me estaría convirtiendo yo en una intrusa, en una invitada no deseada… una uninvited guest. De víctima a victimario. La cabeza me da vueltas, pero no puedo despegar mi mirada de la tuya.

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Hay cosas de las cuales nadie tiene culpa. Esta es una de ellas. Quiero creer que así es. Que ambas hemos sido embaucadas por eso que llaman Destino. Me pregunto si tal vez en el futuro podamos hablar de ello con libertad, sin cuidar nuestras palabras… como antes solíamos hacerlo de otras cosas, con franqueza, con sinceridad. Tú como mi confidente bien sabes que no puedo mentir sin sentir remordimientos… que fue lo que sentí todo el tiempo desde que me enteré de la verdad. No fue mucho antes de que te dieras cuenta, pero a mí me pareció una eternidad tortuosa.

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Creo que si estamos aquí en este minuto, es porque una de las dos tendrá que dar un paso al lado. Y aunque se que tendré que ser yo, me gustaría irme con algo más que con las manos vacías y la cabeza gacha. He asumido mi nuevo rol, el de extraña. No creas que las cosas volverán a ser como antes. Las cosas pueden superarse, pero no olvidarse. Si nos volvemos a encontrar nuevamente, quizás… no lo se, te de un abrazo o simplemente te ignore. Son cosas de las cuales no tendremos nunca una certeza. Pídeme que te perdone y lo haré, porque simplemente ya no me queda otra cosa que hacer, pero no me pidas que lo olvide. Simplemente no podré hacerlo.

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No te vayas… no sigas alejándote. Entiendo, ¡quiero entender!, pero no te vayas… necesitamos conversar. Es como si ahora no quisieras escucharme, ya no me miras. Te has volteado, colocando tus manos en los bolsillos y caminando hacia la otra esquina con rapidez. Esta es mi última oportunidad, quiero salir corriendo en tu búsqueda, pero mi amor me detiene con una mano, me mira extrañado. ¡Acabo de darme cuenta de donde estoy!. Lo había olvidado, yo lo miro suplicante para que me suelte, pero él no entiende, me sigue mirando más extrañado todavía. Yo le señalo la vereda de enfrente, pero cuando ambos miramos al otro extremo de la calle, ya no hay nadie… no hay nada. Te has ido, y no se donde… otra vez me has dejado con las palabras en la boca. Al menos trato de pensar que pude transmitirte algo con la mirada, aunque me hubiera gustado ver más en tus ojos. Se que podrás perdonarme, pero no se a qué precio… supongo que el de no volverte a ver nunca más. Demasiado alto para mí, pero el más justo para las dos.

Epílogo:

En efecto, nunca más se vieron. Una vez estuvieron a punto de toparse. Luego del matrimonio, la feliz pareja tuvo hijos e hicieron una vida tranquila, juntos. Mientras que la mujer que observaba desde la vereda de enfrente, se alejó y se casó años después, con un hombre solitario que encontró en uno de sus tantos viajes a cualquier lado. El día que ambas estuvieron a punto de toparse nuevamente, fue en un cementerio, ambas despedían a sus respectivos compañeros, sus parejas. Desde ahí sus caminos siguieron en paralelo, solas, pero con una idea en la cabeza que les ronda hasta el día de hoy: querer creer que no fue en vano.

jueves, abril 05, 2007

Quiero creer VI

Es hora de marcharnos, tenemos que subir al auto que nos espera hace un buen rato. Tironeo a mi amor del brazo para apurarlo, pero él está abrazando a su familia que lo está felicitando. Yo mientras recibo besos y abrazos de mucha gente… empiezo a ahogarme un poco. No recordaba conocer a tantas personas. Quiero entrar al auto, es una necesidad imperiosa que comienza a desesperarme… estoy a punto de lograr que él se suelte de los brazos de su madre… volteo rápidamente al escuchar una frenada de auto demasiado cerca. Observo que una camioneta casi embiste a un auto justo al frente de la iglesia… todos nos quedamos callados, asustados por si hubiera pasado algo, pero sólo fue una falsa alarma. Suspiro de alivio, pero todavía tengo los ojos pegados en ambos vehículos.

Hay una figura me llama la atención… está al otro lado de la calle, observando los autos que estuvieron a punto de chocar. La reconozco de inmediato… está más flaca, con el pelo más largo y desordenado, pero con el mismo abrigo negro “regalón” que no cambiaría por nada. Tiene las manos en los bolsillos, y no se ha dado cuenta que la estoy mirando…

Lo que tanto pensé y especulé estaba frente a mis ojos… la posibilidad de que viniera a mi matrimonio, de que estuviera acá. Pero la imagen es diferente: no está aquí felicitándome, ni arrancándome el pelo… sino que en la calle de enfrente, cual fugitiva que no quiere ser vista.

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¡Un frenazo!... me saca de lleno de mis pensamientos. Una camioneta y un auto… está claro quien hubiera sacado la peor parte. Estoy viendo como ambos conductores se bajan de los vehículos gritando e insultándose mutuamente… me parece algo tan primitivo, pero tan aliviante a la vez… esbozo una sonrisa cuando se me cruza ese pensamiento en la cabeza. Me quedo expectante a lo que ocurrirá, si es que finalmente se irán “a las manos” como ambos amenazan. O sólo se quedará en eso… amenazas.

Tan concentrada estaba que no me había dado cuenta de que alguien me estaba observando del otro lado de la calle… de la iglesia, precisamente. He sido descubierta, ya no soy omnisciente, sino que el punto fijo que utiliza la vista de una persona… justo de quien menos quería que me viese.

Se acabó, si podía ocultarme y sólo observar, ahora soy yo la que está siendo analizada. Me cuesta mirarla a los ojos, pero cuando lo hago, puedo sentir como trata de hablarme a través del pensamiento. No me está insultando, no me está gritando… me está implorando…

miércoles, abril 04, 2007

Quiero creer V

Estamos saliendo de la iglesia, veo el auto que nos aguarda con la puerta abierta. Una lluvia de arroz cae sobre mi cabeza. Mi amor me toma fuerte del brazo para evitar que resbale con los granos que hay en el piso. Siento aplausos y voces que gritan: “el beso… el beso”. Nos miramos y ambos sonreímos, nos regocijamos con el entusiasmo de quienes nos rodean. Él me toma del otro brazo y me da un beso, el cual yo correspondo inmediatamente, y de forma sincera.

Con los ojos cerrados deambulo entre nubes de algodón. Siento como soy capaz de flotar en la nada. Me imagino en 5 años más, con mi amor al lado, con hijos, una casa… todas esas cosas que las mujeres que no han tenido una vida tranquila desean. Claro que mi vida no ha sido tranquila… después de haber estado al borde del suicidio tres veces y con una depresión que duró años, las cosas no podían ser fáciles. Burla del destino, cuando ya me creía completamente recuperada, y luego de conocer al hombre de mi vida, descubro que se trata del novio de mi amiga, una de las personas más influyentes en mi vida, y que fue pilar fundamental para salir de mi tristeza crónica. Fue como caer nuevamente en ese hoyo oscuro en donde no sabes para donde ir…

Y cuando creía que todo estaba perdido, que tendría que volver a ejercitar “el olvido”, resultó que mi amor y pasión eran correspondidos. Algo improbable, difícil de creer, pero que secretamente deseaba. Fue ahí cuando empecé a ser feliz, pero con esa pulga en el oído que te dice lo mala persona que eres. En este minuto la pulga se ha callado…

La gente sigue aplaudiendo, pero yo no los escucho… soy yo… y es él. No necesito nada más…

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Es ella y él… nada más. No les importa nada más. Quienes les aplauden saben eso. Y es que la vida de pareja finalmente se vuelve así de egoísta: no hay familia, no hay amigos, sólo “el otro”, que termina siendo “el único”. Nivel de absorbencia que decanta en lo que mis ojos ven ahora. Amor, amor, amor. Ya no necesito eso, ellos lo tienen y yo lo perdí. Creo que mi oportunidad está en recrearme un escenario donde puedo prescindir de ese sentimiento.

El chofer de la limusina que aguarda a los novios se da cuenta de mi presencia al otro lado de la calle. Creo estar segura de lo que está pensando: “mira, una pobre mujer que le gustaría estar en el lugar de la novia… de seguro le han roto el corazón”. Irónicamente tiene razón, aunque no de la forma indirecta en que lo está viendo, sino por el contrario… de la forma más directa que se pueda imaginar.

Me resisto a ser la que genera lástima en esta historia. Esa fue la razón por la que desaparecí tantos meses. No quería toparme con nadie ni con nada que me hiciera recordar el episodio que me tocó presenciar. Y es que no es agradable darte cuenta de un día para otro que tu mejor amiga y tu “novio” tienen una tremenda relación pasional mientras tú deambulas confiadamente por la vida… eso es para que cualquiera te tenga lástima. Sin embargo, más allá de lo doloroso que haya sido… o de lo doloroso que es, quiero creer que era algo inevitable, porque si no lo es… entonces pude haber hecho algo para que no pasara.

Ahora que los miro, puedo decir que tienen un rostro muy distinto al que les conocía. Es como si el estar juntos les diera otra fortaleza, algo que va más allá de lo que la gente puede ver. ¿Un complemento?... algo que nunca pude sentir con él. Buen sexo, buena compañía… pero no se si buen compañero. Alguna vez pensé que quizás nuestra relación se basaba sólo en buena música, cerveza y sexo. Algo cómodo para mí, que nunca quise comprometerme más allá… quizás él quería el próximo paso. Y lo acaba de dar… mientras yo daré un paso al lado…

miércoles, marzo 28, 2007

Quiero creer IV

“Acepto”… “acepto”… “acepto”. Sí, acepto. Estoy aceptando este hermoso error, que me costó caro, pero que no puedo no-aceptar. No, ya no me arrepiento. Lo miro y otro mundo se abre ante mis ojos. Debo olvidar, tengo que olvidar, ya no me importa, que se vaya al demonio, que haga lo que quiera, yo soy feliz, eso es lo que importa. Tengo que pensar en mí, tengo que vivir, me lo merezco.

Siento como toda la iglesia se levanta para aplaudirme, son todas aquellas personas que están contentas de verme feliz. Es lo que necesito, saber que estoy bien. Mientras camino del brazo de mi ahora marido por el pasillo de la iglesia, observo todos aquellos rostros conocidos que me sonríen al pasar, que me aplauden, que asienten con la cabeza. Yo les correspondo con una reverencia sincera, un eterno agradecimiento que ellos no pueden siquiera imaginar.

Mi culpa se hace tenue, pero no mi pesar. Y si bien mi alegría es lo suficientemente grande, mi razón todavía no ha dicho su última palabra. Quiero creer que tengo apoyo, que no soy sólo yo y él luchando contra el mundo… que nuestra relación no es una burbuja, que por el contrario, es real y tiene un asidero en la tierra… eso me hará más fuerte, y creyente en que esto es de verdad y que no se romperá al primer remezón. Es la única forma de probarme que la pérdida de tu amistad no fue en vano.

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Siento los aplausos. Todo acabó. He vuelto a colocar mis manos en los bolsillos y estoy a punto de irme, pero algo me detiene. La puerta de la iglesia se abre, lo cual me parece obvio… por ahí habrán de salir los novios, ahora marido-mujer. Se que no tengo nada más que ver… pero llevo casi una hora de pie acá, me cuesta hacer reaccionar a mis piernas. Siento una melodía en la cabeza, que de puros nervios me pongo a tararear… “tan-tan-ta-tannnn… tan-tan-ta-taann”.

Al ver la gente salir, involuntariamente me coloco tras un árbol… trato de no ser perceptible, aunque racionalmente pienso que ni siquiera estoy en el campo visual de los asistentes a la boda. Reconozco rostros entre esa masa… rostros de “mis” amigos, quienes ahora celebran. Están parados esperando que salgan los novios: cada uno tiene un puñado de arroz en la mano, ríen y hacen el ademán de lanzar el arroz a cada pareja que sale por la puerta.

La escena me parece iluminadora, por la gran cantidad de detalles que puedo ver en tan pocos minutos. Me siento omnisciente, es como si supiera lo que está pensando cada uno de ellos, sólo con observar sus rostros y sus movimientos. Están festivos, están rebosantes… y pensar que hace unos meses iban a mi casa a ofrecerme su apoyo. Fueron muchos de ellos quienes me recomendaron ir a un psicólogo. ¿Cura el psicólogo el dolor de dignidad?. Creo que no. Estaban seguros de que iba a suicidarme… y estuvieron al lado mío hasta que creyeron que ya no lo haría, hasta que creyeron que el peligro había pasado… que mi locura se había convertido sólo en pena superada… y despecho. Sólo hay algo que desconocen… no se trata de oportunidad sino de voluntad: las oportunidades se pueden propiciar, las ganas no. ¿Tengo ganas ahora?... podría tirarme al medio de la calle ahora. Pero para mí no es una opción… ahora…

lunes, marzo 26, 2007

Quiero creer III

Estoy apunto de decir “acepto”. Ya no habrá vuelta atrás. Mi amor me mira ansioso, yo también lo estoy, ya que mediante esa palabra, uniremos nuestros caminos para siempre. Me gustaría saber qué está pensando ahora, si siente o sintió ese pesar que todavía tengo. Si está arrepentido, si la habrá olvidado. Me gustaría creer que sí la olvidó, aunque eso suene egoísta y nos haga menos merecedores el uno del otro. ¿Y si hubiera sido yo la abandonada?. No, no… Dios, qué horrible sentimiento. Lo miro a los ojos y me transmite una seguridad que yo no puedo transmitir. Estoy feliz de tenerlo a mi lado, aunque mi felicidad estaría completa si ella lo aceptara… pero, ¿qué estoy diciendo?, claro que no, no es opción. No me resta más que seguir adelante. Quien sabe, a lo mejor en un par de años nos reiremos de esto.

¿Y si ahora entrara corriendo por esa puerta?, con un ataque de furia e hiciera un escándalo que terminara con esto. Tal vez sería más fácil para todos… más fácil para mí, pues no tendría que ser yo la que tomara la decisión de detener este matrimonio. Pero no, tampoco quiero eso. Y es que de verdad quiero casarme, y es que de verdad amo a este hombre que está al lado mío y que acaba de darme el “sí”. Este sacrificio es el más grande de todos, es un sacrificio a mi conciencia, a mi rectitud. A pesar de eso, creo que es lo más honesto que puedo hacer…

Me gustaría estar tranquila, así cuando él me abraza y me dice que todo va a estar bien. Así como esa vez que nos pillaste juntos y yo rompí en un ataque de histeria cuando saliste corriendo calle abajo. La había cagado, la había cagado feo, pero mi amor me abrazaba y me decía que no era mi culpa, que no era nuestra culpa. Yo quería creer eso, yo quiero creerlo todavía.

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¿Me habrá olvidado?. Claro que sí… se está casando. Tal vez fue eso lo que me faltó, decidirme antes. Nunca hablamos de matrimonio, excepto una vez, cuando salí corriendo de pensar que podría ser cierto. No era que no quisiera, sólo que estaba asustada, no estaba acostumbrada a que las cosas se me dieran así, que la felicidad fuera algo que se pudiese experimentar 24 horas al día. Ahí fue cuando me dijiste que no debía asustarme, que debía dar un paso adelante, que debía escribir mi propio destino y atreverme. Sí, atreverme a ser feliz. Tomé tu consejo y me comprometí, bajé la guardia, espanté mis demonios y confié. Así fue como me cegué ante mi propia evidencia.

Conversamos un montón de veces, te conté tantas cosas, intimidades… que de seguro lo terminaste conociendo tan bien como yo antes de verlo por primera vez. Todavía no se en qué momento empezaste a mentirme… me aturde no tenerlo claro. Me gustaría saber en qué punto esas palabras, las palabras de ambos, dejaron de ser sinceras. Al menos tendría un punto en el cual cortar la historia y trataría de olvidarla, al menos le echaría suficiente tierra como para no tenerla presente tan seguido.

Y estoy de pie aquí todavía, y ellos ya tienen que haber dado el “sí”. Mi hora pasó, la oportunidad se me ha escapado de las manos. Ahora sí soy una perdedora, no me queda más que hacer aquí. Podría hacer un escándalo de todas formas, pero no lograría más que aumentar mi patetismo. Algo oprime mi pecho, siento que me falta el aire, trato de aspirar un poco de frío para volver en mí. Miro a mi alrededor y la gente pasa sin advertirme… estoy perdida entre un millón de personas. Me siento tan pequeña, que cualquiera podría aplastarme ahora… no puedo dejar de imaginar que ahora están riéndose de mí. Me gustaría creer que al menos mi sacrificio sirve de algo… pero no puedo sentirme altruista, en este momento me cuesta no pensar en mí… me cuesta no pensar en ti, en esto, y en todo lo que se ha perdido, y en lo que seguiré perdiendo…

domingo, marzo 25, 2007

Quiero creer II

La música suena. Es hora de entrar. Las piernas me tiemblan, las manos me sudan. Veo a mi amor que me sonríe mientras toma a su madre del brazo para entrar. Yo le correspondo con otra sonrisa, un poco más forzada, pero por los nervios. Cierro los ojos y doy un suspiro. Debo tranquilizarme, la hora ha llegado.

Pero no puedo sacarte de mi cabeza… “traidora!... traidora!” me retumba en la cabeza. ¿Qué estoy haciendo?. Botando 10 años de amistad por un hombre… debería estar ardiendo en los fuegos del infierno. Mi padre me saca de mi tormento al tomarme del brazo. “Hija, debemos entrar”. Yo asiento con la cabeza, todavía estoy aturdida. Camino y siento como las piernas se me doblan, mi padre me toma fuerte del brazo y me regala una sonrisa tranquilizadora. Trato de no pensar o de pensar en la felicidad… veo como mi amor me aguarda en el altar. No, no puedo estarme equivocando, lo quiero, lo adoro, es la razón de mi existir… la vida sin él, sin duda, no sería la misma. No puedo arrepentirme, simplemente no puedo.

Mi paso se afirma con cada movimiento, mi respiración se regula, me siento más calmada, aunque no puedo despejar mi cabeza de las voces que me dicen que estoy cometiendo un error…

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Es un error que siga aquí, ella se ve feliz. ¿Esta es la comprobación que yo quería?. Sí, acabo de darme cuenta que soy la única patética que sufre aquí. Mi masoquismo nuevamente me ha jugado una mala partida. ¿Por qué no simplemente me doy la vuelta y me marcho?. No puedo, a pesar de que me digo que ya no tengo nada más que hacer acá. Bien, eres feliz… después de años de búsqueda, encontraste al amor de tu vida, a costa mía, por cierto. Creo que la justicia divina ataca a los silenciosos, a quienes no manifiestan sufrir… si es así, me merezco todo esto. Debo aguantarlo, así tiene que ser. Justo o no justo, no puedo cambiar las cosas, no puedo olvidar… tampoco puedo perdonar, ¿eso me hace una mala persona?, ¿debo poner la otra mejilla?. Sí, es tiempo de que sea egoísta, es tiempo de dejar de pensar en los demás. Es tiempo que me preocupe de mí. Debería entrar ahora mismo y terminar con esto, acabar con esta mentira, no se merecen la felicidad, yo tampoco.

No se realmente lo que pretendo con esto. Yo no soy así, no puedo entrar ahí ahora y arruinar su fiesta. No me siento capaz de llegar a eso, aunque fuera lo más oportuno en algún sentido. Quizás llegué acá buscando alguna señal, que me diga si debo dejar esto hasta acá o si es preciso seguir dándole vueltas. Total, ya he perdido más de lo que podría haber perdido en un principio. Perdí a mi amor, y a mi amiga. Y yo que me reía de las teleseries venezolanas…

Todavía estoy acá de pie, siento como la voz del cura retumba al interior de la iglesia. La ceremonia comenzó. Quizás debería asomarme a mirar. No, creo que ha sido demasiado por hoy. Tendré que irme a casa, descorchar una botella de vino y brindar a tu salud. Siempre conversábamos sobre qué discurso iba a dar el día de tu matrimonio… ambas soñábamos con un momento así de feliz. Yo te decía que iba a decir todas aquellas cosas que te avergonzaban sólo para molestarte, tú te enfadabas y me decías que no era justo, que yo tuviera mejor memoria de estos años que tú. En este minuto, créeme, me gustaría no tener tan buena memoria...

sábado, marzo 24, 2007

Quiero creer I

Quiero creer que hice todo lo que estuvo a mi alcance para no herirte. Aunque los hechos me demuestran que finalmente terminé haciendo todas aquellas cosas que te hicieron sufrir. Hoy en el día de mi matrimonio, tengo una alegría que embarga todo mi ser, pero al mismo tiempo una culpa que no puedo esconder… es la culpa de sentirme feliz a costa de tu sufrimiento. Sí, porque se que estás sufriendo por esto. Sé que deberías ser tú la que estuviera en mi lugar… esperando el inicio de la marcha nupcial para entrar al altar.

No puedo dejar de recordar nuestra última sincera conversación… antes de que toda esta mierda se desatara, antes de que el puto destino nos obligara a distanciarnos… y hasta odiarnos. Sí, porque estoy segura de que me odias, de que te arrepientes del día en que me conociste. No te culpo, en el fondo somos personas muy parecidas, por lo que yo también me odiaría su fuera tú.

Trato de pensar que mañana las cosas podrían estar bien… egoístamente le pido a Dios que te haga tener un ataque de amnesia y puedas olvidar todo lo que ha pasado. Pido olvido porque el perdón no me lo merezco… o tal vez sí. A veces siento que he sido tan víctima como tú, víctima de las circunstancias, de la mano invisible, del fatuo… no se. Quiero creer que no soy una mala persona, quiero creer que cuando yo entre al altar del brazo de mi amor… voltearé y veré que estás en una de las bancas mirándome con una sonrisa en los labios.

Creo que pido demasiado. Quizás sólo deba esperar que puedas continuar tu vida, que puedas superar esto, y que puedas tener a alguien a tu lado en este momento que te apoye, como tantas veces yo lo hice. Yo ya no puedo esperar tener tan noble labor.

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Estoy mirando el reloj. Calculo que la ceremonia está por empezar. La gente se mueve más aprisa, señal de que la novia ya está por entrar. Todos se ven felices. Veo al novio en la puerta de la iglesia, se ve nervioso… ansioso… feliz. Esa imagen me choca por un segundo. ¿Qué diablos hago acá?. No puedo contestarme, sólo estoy parada en la vereda de enfrente, y observo… espero. Algo de frío comienzo a sentir, el viento de otoño me obliga a cerrarme el abrigo hasta el cuello y a colocarme los guantes que traía en los bolsillos. Mi pelo se mueve y me tapa los ojos en veces, debo sacar las manos de los bolsillos para acomodarlo en su lugar.

Debería irme, todavía no se qué hago aquí. Yo no quiero estar aquí, sin embargo… estoy. No, no me he sanado de esto. No estoy bajando la guardia, no estoy perdonando nada, a nadie. De repente veo como uno de los guardias de la iglesia me observa con desconfianza, yo hago como que no lo veo y sigo de pie, en el frío de una tarde de sábado en la capital. El novio no me ve, está tan preocupado de otras cosas, que no tiene por qué verme. Creo que desde hace mucho tiempo que ya no lo hacía… dejó de verme en el momento en que ella… diablos!, ya ni siquiera su nombre puedo pronunciar. ¿Por qué?, podría haberlo esperado de cualquiera, pero… quisiera pensar que no hay culpa de nadie en este asunto, pero no puedo. Y me martirizo de verme patéticamente parada aquí. Creo que quiero verle la cara, quiero creer que no es feliz, que siente siquiera algo de remordimiento, quiero creer que no soy la única estúpida que está sufriendo con esto. ¿Y es que sufro realmente?, ¿qué es lo que realmente me duele?... ¿ perder el amor de mi vida o haber sido traicionada?. Que palabra más horrenda, “traición”. ¿A quién quiero engañar?... ¿de verdad me siento traicionada?, ¿o es que se trata sólo de ego herido?. Si fuera así, no me duele menos. Respiro profundo, saco y prendo un cigarro. Ahí viene entrando la novia...

jueves, marzo 22, 2007

Hungry Eyes

Desde que empezó la pesadilla del cambio de sistema de transporte... los viajes casa-trabajo y viceversa se convirtieron en una doble tortura que se debe soportar todos los días. A tal punto, que a pesar de estar pegados unos con otros... vas perdiendo toda empatía con los sujetos... y las personas te parecen más un obstáculo en el camino, que seres pensantes, dotados de voluntad, de torturas y alegrias...

Finalmente terminas encerrándote en el mundo de los audífonos y el mp3... casi no miras a quien tienes al lado... sólo piensas en que las estaciones pasen rápido... y te lamentas de que el sol ya se haya ido.

Hoy, luego de cerrar algunos "temas" de oficina... noté que eran más de 7... y que ya se me había pasado la hora de salida. Tomé mis cosas y partí rumbo a la estación de metro... venía pensando en temas sin solución (como siempre): el de hoy era que "no siempre tomas las mejores decisiones"... algo que es a toda vista "obvio"... pero que vas recordando cada vez que hay algún tipo de repercusión.

Entré al tren... entre sofocada y con hambre (tuve un almuerzo liviano que me empezó a pasar la cuenta a esa hora). Mientras Per Gessle me cantaba al oido... "never gonna give up...". Tarareaba en silencio. La gente empujaba... las puertas no se abrían... el calor aumentó.

Después de la "procesión" para cambiar de tren... logré ubicarme en una parte con mayor ventilación... y donde podía mover mis brazos con libertad. Cerré los ojos... me pesaban desde el momento en que desperté esta mañana. Yo seguía tarareando mentalmente... mientras se me cruzó el siguiente pensamiento:

Necesito una señal...

No sabría decir por qué pensé eso... sólo lo pensé. O tal vez lo haya escuchado... pero en ese momento fue como una petición... en contra o a favor de algo... quizás la necesidad de una confirmación: "estás haciendo las cosas bien"... o "en verdad la estay cagando". Son de ese tipo de cosas que emergen cuando no estás segura del terreno en el cual pisas... ese tipo de incertidumbres que aún me cuesta asumir.

Respiré profundo y abrí los ojos... quería saber en qué estación iba. Fue en ese instante cuando crucé la mirada con un par de ojos que me sacaron de toda densi-cavilación. No se como... pero fue casi obra del destino... así lo pensé yo en ese instante. Me había atrapado en una de las cosas más mundanas de vida: otro ser humano.

Y no podía dejar de mirar... y no quería dejar de mirar.

No se si mi vista inquisidora fue advertida... sinceramente no me importó. Eran los ojos más hermosos que había visto en mucho tiempo... pero no eran simplemente los ojos... sino que esa mirada que trataba de comunicar algo que yo creía entender (o al menos en mi rollo paranoico imaginé comprender). Era una mezcla de tranquilidad y seguridad... pero proyectada hacia algo que no estaba "ahí"... porque efectivamente era como si él no estuviera ahí, era como si viviera en otra parte del universo, y se veía tan a gusto entremedio de decenas de rostros que sólo dibujaban cansancio, hastío, resignación (incluido el mío)... que yo desee en ese instante, estar en ese mismo lugar paradisiaco que él.

El resultado de tal ejercicio inconciente fue una pérdida del sentido temporal... ya habían pasado cerca de 8 estaciones de metro... y tenía que bajar... y tenía que abandonar ese paraiso que no era mío. Se me pasó por la cabeza seguir hasta Puente Alto... pero esa idea demasiado descabellada fue descartada por mi razón... que recuperó aliento después de una suspensión temporal de sus funciones.

Experiencias simples... detalles que pasamos por alto día a día... porque simplemente no tenemos capacidad ni energías para captar todo lo que ven nuestros ojos y almacenarlo en la cabeza. Quizás el tipo de señal que mi mente solicitó en ese instante fue precisamente la capacidad de salirse por un momento de uno mismo... pero no para ver la desgracia en el otro... sino para ver como otros pueden experimentar su propia vida con otros ojos... es posible que este sujeto haya tenido tantos o más problemas que todos quienes viajábamos a esa hora en el tren... pero yo quería estar en ese paraíso que sus ojos mostraban.