jueves, agosto 10, 2006

Al lado del camino...

Que extraño se siente... o sea, una parte de mí dice: "Que la raja!, que bueno que le haya resultado!"... mientras que la otra expresa "¿Y por qué no a mí?". Sí, lo se... soy una egoista, envidiosa, cierto?... es que lo siento, ese trabajo reunía la mayoría de las cualidades que yo buscaba en uno: estabilidad, buena ubicación, pega entretenida, buen sueldo y posibilidad de llevar una actividad académica complementaria. Claro que estoy feliz por mi amiga, que después de buscar todos estos meses al fin le resulta algo bueno. Igual una parte "mala" me dice... "Nadie sabe para quien trabaja", que bueno que todas las herramientas que ejercitamos el semestre pasado le sirvan ahora para enfrentar su trabajo... que bueno es darse cuenta que las cosas que uno sabe ayudan al resto (claro que un poco frustrante saber que ayudan al resto y no a uno mismo). Sí, supongo que eso es lo que me aturde un poco... pero filo, capaz que se me tenga reservada otra oportunidad a mí... o tal vez no. Quizás he jugado mal mis cartas desde el principio... uhm... no, mejor trato de no pensar en eso... o si?.

En estos momentos me gustaría que alguien me dijera "estás bien!, vamos... no te desanimes... tus decisiones han sido las correctas, ya recibirás tus recompensas"... pero no hay nadie que lo haga. ¿Debo sentarme a esperar? ¿Debo levantarme y buscar? ¿Volverlo a intentar?... y ¿Qué cosa debería intentar?... siempre lo he dicho, la incertidumbre es una de mis enemigas mas aborrecidas... esta vez no es la excepción. Mi hermana tiene razón: "Los triunfos morales no te dan de comer... el reconocimiento es sólo una aspirina, nunca nos dan realmente lo que merecemos"... y hasta el momento, sólo de triunfos morales me he mantenido... ¿De qué sirve el prestigio, los halagos y esas cosas?... sólo para alimentar el ego... pero esas cosas son momentáneas... no se que felicidad o que tranquilidad podría ganar yo con eso.

En fin, he vuelto a los lamentos... ojalá mañana sea un mejor día, en verdad lo necesito.

lunes, agosto 07, 2006

I can’t get next to you

Eso de las lealtades es un tema delicado… o sea, suele pasar que uno se hace expectativas con la gente y cuando no responden a ellas te tiendes a frustrar y etc. etc. Uds. saben que las frustraciones no hacen otra cosa que bajonearte y mirar las cosas por el lado negativo. Particularmente ahora no estoy hablando de mi caso… aunque sí, me ha pasado antes.

Cuando hablaba con mi partner la noche del carrete – karaoke (a eso de las 5 de la mañana), ella me decía que estaba triste, que tenía rabia… que la gente fuera tan poco honesta… que estaba decepcionada de las personas… de quienes se suponía eran sus amigos. En cierta forma creía comprender lo que me decía, y era que se sentía engañada por quienes se suponía debían serle fieles… “todo este tiempo estuve haciendo el ridículo, insistiendo en algo que no iba a resultar… todos lo sabían, menos yo”. La pobre cabra estaba triste porque el tipo por el cual dedicó años de sentimientos… amigo nuestro, a propósito... comenzó una relación con otra amiga del grupo. Más allá del hecho, esto estuvo en conocimiento de muchos, pero los cuales callaron hasta hace sólo unos días atrás… de hecho, ni yo… que suelo enterarme de las cosas antes que el resto, sabía que se estaba dando una situación así.

La historia tiene muchos más matices, y al mismo tiempo, hay más historias anteriores con dinámicas parecidas… pero que no corresponde desarrollar acá. El punto, me parece, tiene que ver con que esta chiquilla se sentía decepcionada, tal como ya lo había estado un par de veces antes a lo largo de su vida… yo le decía esa noche… “tú te formas muchas expectativas en torno a la gente, la gente siempre entrega menos de lo que uno espera”… y aunque fuera una sentencia algo resentida, me parece que es aplicable para muchos, y para estos casos también. Igual me daba lata tener que decírselo así… pero yo se que me entendió. Creo que la conclusión a la que llegamos al final fue “olvídate, no vale la pena… aléjate”… quedamos de acuerdo en que ya no había caso, pero que tenía que ser algo que partiera de nosotras… es decir, “trust no one”… nunca se está 100% segura, aún así se puede vivir… resguardando lo único que nos queda a fin de cuentas: la dignidad y por qué no, el orgullo. No deja de ser curioso para nosotras dos, los años nos han hecho volver sobre este tipo de conversación varias veces… fue ella misma la que me dijo una vez… “Déjalo ir… es tiempo que lo dejes ir” (hablando de Mr. H). El viernes era yo quien le decía que se olvidara del asunto, que si debía preocuparse de algo, ese algo tenía que ser ella misma. Creo que la amistad con esta cabra se basa en ese apoyo mutuo… nos ha resultado bien hasta ahora… al menos podemos decirnos las cosas a la cara… aunque duela.

Uhm, con todo esto se me ocurrió otro pedazo de mi puzzle que podría relatar en saga de aquí en adelante… tal vez lo haga en los próximos días.

sábado, agosto 05, 2006

Noche de tequila y karaoke

Siempre lo he dicho, los carretes en alguna casa son lo mejor del mundo: destructivos, económicos y concurridos. Anoche fue una nueva comprobación a la regla... la invitación era en la casa de nuestra amiga Kotte en Independencia. El motivo era el término de la tanda de exámenes de grado en segundo semestre. La cita partía temprano... desde las 19.00 hrs... dado que la dueña de casa trabaja los sábados y debía levantarse temprano por lo que nos echaría a una hora prudente. Se tomaron incluso las providencias del caso y se barajaron opciones de casas en las cuales seguir el carrete cuando la dueña de casa nos echara... habían opciones así que todos muy dispuestos a tener una noche de alcohol y destrucción con la fauna sociológica.

Lo que más llamaba la atención del carrete fueron dos cosas: la primera, que se trataba de un carrete "conceptual"... ¿qué quiere decir esto?, es tan simple como decir, "este será el carrete del karaoke y el tequila"... lo cual emergió de las brillantes de cabezas de dos amigas nuestras, que considerando el nivel adquisitivo de algunos y las ganas de innovar, sugirieron hacer algo elaborado. En principio nadie pensó que la cosa iba a prender... pero con el pasar de los días en la semana... el entusiasmo creció y los matriculados (me incluyo) asumieron la responsabilidad de llevar a cabo el evento de esa manera. Lo segundo que llamaba la atención, era el nivel de especulación respecto de quienes asistirían: la invitación era extensiva a todos los sociólogos del grupo, sin embargo, fueron pocos los que confirmaron su asistencia al evento. Los que íbamos, ya creíamos que iba a ser algo piola con "los de siempre".

Pero la sorpresa fue doble: efectivamente el karaoke y el tequila funcionaron... es decir... desde las 10 de la noche nadie paró de cantar hasta más o menos las 2 de la mañana... los golpeaditos iban y venían. Y la otra, fue que la concurrencia fue multitudinaria... es decir, aparecieron varios rostros del jet-set que se habían perdido desde hace un par de meses, lo cual produjo la alegría de varios... que después de sus varios copetes se abrazaban y se decían abiertamente: "uta que te echaba de menos...". En conclusión... la dueña de casa no nos echó a ninguna hora... ella estaba tan entretenida como nosotros con el evento, así que no le importó andar con cara de loly al día siguiente... y seguimos... aproximadamente a las 4 de la mañana la concurrencia fue abandonando el lugar, me atrevería a decir que todos con rostros de satisfacción por una noche de tequila y karaoke.

Yo me quedé en la casa de la anfitriona junto con otra amiga (mi partner) y un amigo... el cual sintió los estragos de la noche y el copete... cayendo rendido y con tele apagada a eso de las 2 y algo de la mañana. Nadie tuvo corazón para despertarlo, así que ahí quedó... durmiendo sobre la alfombra tapado con un par de frazadas y chaquetas. En la mañana... a la hora del desayuno, fue el momento del balance: a pesar de los damnificados por el alcohol, todo fue "número azules", haber visto a Sergio, al Ale, a la Val... y a varios que ya se extrañaban fue lo que más se destaca de todo. Es así que concluimos diciendo que la noche de tequila y karaoke fue todo un éxito.

Hace un rato me llegaron las fotos del carrete. Me reí con muchas, todos muy jugosos y ebrios. En lo particular, estuve sobria toda la noche, pero no me importó, igual di mucho jugo... cantando weas que en mi vida pensé que cantaría... pero en fin, fue bacan igual. Me quedó dando vuelta eso sí un par de cosas, de las que conversé con mi partner cuando nos fuimos a acostar... a eso de las 5 de la mañana... creo que da material para otro post, así que lo postergaré para después.

jueves, agosto 03, 2006

Camino de regreso

Hoy con mi partner fuimos a la fundación a retomar nuestra pega que dejamos en stand-by por ahí en mayo... ya se me había olvidado hasta como era la base de datos... pero bueno, ahora estamos con las pilas en eso. Estuvimos un par de horas revisando folios y arreglando inconsistencias... di por finalizado mi día laboral tipo 6 de la tarde... y me vine para la casa.

Estando en el metro sonó el teléfono... "¿Tay ocupada?"... "Me voy pa la casa"... "Ah, es que yo estoy en el centro y quería ver si nos juntábamos"... "Pucha, sorry... pero tuve un día un poco largo"... "Ya, no importa... hablamos, chau". La dura... estaba cansada, no tenía ganas de conversar ni juntarme con nadie... incluso cuando mi partner me hablaba hoy a veces sentía que se me iba la onda en mala. Supuse que quizás al ser jueves ya se me notaba el peso de la semana... quizás sea eso. En el metro (línea 5) venía mirando por la ventana... las nubes en tono rojizo por culpa del sol de invierno que no calienta a nadie, avisaban que la luz del día se estaba acabando... yo por mientras venía pensando en nada... como en blanco casi... en algunos atisbos recordaba que tenía que llegar a terminar unas guías para reunión del viernes... pero después me volaba de nuevo.

Dentro del carro donde venía yo estaba un joven sentado en uno de los puestos... pasaron varias estaciones hasta que yo notara su presencia... me venía mirando... me llamó la atención darme cuenta de ello. No vayan a pensar que me miraba con cara de hombre que mira a una mujer "rica" ("atractiva", para mis amigos no-chilenos)... sino con una cara de curiosidad... como si estuviera jugando a adivinar que mierda venía pensando. No lo culpo, yo hubiera hecho lo mismo si me hubiese encontrado con una cara como la mía en el metro: como de alguien que está en la estratósfera y no cacha nada del mundo. De repente me vi tarareando la canción que venía escuchando... ("Well you know when you get the feelin'... you don't care and you take no one... feelin' low you'd be always need it but you're havin' fun..."). La gente canta en el metro... pero de un tiempo a esta parte casi no me he encontrado con casos así... de seguro llama la atención.

Cuando me percaté de que me observaba... dejé de tararear... bajé de mi nube y coloqué mi clásica cara de seriedad... entre concentración y molestia. El joven sonrió, claramente porque supo que me había dado cuenta de que me observaba... yo cambié la canción de mi pendrive y tomé el Publimetro que traía en mi bolso... empecé a leer noticias. Mientras leía me reía para mis adentros... "Pero pastela... que pendeja tu actitud... si me estaba mirando, filo... ¿por qué dejar de tararear y dejar de mirar por la ventana hacia la nada?...". Me reprochaba mientras evitaba mirar al joven de reojo.

En Bellavista de La Florida me tuve que bajar... el joven siguió en el metro... supuse que vivía en Puente Alto... que se bajaría en Vicente Valdés y tomaría la 4 hacia su destino final. No se por qué me puse a pensar en eso... era claro que nunca sabría donde iba... pero con esa hipótesis me bajé tranquila del carro y comencé a caminar hasta la fila del colectivo que me llevaría finalmente a mi casa.

No se con qué finalidad les cuento esto... son sólo los pensamientos de una mina que viaja todos los días en metro y que ve un montón de gente de la cual poco se percata... pero que de vez en cuando se aterriza un poco y ve que la cosa no es tan aislada como parece... me tinca que ya más de una persona me ha visto tararear en el camino de regreso a mi casa.

martes, agosto 01, 2006

Sólo un poco de "lata"

Debería estar terminando una guía para el jueves... pero tengo lata.
Quizás sería mejor que estuviera durmiendo porque mañana me levanto temprano... pero me da lata.
Ah, tal vez sería bueno que viera TV o algo así... pero me produce una tremenda lata hacerlo.

En conclusión... hoy fue un día de esos... en donde todo te da "lata" (modorra, flojera, fiaca, paja, etc.). En que le preguntas a un pie si puede moverse y al otro después, y así sucesivamente... en que incluso pensar en la cosa más mínima te funde las neuronas. Uhm... sí... para rematar, de mi banda sonora suena "have a little faith in me...", jajaja... hoy no la he tenido, ni la tuve. Mañana será otro día... mejor que este, ojalá.

¿Por qué tan "latosa"?... ni idea, pero no ocurrió nada para que se produjera lo inverso, así que también estoy molesta con el mundo por eso, jajaja. Un poco solitaria y gruñona para no desteñir, ¿cierto?. De nick de Messenger tenía puesto hace un rato: "Necesito apapacho"... uh, sí... hubiera sido feliz si alguien me hubiera dado aunque fuera un abrazo hoy. Pero no fue así, así que tuve que decirme a mí misma "ok, somos sólo tú y yo nuevamente"... todos andan en su onda y qué diablos!, así es la cosa no más.

Hoy un amigo empezaba su práctica en el IGM, estaba feliz... su madre estaba desbordante de alegria y lo agasajaba durante estos días... su polola estaba contenta, siempre apoyándolo desde que empezó su travesía de búsqueda, sus amigos y compadres lo celebran por la excelente oportunidad que se le dio. De seguro es una de las personas más felices en estos días, se lo merece en todo caso, así que muy bien por él.

Hace un par de semanas otro amigo cercano me confesó que estaba muy feliz porque había vuelto con su polola. Era otro que andaba desbordante de felicidad, y es que a pesar de que fue él quien terminó con ella, no dejó nunca de hablar de la muchacha, que le había cambiado la vida, que lo había sacado de la depresión que tenía, que le había dado color a su vida plana, etc... etc... uds. saben, eso es síntoma de una sola cosa: enamoramiento. Cuando eso pasa (y no hay evento que lo cuestione o ponga en duda, como ya sabemos) no queda otra que entregarse a los brazos del amor... y así lo hizo, ahora anda feliz de la vida y deseándonos a todos la dicha que él tiene ahora. Por mi genial... mi único detalle es que la niña es un "poco" absorbente... de hecho, ya desapareció de los carretes... casi ni se le ve en Messenger... no llama por teléfono... menos a sus "amigas"... porque parece que la niña es celosa, jajaja. Uhm... en fin, eso no es muy sano pero si a él le gusta así será no más. La verdad desde que pasó, ustedes ya saben qué, me he vuelto reacia a las relaciones demasiado dependientes... puede causar efectos nocivos, con los amigos, la familia, etc... y cuando observo que hay alguien en una situación similar... me recuerda que tal vez hay un potencial problema a futuro. Obvio... ya no digo nada, porque si no sería la "vetada" dentro del círculo... pero ahora prefiero guardar silencio y hacerme a un lado... total, no es mi problema... y además... "las cosas caen por su propio peso".

Ya... creo que será mejor dormir... mañana hay que empezar temprano la procesión por Santiago (día laboral)... y a ver si en la tarde voy a comer o tomar once a la casa de alguna amiga... para "pelar" y "sacar el tejido" un rato.

domingo, julio 30, 2006

Better Life…

Estaba tan inspirada con la historia anterior, que no había escrito nada sobre cosas recientes que me hayan ocurrido. Veamos, creo que los dejé en inicios de julio, cuando estaba cerrando un par de cosas, como Valparaíso, la ayudantía de Datos I y pensando qué hacer en los días siguientes. Me había pegado un carrete en la piojera con unos amigos y eso… sí, creo que hasta ahí estábamos.

¿Qué ha pasado después?. Bien, fuera de mi felicidad de terminar Valpo (aunque todavía no me lo paguen) me dejaba con una “mejor disposición” a hacer otras cosas. Se me habían pasado un poco los achaques y andaba más feliz por la vida. Un día me llamaron del instituto de sociología preguntándome si “estaba disponible y con tiempo para una pega”, pregunté qué era y me dijeron que se trataba del SENAME y que fuera a conversar al respecto. Fui, y ahí me contaron: “tienes que hacerle una encuesta a chiquillos infractores de ley entre 13 y 17 años que estén en centros de reclusión y en centros de intervención ambulatoria”. No creo haberlo pensado mucho, y aunque sabía que no eran “angelitos” a quienes iba a encuestar, acepté igual. La paga tampoco era mucha, así que al final se trataba de algo por “amor al arte y a la profesión”, y en efecto así fue. Reconozco que me he tenido que enfrentar a chiquillos de los cuales en otras circunstancias (como encontrármelos en la calle, por ejemplo) saldría arrancando. Cada uno con una historia de vida como para deprimir a cualquiera y para hacerte pensar que no hay solución para nadie (padres delincuentes, drogadictos, alcohólicos, barrios de narcotráfico, tiroteos… por mencionar algunas cosas). Después de muchas encuestas (donde cada una duraba 40 minutos por parte baja), al final te vas haciendo casi inmune a las cosas que te dicen, y aunque es súper fuerte decirlo de esa forma, entendí muchas cosas que antes no sabía o me negaba a reconocer por ignorancia. Esto, más allá de ser una “pega” o un trabajo, fue toda una experiencia. El viernes terminé de hacer las últimas encuestas que me correspondían en ese tema.

En paralelo he estado haciéndole clases de computación a una profesora del instituto, una señora de aproximadamente 70 años, que tiene un computador a toda raja, con pantalla plana y todo. Como alumna ningún problema, aprende rápido y paga oportunamente, jajaja. Con esa plata me pago la locomoción de la semana y el carrete del fin de semana, así que piola por ese lado.

Pensando en lo que queda del año, decidí postular otra vez a alguna ayudantía… dado que estuve yendo a un par de entrevistas de trabajo y no pasó nada… bajo la idea “algo es mejor que nada”, decidí tener algo. Y bueno, ahora tengo 3 ayudantías para este semestre, jajaja… dos en el Isuc y una en la Portales. Al parecer es para lo único que me llaman… bueno, filo… al menos alguna cosa sale. Por mientras le “hago ojitos” a algún proyecto por ahí… no faltará, creo. Por otro lado, cuento los días para que pasen los 6 meses reglamentarios y Fonasa me acepte… tengo una visita a la doctora pendiente, y ahora se le suma una visita al oculista porque tengo que cambiar estos lentes de una vez.

Tengo también la idea de estudiar alguna cosa este semestre… había pensando en idiomas, pensando que quizás pueda irme a hacer algún post grado afuera en algún momento. Hasta hace un par de meses no lo tenía considerado como una opción muy real… pero debo reconocer que me tienta mucho hacerlo… creo que podría intentarlo… en una de esas me quedo afuera, ¿Para qué volver?... sí, quien sabe.

Ahora me preparo mentalmente para los días que vienen, que se ven bastante movidos, de hecho mañana empiezo en la Portales… pero tendrán su recompensa el viernes espero, cuando se venga el carrete con los sociólogos... ahora hay que aprovechar esas instancias que se irán reduciendo conforme el tiempo, habrá que crecer no más... al parecer no nos queda otra.

jueves, julio 27, 2006

Epílogo

¿Por qué llegar a escribir esta historia?. Hay varias razones asociadas, aunque ustedes no lo crean. Más allá de mi supuesta “venganza” para con Mr. H, creo que una de las cosas más importantes era darle un hilo conductor… créanme, estoy tan sorprendida como ustedes al leer de principio a fin cada uno de los post escritos a lo largo de estos días… tiene un sentido que nunca antes lo había tenido para mí: y es que hasta hace poco se trataba sólo de “eventos” que me parecían casi aislados… y sin conexión. Ahora puedo entender y corroborar varias cosas… me parece hasta lógico el que hayan ocurrido algunas de estas cosas… ya lo había pensado, pero ahora me convence mucho más.

Sobre ti (Mr. H)… escribiendo estuve muchas veces tentada en poner tu nombre, jajaja… con eso hubiera completado el círculo, pero me detuve… ¿sabes por qué?, porque no tiene sentido hacerlo… sería perpetuar una y otra vez una historia que ya tiene fin… y claro que lo tiene… al escribir la palabra “FIN”, más allá de sentir un pequeño escalofrío, fue como si de verdad estuviera cerrando un libro que terminaba de leer.

Quizás otro de los motivos tenga que ver con mi círculo cercano. Desde un tiempo a esta parte me ha tocado ver más de algún llanto o reclamo cuya fuente remite a alguna “pena de amor”, de diferente índole… pero con dos síntomas recurrentes: la duda y la culpa. En cierta forma, la duda es algo que nos carcome, que nos inquieta… es la incertidumbre de que tal vez equivocamos las decisiones, eso es precisamente lo que lleva al segundo síntoma, la culpa. Digan lo que quieran, pero solemos ser todos muy masoquistas, puesto que ante la duda, sólo nos resta concluir que fue “culpa nuestra”. Es casi por decanto natural: al principio decimos que la culpa la tienen otros, o las circunstancias, que se yo… pero por dentro nos damos de latigazos asumiendo nuestra falta (inexistente) y llevando “el dolor” aunque no nos corresponda hacerlo. Cuando ya vemos que no había tal culpa, y que la duda es sólo frustración ante la contingencia (pudo haber sido de una forma, pero fue de otra), podemos dar por superada la pena de amor.

De todas formas, estas cosas no sacas nadas con decirlas si es que no las has vivido… y se que varios entenderán a lo que me refiero, sobretodo cuando hay orgullo herido de por medio. Es por eso que verla apenada (Dama X) hace unos días preguntándose “¿Por qué?”, me gatilló esa sensación de desconcierto, de no saber qué decir, ni menos qué hacer. Se me ocurrieron frases clichés como “las cosas pasan por algo”, “tranquila, todo pasará”, “dale tiempo al tiempo”, etc. Pero sabía que no iban a servir, a mí no me sirvieron en su tiempo. Sólo me restaba ofrecerle “mi apoyo” en caso de requerirlo… es difícil que una persona estando así entienda que de alguna u otra forma las cosas tienen que pasar. Yo no lo entendí.

No me arrepiento, fue una etapa muy linda de mi vida, a pesar de los malos ratos, de los sinsabores… “amé”, entregué lo mejor de mí, con la inocencia de quien “quiere” de verdad y se entrega tal cual es. Ahora las cosas son distintas, los “amores” se dan de forma diferente… la inocencia no es tal, los golpes enseñan, algunos duelen más que otros… pero qué más da… es mejor no hablar de amor.

Sí, he contado la historia con un poco de color literario, en el uso de palabras y cosas así… pero los hechos son tal cual como los describí, al menos desde mi perspectiva. Dejo el espacio a los descargos del aludido, creo que se lo merece después de haber abusado de su nombre durante 10 post seguidos. ¿Querías mi versión de las cosas?, bueno… ahí está. Yo ahora me doy por satisfecha, descuida… no te haré ningún atentado o algo por el estilo.

Y a ustedes, mis queridos y pacientes lectores… espero que les haya quedado claro (al menos en parte) de qué se trataba esta historia… así como también espero que puedan sacar algo en limpio también. Uno no sólo cuenta las cosas con el fin de ser escuchada (leída), sino también con la idea de que pueda servirle a alguien… aunque sea de lectura de baño.

Mejor no hablemos de amor ( X )

No sabría explicar por qué razón sabía que era la última vez que iba a estar con Mr. H, era una sensación extraña. Fue como si de repente me viera a mi misma desde fuera: no sabría decir si me dio lata mi patético nivel de dependencia… porque de la noche a la mañana no era que se me hubiese acabado el amor. Creo que una seguidilla de acontecimientos previos antes de su nuevo anuncio de partida me predispusieron a una actitud de ese tipo:

1. Fui sorprendida por algunas personas en una plaza de la capital con Mr H. más de una vez. Una de ellas sabía de su existencia, pero no de su regreso. Después de haberme visto me preguntó qué pasaba… a grandes rasgos le expliqué. Fue la primera en decirme sin ningún tipo de anestesia “Estay pelando el cable, date cuenta que no vas a llegar a ningún lado así”. Claramente la mandé a la mierda (Sorry Ange, me disculpo por eso).

2. Mi pretendiente (C.) me llamó un día de esos. Sabía que estaba “saliendo” con otra persona, me preguntó… “¿Vale la pena aferrarse tanto a una persona?”. No era un discurso de dolido, sino de persona preocupada: “Estás cambiada, te importa una raja el mundo… ¿Tanto te cambió el hombre este?”

3. Estaba rindiendo mal es mis estudios… y eso me estaba pasando la cuenta… nunca había tenido un semestre tan “pajero” como ese, pero me estaba olvidando de la u… estaba perdiendo el norte de lo que quería hacer después.

4. Nada me llamaba la atención, llegué al minuto que no quería salir, ni juntarme con mis amigos… ni carretear. Me reducía a lo justo y lo necesario… y a Mr. H.

Hay más cosas chicas que podría mencionar… pero se centran más o menos en esa conclusión: “me estoy quedando sola, me estoy consumiendo con algo que no tiene para adonde llegar”. Cada vez lo fui pensando más y más… tanto que a veces me decía en voz alta: “¡Estúpida! ¡Estúpida!”

De repente me vi con Mr. H y me puse a pensar precisamente en qué pasaría si me decía que se iba de nuevo. No lo sabía… pero después llegué a la conclusión de que si volvía a pasar… quizás lo más sano era dejarlo ir de forma permanente, como un nunca más, aunque me doliera. Yo ya me sentía lo suficientemente manipulada por mis arrebatos como para seguir en algo así mucho tiempo más. Así que cuando me dijo que se iba de nuevo, yo ya tenía en mente que sería por última vez. Estaba dejando de lado muchas cosas, al tiempo que estaba “sufriendo” de incertidumbre, incluso sabiendo que estaba al lado mío.

Se fue con la promesa de volver… pero yo me decidí a olvidar. Y estuvo bien, pasaron meses de los cuales no tuve ni siquiera una noticia, ni un mail… ni una llamada por teléfono. Desaparecí de su Messenger de nuevo. Yo mientras… pasaba mi nuevo “duelo” en un verano horrible… todavía lejos de la vida social, como una especie de auto castigo, como una forma de buscar el punto para empezar de nuevo.

El 2005 fue eso más o menos, el encontrar un foco para olvidarme de tanto rollo y concentrarme en otras cosas… como mis estudios y mis futuros trabajos… me puse a hacer cosas como condenada: pegas de encuesta, entrevistas, ayudantías en la universidad, etc. También había empezado mi primera práctica profesional. Volví a mis amigos, a mis carretes… pero con otra idea, ya no arrancando de otra cosa, sino precisamente tratando de valorar y disfrutar lo que tenía… los chiquillos (mis amigos) se portaron re bien conmigo, casi ninguno sabía lo que había pasado, pero me acogieron a pesar de no saber. Los rollos dejaron de llamarse Mr. H… y aunque no lo olvidé nunca… cuando me acordaba de él ya no era como esa nostalgia, culpa e incertidumbre de pensar “qué habrá pasado” o “qué hubiera pasado”… ya estaba convencida que no iba a funcionar, pero que al menos no era porque yo no lo hubiese intentado, me quedé con la conciencia tranquila.

Y ahora… este año… Mr. H ha regresado nuevamente desde la nada. Pero yo, por fortuna, ya no estoy en el mismo lugar de antes… tuve un 2005 demasiado agitado, demasiado intenso… demasiado mío, y me gustó, hacía mucho tiempo que no sentía de esa forma. No se lo que viniste a buscar, pero si es a mí, no me vas a encontrar… si es mi amistad, ella se diluyó con nuestra última conversación. Si quieres deambular de aquí para allá, por mí está bien… pero yo ya no te acompañaré, no atenderé tus dudas ni tus penas, porque yo tengo otros planes. Ya huí lo suficiente de mi misma, así que no arrancaré más. Es hora de que aclares tus ideas, tal como me ha costado años aclarar las mías. No se realmente qué es lo que quiero de la vida… pero de algo estoy segura: no quiero seguir intentándolo. Descuida, no hay resentimiento, no hay culpa, no hay duda… pero tampoco hay otra oportunidad.

FIN

miércoles, julio 26, 2006

Mejor no hablemos de amor ( IX )

Y así fue. De cierta forma yo llegué a creer que las cosas se habían calmado… que de alguna manera me acostumbraría a esta nueva forma de llevar las cosas. Pero no dije nada, a nadie le mencioné el regreso de Mr. H… ni siquiera a quienes estuvieron cerca en el momento cuando se había ido un tiempo atrás. Claramente a mi pretendiente no le dije nada, más allá de pensar que estaría celoso (no lo creía en verdad) no quería explicarle de quién se trataba, era una lata que no quería darme. Con Mr. H nos empezamos a ver con frecuencia de nuevo, siempre era entretenido conversar con él, con su humor negro a flor de piel, con esa ironía en torno a la forma de ver las cosas… creo que con el tiempo “heredé” eso de él… ha sido muy útil, no lo niego.

No se cuantas semanas pasarían, pero yo había mejorado mi humor y andaba más relajada por la vida. Aunque no faltaba el momento en que alguna conversación con Mr. H volteara hacia alguna cosa ya pasada, si no era uno, era el otro el que se encargaba de recordar alguna cosa: “podría haber funcionado”, “quizás otro gallo cantaría”, “hubiéramos hecho esto o lo otro”. Pero en fin, al parecer era como un pequeño “break” entre conversaciones… creo que ninguno le daba tanto asunto… o quizás más de lo que pensábamos. Pero llegó el momento de las confusiones. Y es que era extraño, la forma en que nos comportábamos daba para pensar que todavía había vida de “pareja”, pero sin serlo. Ambos nos pedíamos explicaciones por las cosas que hacíamos… algo de “celos” se manifestaba cuando él se juntaba con otra, y de su parte siempre se terminaba amurrando cuando lo dejaba para irme a juntar con C. ¿En qué terminó esa dinámica?. En que después de pedir y dar explicaciones entrábamos a la fase de reconciliación típica de las parejas. Sí, tal como lo oyen… terminé accediendo a tener una “relación doble”, estaba involucrada con dos personas a la vez, pero sin ser una “don Juan” o una “doña Flor”… no se trataba de conquistas (al contrario, nunca he sido de ese tipo de personas, mi carácter me lo impide), sino de circunstancias. A fin de cuentas, con ambos era una especie de juego casi… uno más antiguo que el otro, claro… pero ninguno con el peso de la seriedad que se podría pensar. En fin, más allá de eso… estaba nuevamente con Mr. H… a pesar de mis reproches, a pesar de que me había dicho “nunca más”… bueno, como ven… la debilidad era tal, y la fuerza de voluntad tan poca…

Le pregunté en una ocasión a dónde creía que llegaríamos, me dijo que no lo sabía pero que no me preocupara por eso. Sinceramente no sabía qué creer… ¿Estaba jugando conmigo?, probablemente… pero otra vez no me importó. ¿Tanto quería a aquel sujeto?... al parecer sí. Nuevamente me dejé llevar, nuevamente cedí… estábamos a finales del año 2004, y yo estaba enrollada de nuevo. Dispuesta a “jugármela” quizás… decidí dejar de ver a C. (mi pretendiente)… era lo mínimo que podía hacer. Mr. H por su parte estaba más adorable que nunca. Evidentemente no era lo mismo que antes, pero se asemejaba bastante… nos conocíamos ya mucho más que antes… gustos, mañas, estilos… etc. No hacíamos planes como la primera vez… pero inconcientemente yo consideraba la opción de “tenerlo” a mi lado un tiempo largo.

Esta vez el paraíso duró casi dos meses. Tiempo intenso, quizás no tanto como la primera vez, porque la inocencia no era tal como aquella vez… pero de todas maneras, llegué a sentir que esa persona era tan importante para mí como nadie lo había sido nunca. ¿Qué pasó esta vez?. Se iba otra vez, tenía que regresar al sur… pero según él volvería pronto. Algo me hizo desconfiar. Esta vez no se por qué sabía que no habría “un de nuevo”. No dije nada. Esa despedida la viví como si fuera “nunca más”. Me aseguró que estaría conmigo pronto… pero yo sabía que no. Nos despedimos, aproveché al máximo esos últimos momentos. No me arrepiento de eso.

Y se fue. Una vez más lloré y grité, me desesperé… no era posible que me volviera a pasar lo mismo y con la misma persona. ¿Era verdad eso de que el “amor” enceguece?... al parecer sí. Pero a diferencia de esa primera vez… ya sabía lo que venía.

Continuará…

martes, julio 25, 2006

Mejor no hablemos de amor ( VIII )

Me sentía como una adolescente nuevamente. Fue extraña esa sensación. No se cuanto rato estuvimos así… sólo recuerdo que en un momento yo me aparté. Era como una reacción involuntaria asumo, porque no recuerdo haber pensando alguna cosa que me llevara a hacerlo. Mr. H al notar esa reacción me preguntó “¿Qué pasa?”. Yo creo que moví la cabeza sin decir nada. Traté de explicarle que me sentía rara, que no era algo que “tuviera” que pasar. “Deja de pensar tanto… le das muchas vueltas” me dijo. No se, me dieron ganas de pegarle o tirarle algo por la cabeza… antes de que dijera o hiciera otra cosa empezó a hablar de nuevo:

- Sí, ya… tienes razón, siempre la tienes. Mira, yo se que me porté como un demonio contigo. Se que me fui y que no te dije nada, que te aparté sin explicarte nada, y me imagino que te dolió mucho. Yo de verdad confío mucho en ti, pero en ese minuto me dio miedo decirte que era lo que realmente pasaba. No sabía cómo ibas a reaccionar… no sabía si era una justificación tampoco. Sólo que sentía que no estaba en mi lugar, me dio miedo asumir el riesgo y que de repente se fuera todo a la mierda. No quería cagarte con mis tonteras, y yo tampoco quería seguir cagándome la cabeza de tanto pensar.

Siguió hablando, me volvió a decir que él creía que me merecía alguien mejor que él, y que por eso se fue… pero que si me explicaba que se iba por miedo, o por indecisión pensaba que yo me iba a quedar con una mala impresión, o que iba a insistir en algo que no tenía vuelta y un montón de cosas más. En el fondo se excusó, y aunque no lograba entender bien la fuente de su disculpa, tampoco me hacían sentido otras cosas…

- ¿Y ahora qué? – Se lo dije en tono de duda, pero de una duda que descoloca… de alguien que no entiende ni la mínima parte de todo.

Se quedó en silencio unos minutos, como si pensara y buscara las palabras adecuadas. Y creo que las encontró: “Es el momento de darle un final como la gente”. Con eso me quedaron claras algunas cosas, como por ejemplo el hecho que no venía a buscar una segunda oportunidad, así como tampoco había vuelto a vengarse o cuanta cosa se me había ocurrido pensar antes. Tal como lo tenía pensado en mi caso, él venía a cerrar su cuento con un fantasma… ¡Qué curioso que el fantasma haya sido yo!

Me tocó el momento de hablar, y lo hice. Se lo dije todo. Me desahogué. Le dije todos los rollos que me había pasado cuando desapareció, todo lo que me había costado intentar olvidarme de “lo nuestro”, y que me parecía insano terminar en una plaza besándome con él y dándome cuenta que todavía no lo superaba del todo. Él me dijo que tampoco lo superaba, pero que no era motivo para una segunda oportunidad… le encontré razón, ¿Qué podría quedar de todo, aparte de ese pasado compartido?. En algún momento llegamos al tema de la amistad… él venía a buscarme como “amiga”, que era una de las cosas que más le había dolido perder. Sí, obvio, yo siempre he funcionado bien como pañuelo de lágrimas de otros… podía entender su argumento. Llegué a pensar en su propuesta, pero no le contesté… no quería ser amiga de un sujeto que me revolvía tantas hormonas, no me sentía capaz de soportarlo. Pero me fui con cautela, le dije que no esperara encontrarme igual que antes, que las cosas cambian, tal como él lo había hecho.

Me dijo que lo entendía, que no me pedía nada, excepto la posibilidad de aclarar el asunto, y que por favor no lo odiara… que tratara de ponerme en su lugar: “Es pelúo no saber dónde perteneces”. Su rollo de la inestabilidad siempre fue la excusa que justificaba su comportamiento, esta vez no fue la excepción. En fin, de sentimientos encontrados, terminé diciéndole que si bien no entendía todavía qué quería exactamente, estaba de acuerdo que había que dar un corte. La conversación se giró hacia nuestras vidas, qué estaba haciendo yo, qué pretendía él en Santiago… me dijo que su estadía era indefinida, pero que no quería encariñarse mucho con la ciudad. De repente me vi acostada en la banca con mi cabeza apoyada en sus piernas, hablando de las mañas de mi pretendiente, y en como me zafaba de él cuando podía. Mientras él reía contaba que las minas lo terminaban aburriendo por “camotes”… llegamos a la conclusión, entre risas, que seríamos solterones mañosos riéndonos de todo el mundo. Así concluyó el encuentro: con la promesa de que todo había acabado y que aunque las cosas ya no serían iguales para una “amistad”, al menos no nos privaríamos de reírnos un poco de la vida y del mundo. Que gracioso, era demasiado ambicioso para que resultara.

Continuará…

viernes, julio 21, 2006

Mejor no hablemos de amor ( VII )

“Algunas otras costumbres sí se quitan”, respondí hundiendo la última punta de la colilla en la tierra. No se si entendió de qué hablaba, pero se apresuró a preguntar:

- ¿Cómo has estado?... creo que tengo que preguntártelo.
- Bien, o sea… aquí me ves, aunque tengo mucha curiosidad de por qué querías juntarte conmigo.
- ¿Curiosidad?, no veo qué tiene de malo.
- De malo nada… pero me parece que es extraño de todas formas, ¿No te parece?, o sea, ha pasado un buen tiempo…
- Sí, harto tiempo…
- Y no se qué hizo que te acordaras de mí otra vez…
- Siempre me he acordado de ti…
- ¿Cómo puedo yo saber eso?...
- ¿Me estay pidiendo una prueba?... es insólito…
- Te parece insólito que te pida explicaciones… bueno, a mí me parece insólito que te extrañe eso… - Ignoro como fui capaz de decirle todo eso, y yo que me había quedado paralizada al verlo llegar, supongo que la tranquilidad con la que él se tomaba todo me molestaba a tal punto que no pude evitar decir todo eso. Era como si él “ninguneara” todo lo que me había pasado (o sufrido)
- No pensé que lo ibas a tomar así… te llamé porque tenía ganas de verte, como hacía tiempo no sabía de ti, y como vine a Santiago de nuevo…
- Ok, tú crees que estoy siendo muy grave… de más… pero no esperes que sea de otra forma… si es que me conocieras un poco cacharias que no podría ser de otra forma…

A esas alturas de la conversación estábamos sentados en una banca de un parque, yo miraba el suelo y él fijaba su mirada en mí, podía notarlo porque lo miraba de reojo. Él encendió un cigarro… quedamos en silencio un buen rato. Un poco de culpabilidad me invadió… quizás había sido muy cortante de entrada, traté de suavizar el cuento…

- ¿Y cómo has estado tú?, ¿Qué has hecho en este tiempo? – Volvió a mirarme mientras me ofrecía de su cigarro como forma de hacer un pacto de no agresión… yo acepté.
- Estuve trabajando con mis tarros (computadores)… acondicioné caleta de tarros en la ciudad, gané mi plata con eso. Estuve medio enfermo también, tu cachai, el frío de allá es cosa seria, pero igual estable. Mi familia está bien, mi hermano chico cada día más grande, y mi orgullo personal. Creo que igual bien, ya que estoy acostumbrado a estar allá… pero igual echando de menos Santiago, siempre se echa de menos…
- Bueno, yo como buena citadina, no podría irme de aquí…
- Lo se, tú eres de la gran ciudad, es lo tuyo… ¿Estay estudiando todavía?
- Sí, me queda un año…
- Que buena, casi nada…
- Sí… se pasa rápido igual…

Se produjo otro silencio prolongado, pero ahora ambos nos mirábamos fijamente, como intentando adivinar qué pensaba el otro. Al parecer sin éxito, yo no podía saber que pasaba por su cabeza… y aparentemente él tampoco. Ahora él rompió el silencio:

- Y supongo que ya estás viviendo sola en tu mansión de Providencia… -

No se por qué me empecé a reír, de verdad el comentario me dio risa… me acordé de que una vez en mis delirios de grandeza le dije que iba a ser feliz el día que viviera sola en mi gran departamento de Providencia. Un sueño que al corto plazo no tenía por donde ser cumplido. Y me reí al escuchar su comentario… no se si por lo iluso de pensar que podría ser verdad, o si era porque me daba gusto que se acordara de un detalle así. De seguro era por eso último. Él rió también…

- Que gusto verte reír de nuevo… me costó eso sí.
- Siempre experimentando a costa mía… pensé que se te había quitado – Yo le hablaba, pero en tono ya no agresivo, si no más bien una mezcla entre ironía y broma. Se relajó aún más al ver que ya no estaba a la defensiva.
- Tú sabes… experimento contigo, no sobre ti.
- ¡Gran diferencia!, sólo una actitud pasiva como la mía aguantaría eso contigo.
- No es pasividad, es comprensión… eso es lo que siempre me ha gustado de ti.
- Entonces podría convertirme en tu madre suplente… las madres son las únicas que tienen por misión “comprender” – Eso le causó mucha risa.
- No podrías ser mi mamá… no hay quien se le iguale a mi vieja. Pero si quieres te dejo en la lista…
- ¿Lista?, ¿y en qué puesto estoy?... supongo que este tiempo de no verte habré bajado caleta de lugares.
- No loca, tu lugar sigue intacto – Ahí dejó de reír, y yo también. Me miró fijamente… y en un acto de osadía me tomó la mano. Yo me estremecí, y volví a paralizarme, no reaccioné ni fui capaz de quitarle la mano… sin soltarme le respondí.
- No seas mentiroso, las cosas no pueden estar igual… y mi lugar debe estar perdido hace rato. Tú sabes mejor que yo que lo “para siempre” no existe.
- Sí, pero ¿No me crees?... no, obvio que no me crees…
- No volvamos sobre eso, no tengo como creerte… tampoco tengo por qué hacerlo.
- Sí, si tienes una razón pa’ hacerlo
- Ya, ¿y cuál es?
- Que todo quedó a la mitad, no hubo cierre… por lo mismo no ha acabado… - Me sorprendió que de repente su memoria se refrescara de esa forma.
- Ah, entonces ahora ¿me culparás a mí por eso?
- No, no voy a hacer eso…
- ¿Entonces qué vas a hacer al respecto?... – Su respuesta no llegó de la manera que yo me esperaba en ese minuto, no dijo nada, sólo se acercó a mí y antes que yo pudiera decir algo para quebrar el silencio comenzó a besarme. Pensé en esquivarlo, pero era evidente que no quería esquivarlo… sólo un intento hice, pero con uno de sus brazos alrededor de mi cuello me atrajo de nuevo hacia él… ahí sólo cerré los ojos, sabiendo que después quizás me arrepentiría… pero disfrutando del placer de esa tarde-noche cayendo sobre la ciudad y con la delicia de algo que ocultamente deseé por tantos meses. En ese minuto sólo me dejé llevar… mi razón estaba con los ojos vendados otra vez.

Continuará…

miércoles, julio 19, 2006

Mejor no hablemos de amor ( VI )

La ansiedad y la angustia pueden ser malas compañeras juntas, traicioneras como ellas solas, e impertinentes al mismo tiempo. Aquel día fue uno de ellos, yo sólo quería que llegara la noche para irme a mi casa y leer qué decía el endemoniado mail. Sin embargo, el tiempo corría más lento que nunca, y por más cigarros que fumara y más cafés que tomara, no parecía ir más rápido el reloj. Pero finalmente, y después de haber dejado la crema en la u y en las cosas que estaba haciendo, llegó el momento de irse a casa. Fue un viaje largo, pero en blanco: me limitaba al objetivo final, llegar pronto y no pensar nada más. Así lo hice, el saludo de rigor y después al computador. Abrí el correo cuyo asunto era un escueto “hola”… respiré profundo y comencé a leer.

“Hola. Supongo que te acuerdas de mí. Yo creo que sí. ¿Cómo te ha ido?...”. En cierta forma, creo que no me esperaba algo muy efusivo… de todas maneras, todo me parecía bastante confuso, ¿Para qué escribirme?, si quería dejar pasar todo de largo, era cosa de desaparecer y punto, tal como lo había hecho hasta ahora. Al avanzar mi lectura, notaba como de cosas que no entendía se llenaban las frases… “me acordé de ti el otro día, estaba escuchando esa canción…”. “Sabes, estoy en Santiago estos días, podríamos juntarnos para conversar un rato”. Creo que eso fue lo que terminó de descolocarme. Sencillamente no podía creerlo… no sabía si largarme a reír o a llorar. ¿Y que no era que no iba a volver?, ¿Y que no era que estaba complicado?, ¿Y que no quería que me olvidara de él?. Se me ocurrió que me estaba gastando una broma… se me ocurrió que quizás hasta quisiera vengarse de mí por alguna cosa que desconocía… incluso que era yo la que todo este tiempo se imaginó algo que nunca pasó. Terminé de leer por 3ra vez. El mail terminaba con un número de teléfono y un “puedes llamarme”. Ahí creo que se gatilló mi sentimiento de orgullo herido: ¿”Puedes llamarme”?... no, claramente eso no sonó muy humilde, ni siquiera un “Sorry por haber desaparecido así”, ¡Nada!... terminé diciendo a regañadientes “¡Que se vaya al carajo!”

Esa noche tuve miedo de meterme al Messenger… y aunque podría haberlo bloqueado, no estaba segura si iba a hacerlo. Estaba molesta, pero más estaba confundida y descolocada… no sabía qué reacción podría haber tenido en verdad. Creo que pasaron un par de días, yo hacía de cuentas que nada había ocurrido, aunque andaba de un humor de perros… C. me decía que andaba “insoportable”, tenía razón… traté de compensarlo, pero mi orgullo (o mi corazón, como creía también) estaba dolido, y se me notaba. De la rabia empecé a moverme hacia la duda, ¿Qué pretendía este sujeto?... llegaba a pensar que quizás yo le estaba “poniendo mucho color”… aunque no lo parecía, no sabía… me enrabiaba y me reprochaba a mi misma… y volvía de nuevo a la duda. Un día de esos le pregunté sin querer a una amiga: “¿Qué haces cuando los fantasmas vienen a visitarte?”. Ella me dijo “Los enfrentas hasta que te diga qué quieren de ti, y ahí cierras el capítulo”. Sí, tenía lógica… a esas alturas ya creía yo que se trataba de un fantasma que volvía a visitarme, y que debía acabar con eso… pero no quería ser yo la que diera el paso al frente esta vez, mi orgullo empezó a dolerme más que en todos los meses anteriores… no sentía justo que tuviera que ser yo la que lo buscara. Decidí dejar que las cosas pasaran, a pesar de mi angustia y de mi ansiedad… “que pase lo que tenga que pasar no más”.

Y pasó… me llamaste por teléfono. No se qué te llevó a hacerlo, pero te acordaste de mi teléfono y me llamaste. “Hola…”… creo que ha sido una de las conversaciones más cortantes que he tenido por teléfono. Que curioso fue oír tu voz después de tantos meses… tan relajada, como si nada… tal como cuando conversábamos horas y horas de algún tema. Era claro que la que no estaba relajada era yo, casi en tono desafiante te pregunté “¿Qué quieres?”. Tú reíste… “Estás ocupada parece” me dijiste… te prometo que en ese instante si hubiese podido te hubiera tirado el teléfono por la cabeza. Me insististe que querías juntarte conmigo a conversar. A fin de cuentas acepté, supuse que era la forma de aclarar todo de una vez y que desaparecieras de mi vida por completo.

Acordamos el día, la hora y el lugar.

Aquel día me junté temprano con C., no quería explicarle qué iba realmente a hacer después, no quería que sospechara nada, así que le dije que iba a llegar tarde porque me iba a juntar con una amiga, que si quería me llamara al celular (claramente con la intención de que no lo hiciera). De todas formas no lo iba a hacer, dado que tuvimos una discusión ese día… por motivos que no vienen mucho al caso explicar. La cosa es que me fui molesta. Llegué al lugar de reunión acordado con Mr. H… pero él no había llegado, miré el reloj y era temprano todavía. Encendí un cigarro mientas esperaba… no tenía idea qué iba a pasar… tampoco lo estaba pensando mucho. Casi terminando de fumarme el cigarro aparece por detrás de mí: “Algunas costumbres no se quitan ¿cierto?”, yo me volteé y vi que me estaba mirando y sonreía al mismo tiempo. ¡Hace cuanto tiempo que no veía esa cara!... creo que atiné a sonreír levemente mientras enterraba la colilla en la tierra con la punta del pie.

Continuará…

domingo, julio 16, 2006

Mejor no hablemos de amor ( V )

La burla puede ser mucha, supongo que uno nunca sabe hasta donde. Pero para ese entonces, lo que parecía ser una casualidad, se convirtió en un escollo que nunca pensé que podría suceder. Un día navegando por Internet, revisando correos y cosas que suelo hacer recurrentemente durante el día… con mi Messenger encendido, de repente advierto una ventana que emerge por el extremo inferior derecho de mi pantalla… “Mr. H”… “No puede ser”, fue lo primero que pensé. Ya pensaba que quizás era lapsus, demencia temporal o lo que fuera… pero no era posible, así de simple. “Por si las moscas”, revisé el listado de contactos… la sorpresa fue tremenda cuando noté que efectivamente se trataba de la misma persona. Una sensación extraña me dio cuando corroboré que se trataba del mismísimo.

La disyuntiva se presentaba de la siguiente forma: ¿Me hablaría? ¿Tendría que hablarle? ¿Por qué demonios aparecería en mi Messenger después de tanto tiempo?. Muchas preguntas, en muy pocos segundo… poca capacidad de reacción. Me había descolocado, no atiné a nada… sólo miraba la lista de contactos del Messenger y veía como el nombre aparecía en mis lista de gente conectada. En ese minuto estaba en la U, haciendo un trabajo… sin decir palabra me levanté de la silla y fui a pasearme afuera con un cigarro en la mano. Lo encendí y empecé a fumar, mientras me paseaba y pensaba: se me vino de golpe una angustia, pero a la vez una ansiedad que no lograba explicar. Un poco más reactiva, me decidí a hablarle… terminaría el cigarro e iría al computador a hablarle. Ni siquiera sabía qué le iba a decir, pero eso no importaba… se me había olvidado el orgullo por un segundo, y no quería pensar… algo se me ocurriría en la marcha.

Cuando volví a sentarme, respiré hondo y fui a la lista de gente conectada… pero para desgracia de mis ansias, ya no estaba.

Ignoro qué pasó por tu cabeza cuando decidiste “admitirme” en tu lista nuevamente… así como ignoro qué fue lo que hizo que desaparecieras nuevamente. Llegué a pensar que quizás había soñado el verte, que sería algún engaño mental o quizás qué cosa. Una decepción me tomó en ese instante, una decepción de que quizás había dejado ir “otra” oportunidad. Con el correr de ese día, de a poco fui racionalizando… “¡Estúpida!, ¿Qué estuviste a punto de hacer?”… me reproché mi infantilismo, y guardé silencio el resto del día. En la tarde de ese día me junté con C. (mi pretendiente), casi como una forma de huir de todo y hacer de cuenta que no pasó lo de la mañana, me focalicé en ser atenta, cariñosa, a dármelas de mujer que está en “otra onda”. Él estaba fascinado… era como si yo hubiera cambiado de la noche de la mañana. Para mí era una forma de protegerme de algo que ni siquiera estaba cierta qué era… me asusté y busqué protección. Era evidente que “mi fortaleza” interior era tan débil como un castillo de naipes.

Castillo de naipes que se derrumbó a los pocos días: en una semana con exceso de actividad, pruebas, trabajos y muchas cosas más… revisando mi casilla electrónica encontré un mail de Mr. H. “¿Qué demonios pasa aquí?”, fue lo primero que dije… y parece que lo dije en voz alta, porque quienes estaban conmigo me miraron con el medio signo de interrogación en sus rostros. No podía leer el mail, tanto porque me apremiaba un trabajo que hacía, así como el susto de no saber qué diría… tenía que leerlo con tiempo, cuando esta gente no estuviera conmigo, cuando me calmara, cuando estuviera preparada a lo que fuera. La noche era una opción… mientras tanto, cerraba la casilla y trataba de conectarme con lo que estaba haciendo. “Sí, en la noche mejor”.

Continuará…

sábado, julio 15, 2006

Mejor no hablemos de amor ( IV )

Bajo ese nuevo carácter, quizás soberbio y hasta indolente, logré armarme de un temple nuevo. Las cosas comenzaron a importarme “una raja”; lo único importante era tener éxito en los estudios (con el mínimo esfuerzo, claro) y pasarlo bien. Sus buenos carretes y bastante ocio. Incluso empecé a burlarme de quienes tenían “atados” amorosos… les decía que eso era una pérdida de tiempo, que se olvidaran, que era innecesario: “yo”, la que tenía “heridas de guerra” en eso podía dar fe que no valía la pena. Debo decir que muchas personas me hicieron caso, dado que cuento con la confianza de mucha gente que cree en mis consejos, jajaja… curioso, si yo hubiera sido ellos, no me habría hecho tanto caso. En ese período alguien me preguntó una vez: “¿Te olvidaste que alguna vez sentiste lo mismo?”… después de pensarlo un poco, yo respondí, “No, no me olvidé… por lo mismo no voy a dejar que pase de nuevo”

Mi nuevo pretendiente (“pretendiente” fue la palabra que empecé a usar de ahí en adelante y hasta el día de hoy) tenía el convencimiento de que yo nunca había tenido una “experiencia” amorosa… no me interesaba refutarle su percepción, así que tampoco mencioné mucho sobre cosas que hayan pasado con anterioridad. Mientras menos preguntas mejor. Comenzamos a salir, un par de tocatas, unas chelas por ahí… su par de cafés en otras oportunidades… lo curioso era que hablábamos poco, jajaja… es decir (antes que se imaginen otra cosa), yo conocía tan poco de él como él de mí… eso me acomodaba bastante y al parecer a él también. Lo pasamos bien, no lo niego. Junto con eso, mi vida universitaria, ya en pleno 2004, se reducía a la vida social en la cafetería de ciencias sociales… casi no entraba a clases, lo sentía un trámite innecesario. Empecé a “querer” más la universidad, y no por el “aula” en sí, jaja… claramente no era por eso.

El segundo semestre empezó bajo la misma tónica de cómo terminó el primero: estabilidad y ocio. Tuvo sus variaciones sobre la marcha, como el hecho de haber empezado a trabajar en algunas cosas… ahí empezó a gestarse el gustillo por el dinero, y a emerger la duda por “el futuro”. No era menor, me quedaba un año para salir de la U, y ver qué demonios iba a hacer con mi vida… reconozco que postergué ese caldo de cabeza por un tiempo, por sanidad mental. Así también por sanidad mental fui rehuyendo el compromiso que mi pretendiente quería obtener de mí… con palabras sutiles, le daba a entender que no era necesario, y que a mí no me interesaba. Creo que él lo entendió… pero no lo aceptó. No perdía oportunidad en recordarme que podíamos tener algo más que una simple amistad con ventaja… de repente me sentía cruel huyendo de esa forma, pero lo creía necesario.

Aún con todo esto, si me hubieran dado en ese entonces la opción de echar el tiempo hacia atrás, hubiera aceptado encantada (a pesar de que mi discurso era otro)… de repente se me venían esas ideas a la cabeza y me asustaba… al parecer esa endemoniada nostalgia todavía no me abandonaba del todo, pero yo era una convencida de que con el tiempo podría olvidar… algo estaba resultando, era cosa de que pasara más tiempo… al menos ahora no me sentía inhabilitada, eso me reconfortaba.

Es increíble como las jugadas del destino pueden ser crueles a veces… yo en vías del saneamiento emocional y sin pensar que se presentaría una nueva oportunidad para torcer el camino. Una nueva prueba a la resistencia y a la consistencia… la manera más lúdica de ver que entre discurso y acción hay un abismo de diferencia. Nada lo hubiera siquiera advertido… yo ni en mis deseos más ocultos hubiera dado fe de que ocurriría, esperanzas desvanecidas, cuento asumido. Pero no estaba dicha la última palabra.

Mr. H reapareció en escena nuevamente

Continuará…

viernes, julio 14, 2006

Mejor no hablemos de amor ( III )

Pero la tragedia no fue… o al menos no como me la llegué a imaginar.

Transcurrieron varias semanas de encierro personal… la sonrisa desapareció de mi rostro, los planes se esfumaron, el pasado se estancó en ese minuto del tiempo. Me veía una y otra vez escarbando en mi cabeza y en mi corazón… no era posible, no me lo merecía ¿o sí?... y si me lo merecía, me atormentaba no saber por qué.

En el tiempo que siguió, la estrategia de “racionalizar” mis emociones me hizo pensar que después de tanto tiempo, tenía que acabar mi duelo… un duelo muy extraño, porque se trataba de una pérdida de mí misma. Con el pasar de los meses me hice creer a mi misma que fui yo quien cometió los errores, pero con la idea de que no me podía echar a morir por eso… así fue como de a poco fui tratando de cerrar una historia. Reconozco que con la ayuda de mi “recuperado” sentido común me fue costando cada vez menos… la voluntad es fuerte a veces, a mí me sirvió eso y el tiempo, más que cualquier otra cosa. Lo lastimero del asunto, es que todavía me culpaba de algo que ni yo tenía muy claro; pensaba que quizás mi gran culpa era haber “presionado” mucho… yo no lo sentía al menos, pero daba el beneficio de la duda… nadie podía confirmarlo o refutarlo… no quise buscar árbitros tampoco. No me apoyé en nadie, lo enfrenté yo… y aunque salieron “manos” que quisieron ayudar, yo no las dejé… no podía ni quería compartir lo que me había pasado, mientras menos gente lo supiese, mejor… así me evitaba la sarta de preguntas que no quería oír ni responder.

De cierta forma, traté de ir “enterrando” los hechos, a ver si me podía olvidar de lo que había pasado. Estaba claro que no había vuelta atrás y como se dice… “mejor quedarse con lo bueno y enterrar lo malo”. Creo que traté de hacer eso… el no tener ninguna noticia más de Mr. H contribuyó a que pensara incluso, que ya no existía. Fue bueno porque logré empezar a fijar la vista en otras cosas: retomé mi vida estudiantil y social… volví a mis carretes, aunque de manera un poco más “tóxica”… quería “recuperar” los meses de inactividad social. Y así lo hice, pero nunca hablando de lo que me había pasado… incluso ni en las borracheras más dramáticas se me salió alguna vez el nombre de Mr. H. Mi círculo lo olvidó… y yo también.

Tratando de seguir la senda de la recuperación, me encontré cortejada por algunos sujetos. Bajo mi nueva política de “trust no one”, utilicé las tácticas suficientes para no develar “más de la cuenta”. Me convencí que debía seguir adelante, y que tenía derecho a tener pareja, sin embargo, bajo la consigna de “querer hasta donde la racionalidad permita”, después de esa barrera, mejor decir adiós. Así fue como comencé algunas relaciones fortuitas, que acaban a la primera señal de compromiso y planificación (por muy pequeño que fuera, hasta la palabra “pololeo” me producía alergia). Y funcionó, estaba nuevamente sobre “el carril correcto de la vida” según yo… que bien! La pena ya no estaba, incluso me estaba llevando bastante bien con un chiquillo… él me preguntaba a veces, por qué yo no era como el resto de las minas que se abalanzan sobre los tipos y no los dejan respirar… yo me limitaba a reír y a contestar… “porque tiene que ser al revés”. Él lo tomaba como una broma característica de mi humor negro… yo, sin embargo, al parecer lo creía de verdad.

Continuará…

jueves, julio 13, 2006

Mejor no hablemos de amor ( II )

Abril… mayo… junio… julio… un otoño-invierno paradisíaco. No importaba nada, ¿cierto?, me daba lo mismo las cosas que dijera la gente, yo “estaba enamorada” y no me importaba. Pasamos tardes enteras entre eternas conversaciones y pololeo adolescente… me sentía sencillamente una quinceañera, si hasta podía verme con el jumper puesto. Quienes tuvieron la suerte (o la desgracia) de verme aquel tiempo podrían corroborar esto que les estoy diciendo. ¿Embodada?, sí, claramente sí… me olvidé que tenía estudios que cumplir, que tenía responsabilidades… por muy pequeñas que fueran, que había más gente alrededor… mis pensamientos se iban reduciendo a “nuestra última junta”, y a “cuánto tiempo tendría que pasar hasta la próxima vez que nos viéramos”.

Podría decirse que era el comienzo de algo muy intenso, y aunque los dos nos decíamos mutuamente que no era eterno, los primeros meses nos olvidamos del tiempo… por mi parte fui lo más sincera que pude, dije mis verdades y aunque me avergonzara de algunas cosas, no escatimé en depositar mi confianza. Le di cariño… le di amor… siento que me correspondió, me sentía querida. Que belleza de vida!... sin querer empezaron los planes... “si tu te vienes conmigo”, “cuando vuelva…”, “me quedaré un tiempo más para…”. ¿Será posible?. Yo creía que esas cosas no pasaban… yo vivía “el momento”, sabiendo que tenía que terminar… pero este personaje comenzó a darme esperanzas, de las que nunca habíamos hablado, y las cuales evitábamos de mutuo acuerdo… ¿Por qué lo hacía?, yo pensaba que había un cambio, que tal vez era viable tenernos por más tiempo… y aunque traté de irme con calma, mi ímpetu me hizo tomar vuelo.

Todavía me acuerdo cuando me dijiste que no querías irte, que querías quedarte conmigo… así como también al mes siguiente, sin saber por qué, me dijiste “olvídate de mí, no te convengo”. Un balde de agua fría sobre mí, de la noche a la mañana cambiaste y yo no entendía por qué… me esperanzaste y me hiciste creer que podíamos ilusionarnos, y después apareciste con ese discurso: “esto no va a resultar, terminemos aquí”. Como si fuera poco, me dijiste que te ibas y que no volverías a Santiago. Cuando te preguntaba “por qué”, tú sin mirarme me decías que tu vida se había complicado y una sarta de palabras que para mí no tenían sentido… la distancia era nuestro único límite, e incluso con eso habíamos logrado sobrellevarlo, ¿Qué cosa impedía ahora tu retorno y te exigía el pedirme que te olvidara?. Una y otra vez traté de insistir… te negaste a hablar, me asusté… te pregunté si te había hecho algo, que por qué no confiabas en mí… tal extremo que llegué a decirte que no iba a pedirte nada, pero que me dijeras cuál era el problema. Te negaste nuevamente. No me atreví a insistir… entre el darme cuenta el patetismo en el cual estaba cayendo, y el ver que así tampoco ibas a confiar en mí… no pregunté más. No hubo más visitas, no hubo más llamados por teléfono… no hubo más mails.

Para octubre del 2003 Mr. H desapareció de mi vida.

Yo con mi pena a cuestas, me preguntaba una y otra vez “¿Por qué?”… “¿Qué hice?... ¿Qué le hice?”. Duda que tuve que cargar bastante tiempo, porque sus razones nunca me convencieron, no era posible que no pudiésemos darnos una oportunidad… yo se la habría dado, no me importaba el pasado, no me importaban los errores.

“Mi primer día sin ti” (Enanitos Verdes) se convirtió en mi estandarte en esos días… tal como lo fue en 1995 cuando sufría por mi primer amor adolescente… la diferencia, es que ya no era adolescente, tenía 20 años y una tremenda pena. Recuerdo haberme preguntado si “el niño que enloqueció de amor” era de verdad una historia verídica… yo ya me sentía parte de una tragedia.

Continuará...

miércoles, julio 12, 2006

Mejor no hablemos de amor ( I )

Odiosamente creo que todos alguna vez hemos llegado a la conclusión de que eso de “sufrir por alguien” es una complejidad innecesaria. Digo “odiosamente”, porque tenemos la costumbre de gritarlo a los 4 vientos, con mucho ruido… pero no con mucho convencimiento. En todo caso, fuera de ser excesivamente reflexiva… esta afirmación tiene un asidero “empírico” importante… sobre mi caso particular, debo decir que los problemas han sido tantos como errores que los provocaron he cometido. Me parece que la historia algo se ha dibujado en este tiempo… pero será mejor que ejemplifique mis dichos con mi versión de una de las historias más “intensas” de mi vida hasta ahora.

Si bien ese año (2003) parecía ser uno más como cualquiera, no lo fue al fin y al cabo: descubrí que se puede ser feliz y sufrir en períodos muy cortos de tiempo. Al inicio de ese año tenía el convencimiento de que tenía tanto que descubrir, que era una joven comenzando a vivir, que tenía todo para que mi vida fuera la raja: amigos, carrete, buen pasar en la u, salud estable, dinero, proyectos… no se, creía estar tranquila y satisfecha, disfrutando de lo que no había podido hacer en muchos años de mi niñez y mi “tortuosa” adolescencia. Pero el verano tiene su lado cruel… cuando te apartas de tus actividades habituales, cuando tus amigos están lejos, cuando tu familia hace la vista gorda, cuando se hace difícil proyectar… en fin, cuando el insomnio llega sin ser llamado… una “mano amiga” es bienvenida siempre. Y esa mano amiga llegó, en una de esas noches de insomnio. Todavía recuerdo la primera conversación que tuve con Mr. H… como fue que apareció (re-apareció) en mi vida, la que se iba llenando lentamente de dudas sin resolver. Empezaba a dudar que la vida me sonriera a mí, pero Mr. H se encargó de mostrarme que yo “tenía todas las de ganar”, me ayudó a ver que puedo confiar en mí misma, y que era capaz de “confiar” en el resto… una de las cosas que hasta ese entonces me costaba de sobremanera, y que después de eso, se convirtió en uno de mis logros sociales más notables.

Y así empezó… entre charla y charla… horas y horas… días y días… semanas y semanas… empecé a sentir algo extraño… esa persona que reapareció en mi vida era mi amigo… pero yo sentía que esa amistad era más que una charla o un desahogo… algo de sus palabras, de su manera de ser me hacía pensar una y otra vez… al punto que en cierto momento había decidido acabar con todo y desaparecer de su vida… no era posible que yo perdiera mi autonomía mental por otra persona. Fue ahí donde no fui capaz de dar el paso atrás… y Mr. H dio el paso al frente: me confesó que estaba igual de loco por mí que yo de él… que era importante que yo lo supiera, y que quería estar conmigo. Palabras que me cayeron como balde a agua fría… yo que pensaba que me estaba precipitando, que eso no podía ser… que kilómetros de distancia no permiten estas cosas… y lo permitieron… se vino a Santiago un tiempo, me buscó y me encontró… pero ahí la que dio el paso adelante fui yo: contra todo pronóstico, me olvidé de mis prejuicios, de mis dudas y “me lancé”, me atreví a abrir el corazón como se dice… pero más allá de eso… abrí mi vida, que estaba guardada bajo 7 llaves.

Continuará...

sábado, julio 08, 2006

La Piojera, el regreso

Este viernes fue un día entretenido, hay que decirlo... y es que coronar la noche en La Piojera fue un evento como pocos. A diferencia de veces anteriores... esta vez no nos echaron!!! jajaja... notable, cierto?...y eso que seguiamos siendo ruidosos y bebedores (bueno, me excluyo... mi sobriedad me embriaga, jajaja)... a pesar de eso, estuvo weno. Nos encontramos varios del grupo de la U, y es que hoy había presentación de práctica de dos amigos nuestros... y después nos fuimos a celebrar... ¿Qué mejor lugar que La Piojera con un buen terremoto?. Empezamos tempranito... tipo 6 si no mal calculo... todo muy piola... hacía semanas que no me reía tanto... casi como terapia de grupo, pero entretenida.

Y así... la licencia de un carrete era necesaria, más si es un viernes después de una semana horrible. Justamente merecido, nos acordamos de varias cosas, "sacamos el tejido" y aprovechamos de echar mierda al mundo laboral que nos tocó vivir, jaja... casi como adultos-fome... pero no tan críticos, creo yo. En fin, uds. saben... el copete nos hace ser "sanguchitos de palta"... nos apretan un poquito, y hablamos soltándolo todo.

Con todo eso... y en perspectiva, este finde se ve piola... viendo como llueve afuera, sintiendo el frío al asomar la nariz al patio. Un par de cosillas que hacer para la otra semana... y feliz porque el lunes Valpo llega a su fin... ¿no es notable?... yo encuentro que sí. Me ofrecieron hacerle clases de computación a una profe del instituto... es la pega más rara que me han ofrecido hasta ahora. Dinero extra... no viene nada de mal.

Ahora estoy viendo como Alemania le da una paliza a Portugal en el mundial por el 3er lugar... no me arrepiento de no haber visto el mundial, jaja. Bien... es todo por ahora. Estuve de visita por algunos de vuestros blogs... encontré cosas interesantes, debo decirlo. Esperen el próximo post... se viene, jaja.

miércoles, julio 05, 2006

Fin de semestre

Por esas casualidades de la vida, ayer cuando miraba el calendario y veía "4 de julio"... de repente me hizo sentir un estremecimiento... y no porque estuviera emocionada por los gringos y su aniversario... sino porque pensé "Es fin de semestre!!!!"... ¿Qué tenía de particular?... pues para mí nada, y eso es lo más que me llamaba la atención. Y es que ahora "mis tiempos" no son los tiempos de estudiante universitaria... o sea, obvio!... pero creo que todavía tengo el convencimiento de que pasado el 10 de julio se acaba la tormenta y vuelve la calma... como cuando esperaba con ansias mis vacaciones de invierno.

Errooooorrrrrrrrr!!!!!!: 1) No tengo vacaciones; 2) La tormenta no tiene para cuando acabar... quizas el pensar de esa manera me haga pensar que tal vez tengo la posibilidad de hacer de cuentas que este "semestre ya pasó y viene otro nuevo... desde cero"... sí, pensar de esa forma tiene sus ventajas... y es que se plantea como una promesa de cambio... "saldré de este cacho y podré hacer otra cosa más entretenida"... qué ganas de poder decir eso!.

En fin, la distribución del tiempo cambia... y no sabría decir si para mejor o peor. Es muy pronto para decirlo. ¿Qué me espera el "otro semestre"?... creo que salir definitivamente de las garras de la Escuela de Diseño sería un buen comienzo... hacer "la última intentona" de entrar a la elite académica del Instituto de Sociología UC podría ser lo otro en carpeta. Dar plazos, algo que no he podido hacer desde que salí en diciembre pasado... y ya sabemos los problemas que ha causado.

Por ahora, en el ojo del huracán, creo que veo el tiempo avanzar más lento para mí de lo normal...ver a mis pobres compañeros terminando sus prácticas profesionales para unirse al grupo de Sociólogos Cesantes Asociados me hace pensar... "tú estabas en las mismas... y ahora a la mínima presión te vay a la mierda"... parace que es verdad que el egresado se hace más exigente, jaja.

Me parece que una de las cosas más "peliagudas" en este minuto, es planificar... onda eso... "hacer planes"... quizás debería dejarlos para otro momento... aunque pensándolo bien... ¿qué gracia tiene levantarse todos los días si no tienes planes... o al menos con ganas de querer hacer algo?. Mientras reviso mi lista me pregunto... "¿alcanzaré?"... mientras la doblo y la guardo en el bolsillo me respondo... "tendré que alcanzar". Tengo que vengarme de Mr. H, jajaja... tengo que alcanzar!!!

lunes, julio 03, 2006

Inspiración... ven a mí!

Que apestante… son las 11.40 de la mañana… y todavía no soy capaz de escribir ni una línea del informe que para la tarde. Definitivamente este proyecto me tiene “chata”… en fin, habrá que buscar la inspiración en alguna parte… creo que por ahora, me limito a escribir en el blog, como una forma de “ensayar” y hacer de cuenta que al menos algo estoy escribiendo.

Para salir de los problemas domésticos, me vine a la u con mi pc… pedí una oficina prestada, y aquí estoy… viendo por la ventana el paseo de la gente que va y viene… me doy como plazo antes del almuerzo para tener el esqueleto del informe… después, es sólo relleno. Pero este es el punto brígido… horror!!!!

¿Qué más les puedo decir?. Bueno… el fin de semana fui al cine… vi “La casa del Lago”… algo romántico pa despejar un poco la tontera, jajaja. Dentro de mis otras actividades… creo que todo bien, la ayudantía llegando a su fin… y pensando si es prudente o no hacer otra el semestre que viene… es una decisión que debo tomar de aquí a una semana o dos… no se que decidiré aún… es el misterio propio de la vida, nada que hacer. De las otras pegas, sólo stand by por ahora… creo que después de la quincena de julio veré un poco más de luz… espero. De la recreación en general… creo que volveré al carrete en los próximos días, con moderación eso sí, jaja… desde ahora trataremos de que sea con moderación.

Bien… será mejor que me ponga las pilas… no quiero trasnochar hoy, definitivamente no quiero eso.

jueves, junio 29, 2006

Amor a Domicilio

Ok... ok... haré algo de lo cual se que me arrepentiré después... pero que mi doctora dijo que era muy saludable, jajaja... así que adelante.

Bueno, ya viendo el título de este post... sabrán hacia donde quiero llegar, no? jajaja. Aparte de reconocer mi "depresión post-término de telecebolla", tengo que decir que debo encontrar un sustituto rápido, dado que si no de verdad mi reconciliación con el aparato televisivo se irá a la mierda. Mi mayor esperanza está en las teleseries brasileñas que van a estrenar dentro de poco, jajaja... para que vayan viendo el panorama.

En fin... más allá de todo eso, que puede sonar una pendejada o manifiesto concreto de mi "inmadurez", quiero dejar por escrito qué es lo que ví yo realmente durante estos 5 meses de 10 a 11 de la noche. Sí, lo reconozco, Cruz-Coke era mi amor de adolescencia, jajaja... y qué?... me encantaba la pareja de él y la Ale Herrera... era como lo clásico de esa edad... ver personajes que te gustaran porque enganchaban y tenían química... que hasta te hacían suspirar.

Volver a ver esos capítulos no fue más que volver a revivir esos años adolescentes... tan inocentes... tan puros... jajaja. En cierta forma, creo que se confabuló todo para que yo no olvidara que alguna vez fui adolescente... que alguna vez soñé tanto como otros lo han hecho y lo hacen... que sí, imaginé tal vez mi vida futura como una teleserie con final feliz, obviamente. Ahora me deleita, y también me abruma un poco, si nos ponemos a pensar... todo tiempo pasado fue mejor... yo lo creo al menos, aunque se que no voy a llegar a ningún lado con eso... cuático, no?

En fin, supongo que tenía que hacer mi pequeño homenaje a este culebrón que me revolvía las hormonas en antaño... creo que fue la primera teleserie que vi de principio a fin... lo cual es harto decir, encuentro yo. Y es que ver la historia del inmaduro Benjamín y la bella Angélica también tiene su significado a la época en la cual se remonta: la división social entre ricos y pobres se fue diluyendo a un "acomodado/clase media"... y es que se veía en esa clase media, una motivación de emprendimiento, un deseo de surgir... mientras que en los acomodados... un desanimo, una inmadurez, una falta de rumbo. Es cierto...de alguna manera esas cosas se han ido replicando a través de los años... pero con mayor resentimiento, un resentimiento acumulado y heredado también. Los años '90 en este país fueron de positivismo pleno... de que las cosas "iban a mejorar", que todo transitaba hacia lo "venidero". ¿Qué mejor manera de ilustrar ese "positivismo" que enganchando y enamorando a dos jóvenes de condiciones sociales distintas en un espacio común, y compartiendo una realidad en la que tienes todas las de ganar?. La oposición entre ellos no venía de su condición, no venía de su cuna, ni del bagaje cultural que compartían, ni de su falta de oportunidades (al contrario)... si no de una inmadurez producto de su juventud... algo tan obvio, tan simple, pero a la vez tan complejo de subsanar en 5 meses, jajaja... yo creo que ahí está el logro... "lo complejo de lo simple". En esos años, lo simple se veia complejo... en estos años, lo complejo lo disfrazamos de simplicidad... en fin, eso da para otra discusión que no pretendo iniciar acá.

En síntesis... todo lo dicho acá deberá ser guardado por ustedes, mis queridos lectores, como un secreto (jaja, que raro estando todo esto publicado en la red)... será mi revelación de adolescente en manos de un modesto blog... y así dicen que la tecnología sólo idiotiza (sí, tienen razón!, jaja)

martes, junio 27, 2006

Dedicando canciones (Parte I)

Esta es una nueva sección del blog.
Se me ocurrió dedicar canciones... muchos de uds. (mis lectores) serán beneficiados por esto, jajaja... así que atentos.

En esta ocasión le toca a dos personas: a Roberto y a Francisco

1. A Roberto, los siguientes temas:

a) Telling Stories - Tracy Chapman
b) Don't Hurt Your Self - Marillion
c) Better Now - Collective Soul

Las razones están tanto en el título como en el contenido. Telling Stories es una forma de que te des cuenta que alrededor nuestro hay tantas personas como uno, buscando un rumbo en la vida... tu conoces mejor que yo la canción, sabrás que en cada "historia" existe una pena y un dolor que debemos superar, pero a la vez una alegría por la cual "estar".

Don't Hurt Your Self y Better Now es la moraleja de todo esto: hay motivos que nos tienen aquí, y no es pura maldad del destino... escucha la melodia y te darás cuenta que hoy no es el fin del mundo... ni mañana... si no el comienzo de algo que puede ser bueno despues de todo.

2. A Francisco, los siguientes temas:

a) Going Down in Flames – 3 Doors Down
b) Family Man – Mike Oldfield
c) Owner Of A Lonely Heart - Yes
d) i lent et douloureux – Eric Satie

Uhm, las razones, bueno… por parte. Las dos primeras por las letras creo yo, si las analizas bien… tienen un dejo de lo que yo creo que has visto de la vida, y de una nueva posición al enfrentarla ahora. “Going Down in Flames” ilustra un poco la decadencia, los días en que putiamos al mundo y en los cuales nos reprochamos una y otra vez:

“Don’t tell me what to think
Cause I don’t care this time
Don’t tell me what to believe
Cause you won’t be there
To catch me when I fall
But you’ll hate me when I’m not here at all
Miss me when I’m gone again, yeah”

"Family Man" tiene la impronta de una nueva perspectiva para enfrentar la vida: una perspectiva donde hay más caracter, donde enfrentarse a los dilemas exige una posición firme. Esa posición que se encuentra reconociendo precisamente quien uno es realmente y lo que uno merece de esta vida. Creo que estás en vías de eso… por lo mismo no pierdas el norte, si es necesario mantener el control, que sea un control sobre tu propia vida… con eso no tendrás problemas en adelante, reconoce el valor de quien eres, de que eres capaz de hablar fuerte y claro:

“But He Said, "Leave Me Alone, I'm A Family Man,
And My Bark Is Much Worse Than My Bite!"
He Said, "Leave Me Alone, I'm A Family Man.
If You Push Me Too Far, I Just Might...."


Owner of a Lonely Heart es un clásico… por música más bien. No más que decir… igual si puedes ponerle atención a la letra, verás que tiene algo interesante. La última es una melodía preciosa… a ti que te gusta el cine del bueno, te va a gustar creo. Un lento que merece la pena ser escuchado.

domingo, junio 25, 2006

Reconciliación con la TV

Hace un tiempo me encontré con un foro de televisión chileno.

Esto no hubiera tenido ninguna ingerencia en mi vida considerando el hecho que veo muy poca tele... pero cuando lo exploré un poco más... me di cuenta que si bien ahora no estaba ni ahí con la televisión... hace años atrás era una "tevita" como muchos.

Recordando comerciales antiguos, programas que ya no dan, microespacios y teleseries varias... aparte de darme un poco de risa por tener que mirar el carnet, me acordé que yo acumulaba mucho material, tanto de prensa, radio y tv... bueno, así fue como me surgió la idea de comprarme el grabador de dvd... ya he respaldado la mayoría de mis vhs que datan desde 1995 en adelante. Lamentablemente mis recortes de prensa y revistas no corrieron la misma suerte: durante una crisis depresiva de hace un par de años... terminaron rotos y en la basura... no saco nada con arrepentirme ahora... pero hoy por hoy sería un material codiciado. En fin... lo que trato de ilustrar es un poco como me he ido reconciliando con los medios... con la tele en particular... supongo que puede ser efecto de la misma nostalgia que me produce ver weas viejas, sí... de más que es eso. Con eso... me he dedicado casi dos días enteros a bajar música relativa, a recordar viejos grupos y "valorar" el material que tengo... capaz que hasta me vuelva coleccionista de nuevo... jajaja, tal como en la época en que juntaba boletos de micro, como quien juntaba animosamente estampillas.

Con toda esta actividad... poco me he preocupado de las cosas cotidianas... dícese del trabajo y de la vida social y familiar... es más... llevo como dos días en cama... sin muchas ganas de salir, con el control remoto en la mano, el Emule encendido y revisando nuevos post del foro. Ahhhh... como en los viejos tiempos!!! jajaja... o sea, prefiero eso antes que quedarme sin tiempo de ocio a estas alturas.

De lo que se viene... no se, creo que no les voy a decir nada porque no hay mucho que contar. Haré aclaraciones a los comentarios del post anterior... del cual recibí varios comentarios "off the record" también, jajaja. En fin, aclaro:

1. No estoy buscando al hombre ideal, ni tampoco "espero que me caiga del cielo". Mi exposición temática tiene que ver más con una operación mental que hacemos las mujeres, más que con un accionar efectivo. El exceso de idealización es nocivo para la salud, lo tengo claro... por lo mismo hago la diferencia entre una cosa y otra.

2. Sí, es cierto, con Mr. H hemos tomado el blog para iniciar una pseudo-batalla de comentarios... batalla que ganaré cuando les escriba de quien se trata, jajaja. Bueno, hasta que eso no ocurra, no haré más comentarios que lo interpelen.

3. Angélica... gracias por visitar el blog... como verás, lleva harto tiempo en funcionamiento y creo que le queda harto todavía. De hecho, ya se ha diversificado un poco. Si lees post anteriores entederás mejor algunas cosas... adelante, lee con confianza, jaja.

Eso... me voy a ver unas cosillas nuevas que bajé.
Hasta la vista.

martes, junio 20, 2006

El hombre ideal sí existe

01:00 am.
Supongo que tengo ganas de jugosear un rato... y es que quizás bajo otras circunstancias ni pensaría en escribir sobre esto. Pero filo, tomenlo como una "ponencia" de una investigación empírica.

"El hombre ideal", el ethos femenino

Sí, ya saben a quien me refiero... a ese tipo de los cuentos de hadas, que hasta a las más incrédulas (me incluyo) haría soñar. Que nos halaga con piropos, que nos dice que todo está bien, que nos necesita, que nos hace regalos, que siempre está cuando lo necesitamos y que pa colmo es rico y atractivo... y hasta casi lo podemos ver cabalgando con su pinta de príncipe de cuentos. Bonito, ¿No?... pues bien. Sí, sabemos que de esos no existen, aunque nos encantaría. He llegado a la conclusión de que soñar su existencia, sabiendo que es imposible... más que un signo de esquizofrenia femenina, es una forma de ethos que nos permite a las féminas mantener, aunque sea de forma imaginaria, una inocencia y una conciencia que nos ayuda levantarnos todos los días. Jajaja... porque sería re fome asumir que estamos destinadas a tener que optar por el "mal menor", aunque así sea. En fin, esta búsqueda incensante de nuestro príncipe azul nos lleva por escabrosos lugares y nos somete a pruebas de "blancura" que lamentablemente pocas pueden pasar con éxito. ¿Hasta dónde somos capaces de tranzar nuestro ethos? ¿Idealizamos de por vida?

La carne el débil, eso de seguro ya lo saben

¿Dónde está el límite?. Bueno, no lo sabemos con exactitud... pero hagan de cuenta que a medida que pasa el tiempo, nuestro "idealismo" del género masculino (iniciado en nuestra adolescencia, con el primer cantante o actor que idolatramos) se va diluyendo en ácido. Y al final estamos frente a la disyuntiva: ¿Seguimos esperando el príncipe azul o barajamos otras opciones?. La separación entre "ser" y "deber ser" se hace más clara cada vez... pasamos por un proceso de "racionalización" de nuestras expectativas... estamos dispuestas a transar defectos por virtudes y viceversa. Después de todo, la vida no es blanco o negro... empezamos a ver los grises con mejores ojos... y así, aceptamos "pero con reparos". De esta forma ustedes pueden ver cómo lentamente "ponemos los pies en la tierra" y tomamos las decisiones bajo otros criterios.

¿Qué dice la experiencia?

Lo siento, no soy muy erudita en el tema experiencialmente hablando. Supongo que he ido pasando por el proceso de "reacomodación de expectativas" a través de los años. Reconozco que secretamente añoro aquellas cualidades extraordinarias que toda mujer sueña... pero como buena realista que soy, he tenido que transar también. O sea, el problema yo creo que está cuando vamos cambiando de prioridades muy rápido... ahí nuestras relaciones colapsan... porque, claro, el pobre tipo no puede adaptarse a todos los escenarios... es una cosa de naturaleza, jaja. En mi caso particular, debo decir que desde mi última gran desilución... mi consigna ha sido, "olvídate del príncipe azul"... claro, parecería evidente... pero a pesar de eso, todavía algo de fe me queda. Lo cual no quita que en ciertas ocasiones ceda antes las presiones de galancetes que son valorados por cosas particulares en ciertos momentos de la vida... es como todo en la vida... personas van... personas vienen... amores van... amores vienen. No tiene nada de malo, en la medida que no sólo "uses" si no que también "entregues". Mientras se cumpla el círculo de reciprocidad... las idealizaciones y el ethos se pueden quedar tranquilos en un rincón.

Siendo esto así, el hombre ideal sí existe, pero así como se ve "ideal"... así como para ellos "la mujer ideal" también existe. Es una forma de "comparar" que lo nos gustaría del otro... y aunque vayamos tomando conciencia de que todos nuestros requerimientos no pueden ser satisfechos por una sola persona... en teoría aprendemos a valorar las virtudes de entre quienes conocemos... supongo que después sería cosa de sumar: el que reuna más virtudes requeridas, gana. Jajaja... en la práctica, claro, no es tan así... pero operamos al menos con una lógica de querer encontrarlo... al menos es una motivación, que puede ser explícita... o más bien implícita, en la mayoría de los casos.

¿Qué querrían ustedes encontrar?

sábado, junio 17, 2006

Sólo un poco

Viernes... bueno, mirando la hora, veo que ya es sábado.

Estoy en mi casa, volví más temprano de Valpo de lo que tenía presupuestado. Después de una siesta, decidí quedarme en cama... aprovechar de ver algo de tele, y recuperar mi sed de internet, la cual se me estuvo negada gran parte del viaje. No me voy a referir ahora a los detalles de cómo me fue en Valpo... sólo decir que hay gente que es una mierda, y que llega a ser frustrante muchas veces. En fin, qué sacaría ahora con alegar.

No hay carrete este finde... anoche jueves había una despedida de una compañera de la U a la cual no pude ir por estar en Valpo, así que pasó la vieja. Me he marginado de manera muy drástica del alcohol y del carrete... siento que hay cosas no resueltas de las que debo ocuparme antes de volver a eso... si es que vuelvo nuevamente. No es que me haya "jubilado" ni mucho menos, pero quizas estoy buscando otra cosa.

Creo que cometí un error fatal: retrocedí mi memoria más de la cuenta... "sólo un poco" pensaba que no iba a ser dañino... pero creo que se me pasó la mano. En cierta forma, recordé algunas cosas que tenía estancadas. Me acordé que alguna vez quise ser escritora... sí, de hecho tengo un par de "historias" y "guiones" escritos de mi puño y letra (cuando no tenia computador) de hace varios años atrás. Historias muy simples, pero que me producían un cariño especial porque era capaz de volcar tanto mis experiencias (pocas para la época), cómo mis propias idealizaciones. Con los años en mis escritos quedaron mis experiencias... pero perdí mis idealizaciones: dicen que eso pasa a medida que vas perdiendo la inocencia en la vida... que lata en verdad. La capacidad de asombro se reduce, y hasta te "da paja" imaginar y soñar un poco. Me gustaría volver a poder escribir nuevamente... creo que sería una forma de reconciliarme con uno de mis sueño de niña... de paso podría ejercitar mi imaginación que harto oxidada está... sólo me falta un empujón.

Ahora los dejaré con una frase de una historia que había escrito... algo negativa... pero que en su momento ilustró un pesimismo que más de alguno ha sentido.

“Nunca vamos a ser felices y ¿sabes por qué?, porque para nosotros está negada la felicidad. Equivocamos desde el principio y nuestro castigo será siempre el mismo: deambular por la vida buscando algo que nunca vamos a encontrar... y no porque no exista, sino porque no la merecemos”

¿Quiere seguir la historia?. No se pierda el piloto a ser lanzado proximamente.

jueves, junio 15, 2006

Transmitiendo desde Valpo-"Mío"

Creo que he producido mucho más que en todas las semanas anteriores, sin embargo, esta fue una de las mañanas más estresantes en mucho tiempo.

Ayer partí a Valparaíso a eso de las 8 de la noche... llegué tipo 9.30 ya hecha mierda... cansada a cagar... y todavía me quedaba que revisar unas fichas para arreglar la pauta de los focus de hoy. En resumen... apagué la luz tipo 2 y media de la mañana... para mi peor colmo, parece que en la casa del lado estaban haciendo una fiesta porque me desperté a las 4 y sonaba música cumbianchera casi encima de mis oidos... me dormí como a las 6... el reloj sólo a las 7.30... me quería pegar un tiro!

Desayuno... tenía que estar en la oficina a las 9, llegué de manera puntual... mi jefa me estaba esperando... con la siguiente noticia: no se sentía bien, estaba enferma del estómago y no estaba en condiciones de moderar el primer focus de las 9.30. Horror!!!!... se suponía que yo iba a moderar uno de las 12, cuando me supiera bien lo que tenía que hacer. En fin... con esa responsabilidad a cuestas, no me quedó otra. Para variar, había gente que se hacía conflicto por todo y todo lo encontraba malo: el alcalde aquí, que los privados acá, que el gobierno no se qué, que Valpo Mío otro resto, etc... etc... de verdad sentía ganas de acriminarme con alguien (me dieron ganas de convertirme en mafiosa después de eso). Total... la "discusión" duró casi dos horas... yo evidentemente chata, sólo me restaba sonreir a los presentes y "agradecer su presencia" (cosa que realmente no agradecía en lo absoluto, lo único que agradeceré serán las lucas que me llegarán a fin de mes).

Ya son las 5 de la tarde... pasamos la tanda de focus de las 12 con bastante más éxito que en la mañana... y nos queda la última tanda de hoy a las 6... de ahí hasta mañana a las 9.30 nuevamente. Estoy cansada... aparte que cagada de sueño... pero filo, mañana me quiero virar a santiago apenas termine los focus... no quiero saber de Valpo en un buen tiempo más.

lunes, junio 12, 2006

La delgada línea...

Parece mentira.

Un día puedes estar bien, y al otro dentro de un cajón.

Las emociones de un sólo día pueden estremecerte mucho y de manera repentina.
Instalando y configurando yo mi nueva adquisición (dvd) recibí un llamado telefónico antes de las 5 de la tarde... querían hablar con mi viejo, no reconocí a la persona así que se lo pasé sin saber. Él sale y nos cuenta que nuestro tío (uno de sus hermanos) entró de urgencia al hospital por un problema cardiaco... mis viejos parten corriendo al hospital... a eso de las 5 y media llaman diciendo que había fallecido... todo así de rápido, en menos de una hora.

Estas cosas pasan y "así es la vida"... cuántas veces yo suelo decir lo mismo... pero de repente te dan ganas y te preguntas "por qué"... te rebelas un poco y te da rabia... piensas que es injusto y que no tendría que haber pasado... te pones a pensar en la muerte y te da susto lo que vaya a pasar el día de mañana. De verdad lo siento harto... más por mi papá y mi mamá que lo querían mucho... él siempre se portó muy bien con nosotros... era cercano... dentro de la poca familia cercana que solemos tener. No me quise aparecer hoy por el hospital... mañana es el velorio... en la casa... ahí iré, es lo menos que puedo hacer, es lo mínimo que se merece de mi parte.

Quien sabe, esto sea una forma de ilustrarnos que no estamos en una burbuja... y más allá de pensar, "mañana me toca a mí", te cuestiona la forma en que conduces tu vida... te vuelve la noción de "no perder el tiempo". Será momento también del reencuentro familiar... siempre dicen que son los bautizos, los matrimonios y los funerales los eventos que juntan a la familia... sí, tienen razón.

Lamento tener que usar el blog para escribir estas cosas pero a ustedes, mis lectores, ya los he hecho parte de mi vida... creo que era necesario aterrizar un poco... detenerse y ver quienes están al lado tuyo... y en qué medida no estamos tan solos como pensamos.

sábado, junio 10, 2006

El consumo me consume

Ya es mucho.

Aunque supongo que me lo merezco, es decir, no en vano me ha tocado trabajar non-stop desde que terminé mi 2da práctica. Aunque sea, me merezco una recompensa material, no?. Pues bien, aparte de la compra de mi "toshibito", se sumó la compra de mi "daewoocito" (reproductor y grabador de VHS y DVD). Tan chata estaba de grabar mis programas en mala calidad, que preferí "invertir" parte de mi último sueldo. A la vez... tengo la ventaja de poder respaldar en formato digital todos mis pobres VHS que andan dando pena por la casa, interesante no?

En fin... el consumo me consume. Y sí, materialista y todo, creo que un par de gustos no están de más, aunque mi cuenta bancaria haya sufrido un poquito. Mientras me preparo a tirar un par de boletas más y a terminar algunas pegas inconclusas.

Comprenderán que pocas ganas de salir de mi casa tengo. Me he limitado a cumplir con mis compromisos agendados y punto (aunque la lluvia del jueves me impidió moverme, tenía una pieza inundada en la casa... imagínense el escándalo). Más allá de eso, he evitado cualquier contacto social vía no-messenger, jajaja... filo, además... ha habido poca acción esta semana, y el fin de semana tampoco se ve muy auspicioso. Estamos a sábado y estoy viendo qué hacer: o acostarme a ver tele o hacer copias de dvd's... no se. Hoy en la noche es probable que me acueste temprano, además el frío se los encargo... brrrrrrr

Después de mis últimas declaraciones hay gente que se ha sentido interpelada, incluso Mr. H. realizó sus descargos (un poco ambiguos, pero descargos al fin y al cabo). Creo que no voy a seguir dándole cuerda al asunto, quedamos claros en que la culpa es mía y que por eso mismo yo decido donde termina esto, jajaja... un poquito autoritario de mi parte, pero qué diablos!. Al final te cansas de pensar de quién es la culpa y de quién tiene que tomar la iniciativa, está claro que esto no es una teleserie, por lo mismo, no hay para qué extendera innecesariamente, sobretodo si tiene poco raiting.

A todo esto, la teleserie está cada día mejor: Benjamín aceptó la beca a España y no va a casarse con la Angélica, ésta prefiere que se vaya antes de decirle todas las weas que siente por él (mina tenía que ser). Sin embargo, algo ocurrirá y el viaje se retrasará, al tiempo que los acontecimientos tomarán un giro inesperado... (no se pierda el próximo resumen)

lunes, junio 05, 2006

Carrete inter-regional

Qué fin de semana...
No bastaron las emociones propias de los dos últimos días de la semana (jueves y viernes)... había que coronar con el carrete inter-regional que me llevó esta vez a Rancagua. Así transcurrió el sábado... tipo 4 de la tarde tomamos el bus que nos llevaba a la casa de Machine, quien en un acto sin precedentes y del cual todos le damos crédito, nos invitó a carretear a su casa. Viaje corto, si consideran que estoy acostumbrada a los piques a San Fernando... así que bien.

El carrete partió temprano... tipo 8, con ronda de empanadas y todo. Después el asado... eran las 10 de la noche y parecía como si fueran las 2 de la mañana, el frío calaba los huesos... y claro, para quienes ya estaban "on the ball" con sus buenas copas, casi no se sentía... pero para quien sólo se limitó a bajarse un litro de jugo de durazno (yo), el frío era cosa seria. En fin, la reunión de los "orwellianos" transcurrió de esa manera... fue curioso, algunos no nos veiamos las caras hacía semanas e incluso me atrevería decir que un par de meses... no se por qué de repente sentí como si estuviera en un carrete con los "elite", pero con más copete, jajaja. El tiempo transcurría y las tallas iban desde el auto de 12 palos de Bórquez, las pechugas nuevas de la Becker, y nuestras "humildes" adquisiciones (notebooks)... tópicos de recién egresados, claramente. Fue un reirse de todo y de todos, catarsis para algunos... justo y necesario a mi parecer.

Y como la edad nos pasa la cuenta, a las 3 de la mañana estábamos todos muertos... de cansados o de curados. Mañana siguiente... regreso a la capital, el balance positivo... sino fuera porque esa noche me puse a darle jugo con mensajes de texto a Mr. H. ... error!!!!!! (se me fue a la mierda eso de la "independencia", jajaja)... ¿por qué siempre tropezamos con la misma piedra?... lo peor es que estaba completamente sobria, jajaja... así que ni al copete puedo echarle la culpa. En fin, asumo mi error... quizás necesito de mi "staff"... uhm, quien sabe... aunque dije que nunca más... bueno, mina tenía que ser.

Día domingo, para variar, trabajo atrasado: 58 pruebas para corregir, una pauta que hacer y una guía pendiente... todo para el medio día del lunes. Comprenderán que tuve una noche muy larga... en fin, total, lo pasé bien el sábado, no tengo de qué quejarme. Y la pega paga el carrete, así que asumir no más.

Insisto... creo que tengo que ponerme firme en algunas cosas... las medias tintas no me agradan mucho... se acerca el invierno, y en los días fríos me gusta tener las cosas claras. Me encantaría saber qué piensa Mr. H. de todo esto... de hecho es una de las razones por las cuales escribí a propósito este post. Pasado pisado... o no?

viernes, junio 02, 2006

Niña con juguete nuevo

Felicidad!!!!
Al fin!!!!

En estos momentos me encuentro escribiendo desde mi pc, bautizado desde hoy como "toshibito". Oh sí, me decidí y partí a la compra de mi notebook, después de un par de meses de depresión e indecisión sobre si podría o no hacerlo. Pero bueno, ya está hecho... ahora habrá que pagar, jajaja... bueno, ahí está la gracia de los "tres meses, precio contado"... me las tendré que arreglar para pagar las dos cuotas que me faltan... pero ¿saben?... nada de eso me aproblema en este minuto, sólo la felicidad de tener este aparato en mis manos.

Quizás el comentario sea más que materialista, pero me importa un carajo... después de estar no se cuanto tiempo haciéndome expectativas y la tontera... creo que me merezco un poco de disfrute material, así que.... a explorar el pc se ha dicho. Ya le he instalado varios programas y así será por un par de días, hasta que lo tenga en condiciones.

Todo lo demás pasa a segundo plano... al menos por ahora. Sólo decir que hay pega que hacer, lo cual es bueno... pero no hay llamado de la entrevista del otro dia... parece que no quedé. En fin, otra más a la lista.

Ya... y para hacer más "personal" el post... los dejo con parte de la letra de una canción:

I used to fantasize that you were mine
You tried to hide your feelings
But I'm not blind
I knew it when I looked into your eyes
I've had a thing about you
For a long, long time


"Until I Make You Mine" - Foreigner. Una advertencia... ciega, pero nunca tanto.