Llegué a recordar estas diferencias viendo tele: oh, sí... a partir de aquel aparato idiotizante... mis neuronas empezaron a repasar 5 años de materia... clases eternas de hora y media... que recibí durante mi instrucción. En qué me focalicé?: "El Rey del Ganado"... recuerdan?... ahora la están retransmitiendo... y ver a Luana nuevamente (ídola, jaja), y aquella lucha constante entre familias... los Mezenga y los Berdinazzi, me produjo esa sensación "partidista" que cuesta ver en estos días... el compromiso casi inviolable de que debes defender hasta las últimas consecuencias el honor de tu apellido... de honrar la memoria de tus antepasados... etc... etc. Preguntense por cuántas veces se han sometido a una experiencia límite (o algún cercano a uds.) que los obligue a sacar uñas y dientes de esa forma para defender a su estirpe. Bueno, en mi caso, creo no recordar ninguna experiencia cercana en esta materia. Pareciese ser que para esta época (si es que es correcto llamarlo de esa forma) ... se ha adormecido aquella parte simbólica, arraigada en los lazos de sangre. Es más... se ve con mayor facilidad el cuestionamiento constante a las actitudes familiares que se han desarrollado por siglos... como la intromisión en la elección de la pareja, la crianza de los hijos... etc... etc...Pero dónde quiero llegar con todo este preámbulo?. Bueno, considero que dentro de todo, la unidad de sangre es un vínculo permanente... estemos de acuerdo o no. Sólo quería entrar en temática respecto de por qué a veces cuesta tanto compatibilizar vida familiar con vida personal. Cuántos de nosotros no hemos clamado por un poco de privacidad... o en momentos de rabia hemos renegado de ellos... fuera como fuese... nuestro estilo de vida nos hace retornar siempre a ese origen... de alguna u otra manera. Siento que mientras más pasos lejos doy... más uso de ello para identificarme del resto: punto final... estamos condenados a replicar las mismas actitudes. Hoy cuando mi madre en la mesa contaba las historias de la familia de cuando era ella niña en el campo... no se, creo que le puse más atención... me detuve a escuchar... hasta incluso preguntar... ese interés no viene de la noche a la mañana... pero algo nos indica: por muy absortos que estemos en nuestra individualidad... no podemos desconocer los lazos de sangre... y si no nos comportamos como un Mezenga o un Berdinazzi, al menos lo tendremos presente.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario